viernes, 23 de febrero de 2024

Quiebra del amor charla Vicente

QUIEBRA DEL AMOR


PAUTAS: 


- En muchas ocasiones he escuchado la dificultad en distinguir lo particular que diferencia las tres charlas de conversión que contiene nuestro temario. Se tiene la idea de que hay que dar palo o caña y con un tono más o menos alterado mover los sentimientos y dejar a la pèrsona con cierto sentimiento de culpabilidad y con ello nos damos por satisfechos.

- Estas charlas son muy importantes por que suponen meterse en lo más intimo de la conciencia de la persona. Es necesario entrar por que sólo desde la profundidad se puede dar una solución real a los problemas. Quedarse en la superficie es permanecer en la muerte. El cuidado y la atención del misionero en estos temas es el del cirujano que está operando a corazón abierto con la conciencia clara de que la vida de su paciente está en sus manos. 


- No se trata de gritar mucho, o de acusar mucho a las personas, sino de hacer un camino de acompañamiento en la verdad. Como dice Jesús, "La verdad os hará libres" (Jn 8,31). El misionero tiene que explicar de una forma clara lo que le pasa a la persona. No tiene sólo la función de detectar los males, que resulta relativamente facil, sino que predica con la seguridad de la curación. Pero para que se de la convcersión el apostol debe ganarse la confianza de las personas, y esto sólo se hace cuando la explicación de las causas de los males se ha hecho de forma seria y respetuosa, sin violentar las conciencias y sin fozar las libertades.


- Pero esto no quita en ningun momento la necesidad de anunciar con fuerza y denunciar con espiritu profético la situación en la que se encuentra la persona, y lanzar con una urgencia apremiante la oferta de la conversión a la que Jesús le llama y por la que ha dado toda su vida.


- La principal diferenciación entre la charla de inconsciencia y la de pecado, es que en inconsciencia se le habla a la persona desde un nivel más antropológico. Se dialoga con el que nos escucha mostrándole la situación de grave enfermedad que atraviesa, poniendo delante de sus ojos los síntomas y los efectos de su vida separada de la verdad, y en el dearrollo individualista y autónomo respecto de Dios. En inconsciencia se busca ayudar a la persona a que haga un parón en su vida, que por primera vez se pare a examinar que camino esta recorriendo, y a que consecuencias le está llevando. Y explicar de una forma seria las causas de todos aquellos estados por los que atraviesa la pesona y que muchas veces no sabe explicar. En inconsciencia se puede explicar las causas de las depresiones, de los complejos, de la envidia, del pesimismo antropológico que nos hace perder la motivación por vivir.


- En cambio la charla de pecado se situa a otro nivel. Es una charla más teológica en la que el misionero, con fidelidad, debe traducir los sentimientos de Dios hacia las personas. El dolor del Padre que como en el hijo pródigo (Lc 15) siente el destrozo de su corazón al ver a su hijo marcharse y abandonar el hogar. El dolor del Hijo que experimenta y sufre en su propia carne el pecado de la humanidad y que clavado en la cruz siente la soledad y la traición de parte de aquellos que eran sus discípulos. Y también el dolor del Espiritu Santo que se entristece al ver bloqueado a los hombres por el pecado y incapacitados para desarrollar todos los proyectos que él le había destinado para el bien de muchos.


- En la charla de pecado lo que se presentan son las causas profundas de los síntomas que habiamos detectado en la charla de inconsciencia. Es la mirada que el hombre de Dios tiene sobre las personas llena de gravedad y de esperanza a la vez.



ESQUEMA DE LA CHARLA


1. LA MIRADA DE DIOS SOBRE TU VIDA.


2. ¿ QUE TE HA PASADO HIJO?


3. LO QUE NOS HA PASADO ES EL PECADO.


4. EL PECADO DE ADAN, EL ORGULLO DEL HOMBRE.


5. EVOLUCION DEL PECADO PERSONAL, AL PECADO SOCIAL:


- CAIN Y ABEL (fraternidad, genocidio, fraticidio)

- BABEL (rebelión del hombre frente a Dios que afecta a toda la    sociedad).

- EL DILUVIO (la espiral del pecado llega a todas las esferas      de la vida sembrando de muerte todos los aspectos de nuestra     existencia).

6. LOS EFECTOS DEL PECADO :

- En mí mismo, mi muerte personal y mi falta de vida.

- En los demás, mi muerte la proyecto en los demás.

- El mayor efecto del pecado lo vemos en la cruz. Cristo crucificado   es el resultado de tu pecado y del mío. El sufre mi falta de vida,           y para devolvermela me ofrece la suya.


7. MIRA A LA CRUZ, ES POR TI ES POR QUE TE AMO.

El diálogo con Jesús en la cruz es el que nos salva. Si mucho ha sido nuestro pecado, su gracia sobreabunda, tornando en vida lo que nosotros habiamos condenado a muerte.



DESARROLLO DEL TEMA.


1.LA MIRADA DE DIOS SOBRE TU VIDA.

Yo no se como os sentis vosotros despues de este momento de oración. Pero cuando nos hablaban antes de hacer un parón en nuestra vida y examinar cómo hemos tratado a las personas que han pasado por nuestra vida, yo la verdad es que me he quedado un poco desilusionado, y como confundido.


Este momento lo he vivido con seriedad por que lo que se nos decía no eran tonterias. Es nuestra vida lo que está en juego y como no aprovechemos con intensidad cada segundo de nuestra existencia podemos llegar al final 

de ella sin haberla aprovechado ni lo más mínimo.

Yo le preguntaba a nuestro padre Dios cómo es posible que con tanto amor que de su parte hemos recibido, le demos como respuesta el egoismo y la falta de amor en el trato con los demás y le entendía a traves de su palabra :

   " Dejame cantar, en nombre de mi amigo la canción de mi amigo por su viña.

Una viña tenía mi amigo en una loma fertil. La cavó quitando las piedras y plantó cepas escogidas.

En medio de ella construyó una torre y también cavó un lagar. El esperaba que produjera uvas, pero sólo le dió racimos amargos."

Algo semejante a la historia de la viña ha sido la historia de cada uno de nosotros. Nuestro Padre Dios, desde toda la eternidad ha cuidado de nuestra vida con un cariño impresionante. Nos concibió en el seno de nuestra familia. Nos preparó a nuestros padres. Dice la palabra de Dios que  con amor eterno nos ha amado (Jr 31,3), y desde el vientre materno nos conocía.

Cuando iba creando nuestro cuerpo el con toda la ilusión del mundo pensaba en el uso que hariamos de él. Con las manos que nos dió Dios se imaginaba todo el bien que con ellas podiamos hacer. El trabajo compartido y creativo que con los demás hermanos, en fraternidad podriamos realizar. Pero el resultado de estos años de nuestra existencia son que en vez de usar de nuestras capacidades para ayudar a los demás, las usamos para nuestro propio beneficio. Nuestra mente que tiene unas posibilidades creadoras impresionantes y que Dios nos la regaló para con ella pensásemos como mejor ayudar a los hermanos. Los ojos para ver sus necesidades, los oidos para escuchar los llantos que nos lanzan.

Pero nosotros no hemos desarrollado nuestra vida según el proyecto de Dios y en vez de dar frutos dulces, hemos dado frutos amargos, como la viña que nos dice la palabra de Dios. 

El cuando nos creó estaba pensando en que nosotros llegaríamos a ser otro Cristo pues a su imagen y semejanza estamos creados todos. El nos rodeó de todos los medios necesarios para poder llegar a la talla de Jesús. La familia, la educación, las convivencias, la catequesis. Y el resultado con el que nos encuentra nuestro Padre es el de un hijo subnormal.

En Huelva tenemos unos amigos que en su pueblo han abierto una casa que se llama el "Cristo Roto", y está habitada por un grupo de todas las edades, tanto hombres como mujeres. Todos tienen algo en común y es que son deficientes mentales. Cuando nos invitaron a verles yo me quedé super impresionado. Estaban divididos por edades y por sexos. Los habia de diferentes tipos y grados de subnormalidad pero era muy duro el ver niños que se comportaban de forma agresiva, incontrolable. Y pensaba en los padres de estos niños. Con el cuidado, y con la ilusión que lo esperaba y el impacto al ver el estado de su hijo debía causarle un dolor impresionante. Así veo yo que debe estar nuestro padre Dios al ver la distancia tan grande que hay entre lo que él había pensado para nosotros, el ser otros Cristo, y la realidad de una vida de egoismo y de raquitismo en la capacidad de amar.

Pero lo que más me impresionó de todo el centro de deficientes fue un hombre que estaba sentado en un banco con la cabeza bajada y escupiendo en el suelo. Exteriormente no ofrecía ningun aspecto extraño. Tendría como unos cuanrenta y cinco años de edad. Sólo me resultó nraro que no se inmutase ante nuestra llegada. Permanecía inmóvil, como evadido. La persona que nos acompañaba nos explicó el extrañísimo caso de ese hombre: era ciego, sordo, mudo y deficiente mental. El único sentido par comunicarse era el tacto. 

Ese es el estado de nuestra vida cristiana, de nuestra vida de fe. Estamos ciegos para poder descubrir los detalles incontables del amor de dios y vivimos en una horfandad insoportable cuando Él nos grita por todos los lados que somo sus hijos. Estamos mudos para hablar a nuestro hermanos de los motivos tan grandes que tienen para vivir y les dejamos, en la mayor de las ocasiones, con su tristeza y sus faltas de motivaciones para vivir. Estamos sordos para escuchar los clamores de nuestro hermanos que nos gritan de los cinco continentes pidiéndonos nuestra vida y nosotros permanecemos tranquilos, sentados en nuestro sillón, evadiéndonos haciendo oídos sordos de esos clamores. 

Desde la fe nosotros tenemos esa misma enfermedad. El hombre tenía todos los elementos exteriores necesarios para ser una persona normal. Ojos sí que tenía, y boca, y oidos. El problema estaba en el órgano integrador de todas esas capacidades. La mente, la inteligencia es lo que tenía estropeado. Y a nuestra vida le ocurre lo mismo. Lo tenemos todo para poder ser personas plenas, realizadas, felices. Pero algo ocurre que vivimos en un estado de desintegración tal, que lo que queremos hacer no nos sale y aquello que no nos gusta es lo que más frecuentemente realizamos. Algo así cuenta San Pablo que le sucede: "Y no me explico lo que hago; pues no hago lo que quiero, sino que lo que aborrezco, eso hago."(Rm 7,16)

2. ¿QUE TE HA PASADO HIJO?.

¿Qué nos pasa?. ¿Qué le pasa a nuestro mundo que tiene bienes y recursos necesarios para dar de comer a todos sus habitantes, pero que a la hora de la verdad mata de hambre y de guerras a tantos y tantos inocentes anónimos?. ¿Qué nos pasa a los jóvenes que no tenemos creatividad para nada, y gastamos nuestras fuezas de forma inutil en borracheras y en fiestas donde la droga no puede faltar, por que sin ella no sabemos salir de nuestra timidez?.

Es el grito de nuestro Dios que nos lanza al ver como pudiendo vivir como Hijos de Dios, con una dignidad impresionante estamos mendigando algarrobas y comida de los cerdos como en la cita del hijo pródigo.

La respuesta es que en nosotros está de una forma muy presente la realidad del pecado. Yo no se que pasa por vuestra cabeza cuando escuchaís la palabra pecado. Quizás la asociaís a lo que de niños nos enseñaban en el catecismo. Pecado era todo aquello que no podiamos hacer, y que en el fondo es lo que más nos gustaba. Pecado a veces se entiende como unas manchas que se nos van quedando pegadas al corazón. O también entedemos por pecado el transgredir unas normas.

3. LO QUE NOS HA PASADO ES EL PECADO.

Pero la realidad del pecado es algo mucho más profun do. Leemos en el capítulo 59 del profeta Isaías: "Pecado es aquello que habre un habismo entre los hombres y Dios, aquello que levanta un muro impenetrable, y paraliza la relación".

Si Dios no fuera alguien personal  es cierto que la relación con el se podría establecer en categorias de servidumbre y de esclavitud frente a las leyes mque el Señor nos manda. Pero lo más grande del Dios al que tenemos acceso por que él mismo se nos ha reveado y nos ha salido al encuentro. Jesús en su palabra nos dice : "Ya no os llamo siervos, por que el siervo no sabe lo que hace su amo, a vosotros os he llamado amigos por que todo lo que le he oido a mi Padre os lo he dado a conocer".(Jn 15,15)

La relación que Dios espera de nosotros con el es la del amigo que habla cara con su amigo. Jesús nos habla de hasta que nivel concibe la relación de intimidad que espera mantener con nosotros. "Permaneced unidos a mí. Como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece unido a la vid. Así vosotros no podéis dar fruto si no permanecéis unidos a mí".(Jn 15,4).

La amistad y la vida común, en un diálogo amoroso continuo es la identidad que tenemos como personas. Dice el Vat II que :" La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre al diálogo con Dios. El hombre sólo llega a la plenitud de la verdad cuando reconoce libremente ese amor, y se entrerga por entero a su Creador ."(Gs 19). Es impresionante el valor que el mismo Dios concede al hombre, hasta llegar a hacerle interlocutor con él. Pero lo más admirable es que en ningun momento impone u obliga el mantener dicha relación con él. Nos deja absolutamente libres, por que el amor no puede violentar o imponer una respuesta. Sólo puede provocarla a fuerza de seducción y de enamoramiento.

Es precisamente por esta capacidad que Dios nos ha regalado de ser libres donde radica la capacidad del hombre de decirle no a Dios. El pecado es decirle no a Dios, no a su amistad, no a vivir la vida compartida con él, no a realizar los proyectos que nos ha preparado con amor eterno desde toda la eternidad. es lo que le pasó a Adán y que tan graficamente nos narra el libro del Génesis.

4. EL PECADO DE ADAN, EL ORGULLO DEL HOMBRE.

Todo el inicio de la biblia es una maravillosa descripción del plan y del proyecto que Dios le había dispuesto y preparado al hombre. Dios lo creó a su imagen y semejanza, y le situó como su compañero con el que paseaba a la hora de la brisa con él en el jardín de Edén. Le dió el dominio sobre todas las cosas y lo único que le prescribió fueron unas normas propias de su condición de creaturas. Del arbol del bien y del mal no podian comer. Es sorprendente la actualidad que esta cita tiene para nosotros.

Más allá de discusiones sobre la historicidad o no de Adán y Eva, lo que interesa es ver como lo que les pasó a nuestros primeros padres es lo mismo que nos pasa a nosotros. La serpiente muy pronto entra en juego. ¿Quién es la serpiente?. Yo entiendo que la serpiente es un forma simpática de agrupar todo aquello que hay y que vive tanto en nosotros como en el mundo y que nos separa de Dios. Es el orgullo, es la autosuficiencia, es la rebeldia al sentirse creatura, es la oposición al plan y al proyecto de Dios.

La serpiente enseguida engañó a Adán. Le dijo que Dios les prohibía comer de todos los árboles del bosque. Esto era falso porque sólo les prohibió comer del arbol del bien y del mal. Pero es que el orgullo de los hombres y la autosuficiencia siempre nos situan en el campo de lo falso, de lo ficticio y de lo irreal, y desde ahí es facil manipular a los hombres.

Adán con la complicidad de Eva aceptaron y allí se produjo el primer pecado, que de alguna manera reproduce el mismo mecanismo de nuestros pecados. Lo que hizo Adán fue optar y creer más en sus propios planes y proyectos que en los que Dios le decía. ¿Qué es lo que les ofreció la serpiente?. Les ofreció lo que ellos más profundamente deseaban, el poder llegar aser iguales a Dios. Pero lo que resulta paradójico es que ese deseo es el mismo Dios el que lo había puesto en el corazón tanto de Adán, como en el de Eva, como en el de todos los hombres. El pecado no se produce por que tengamos aspirciones de ser grandes, sino que se da cuando buscamos realizar esas aspiraciones fuera del camino que Dios nos ofrece.

El orgullo del hombre muy pronto nos conduce al error. La serpiente lo que hace es oponer el deseo y las aspiraciones de grandeza que como hombres sentimos, a los designios y a los mandatos de Dios. El orgulloso al igual que muchas filosofías modernas concibe a Dios, como aquél que quiere impedir que el hombre se realice y no pueda llegar al pleno desarrollo de su felicidad. Pero esta concepción de Dios está absolutamente fuera de lugar cuando leemos en la escritura el designio dse gloria y de grandeza que Dios ha preparado para el hombre desde toda la eternidad. El pecado de Adán es el de no confiar en Dios sino el buscar desarrollar su vida fuera de siu voluntad.

Ese pecado continua con una actualidad impresionante en el hombre de hoy. Hemos avanzado demasiado con nuestra ciencia, con nuestros avances técnicos con nuestros ordenadores, para que ahora le tengamos que preguntar a Dios que quiere él de nuestra vida. A nivel individual también nos ocurre:

De niños está bien eso de rezar de pedirle a Dios por las personas que quiero y en el mes de Mayo enviarle flores a la virgen María. Pero en cuanto vamos creciendo y descubriendo que tenemos un motñon de capacidades y de talentos, con muchísima facilidad nos los apropiamos, y en vez de administrarlos según el destino universal al que Dios los había destinado, nos los guardamos sólo para nuestro provecho.

Pero ¿qué falta me hace a mí Dios?. Yo ya soy suficientemente adulto y conocedor de la realidad, como para estar ahora pidiéndole opinión. No se si existe o no, pero si existe que me deje tranquilo y que no me moleste. Ese es el común pensar de muchos jóvenes y adultos de nuestro entorno. Y lo que desconocen es el profundo daño que se autoocasionan al ir por caminos de muerte y de soledad, abandonando los caminos de vida y plenitud que Dios les ofrecía.

La mayor felicidad de Dios es la divinización del hombre. En Jesús, vemos los extremos de amor de Dios, capaz de entregar a su propio Hijo para que diera vida eterna a los que en él creyeran. Pero este camino de Divinización Dios lo había planeado realizar en comunió, en compañia, de la mano caminando Dios y el hombre hasta llegar a la meta en común. Pero la soberbia del hombre no soportó el caminar al lado de Dios. Se separó de el desobedeciéndole. Y el resultado fue la muerte del hombre: "Doble mal ha cometido mi pueblo. A mí me abandonaron, manantial de agua viva, y se contruyeron cisternas agrietadas que el agua no pueden sostener."(Jr 2,13).  

5. EVOLUCION DEL PECADO PERSONAL, AL PECADO SOCIAL.

Pero lo que más impresiona es ver como las consecuencias de nuestro pecado no se quedan en nosotros, como tampoco el pecado de Adán se quedó en él mismo sino que enseguida trascendió a la enemistad con Eva. La bilblia en el libro del Génesis nos expresa de una manera clara esta evolución del pecado que es imparable. En el mismo momento en el que el hombre fue desobediente a Dios ocurrieron dos realidades que son consecuencias inmediatas del pecado. La primera es que el hombre se descubrió desnudo. Es la mirada que tiene el hombre sobre si mismo cuando le falta una dimensión fundamental para él como es el diálogo con Dios.

La otra consecuencia es que el hombre se siente con miedo. La respuesta que tienen al pecar es descubrirse fuera del ambiente de confianza de Dios, y al oír sus pasos, se alejan pues se ha desfigurado la imagen que tenían de Dios. De aquel padre cariñoso con el que paseaban por el jardín, han pasado a ver a Dios como un juez. No es Dios quien ha cambiado, sino que es la apreciación del hombre. 

Pero las consecuencias más directas del pecado es la ruptura de las relaciones con los demás hombres. Adán. Se enfrenta a Eva acusándola a ella de ser la responsable de la desobediencia a Dios.

- CAIN Y ABEL.

Hay una historia en la Biblia que situa a continuación del relato de la caída de Adán, la historia de sus hijos Caín y Abel. Eran dos hermanos que se desde el principio se sitúan como bien diferenciados: uno se dedicaba a la ganadería y el otro a la agricultura. Esta difrerencia, en principio positiva por ser complementaria, se tornó por el pecado en causa de división y de envidia. Los dos se relacionaban con Dios ofreciéndole los bienes que tenían, pero Caín se enfadó con su hermano Abel, porque él ofreción un sacrificio más agradable a Dios. El resultado de la envidia fue acabar con la vida de su hermano.

La herencia que deja el pecado es una relación con los hermanos no de alegría por los éxitos del hermano, sino de envidia y de deseos de acabar con él. Esto lo vemos con mucha claridad en nuestro mundo. Cuántas guerras, cuántos fratricidios, por no ver en los hermanos todo lo positivo que nos pueden aportar aunque sean diferencias. La agresividad entre los hombres no es un fenómeno originario. La raíz más profunda de las luchas de Bosnia, de Ruanda está en el corazón del hombre, que por el pecado, separado de Dios, no ve la realidad de que el otro forma parte de mi misma familia, de que todos somos hermanos. 

- BABEL

La espiral del violencia no acaba en la lucha entre hermanos. El pecado personal se desarrolla, por misteriosas redes de influencia, en un pecado colectivo y estructural. La cita de la Torre de Babel expresa de alguna manera todo ese colectivo de hombre que planean todo un desarrollo de la sociedad alejado y en contra de Dios. 

La realidad sufriente que se vive en Medellín (Colombia) hoy donde las estadísticas hablan de alrededor de veinte muertos diarios por heridas de bala, no es algo que surja de la nada. El origen de toda esta espiral de violencia la podemos encontrar quince años atrás. Unas capas impresionates de pobres, una política débil, llena de corrupción y desfalcos, y un grupo de tres o cuatro narcotraficantes bien organizados han provocado una oleada de muerte violenta capaz de crear 7.200 muertos al año. La suma de los pecados individuales tiene una fuerza autónoma a nosotros mismos que despliega sus negativas influencias a toda las capas de la sociedad. La mafia que afectaba a unos pocos hoy deja secuelas en madres que se quedadn solas por la muerte violenta de sus hijos, esposas viudas jóvenes que deben sacar adelante a sus hijos, gamines (niños de la calle) que están condenados a morir a sus doce o trece años. 

¿Te has planteado alguna vez que tus actos de agresividad, tus egoísmos, tu trato preferencial de unos sobre otros puede tener consecuencias de tanta muerte?. Es algo muy serio hablar del pecado, porque los efectos que de él se derivan son de destrucción. 

En la cita de la Torre de Babel, de una manera muy sencilla, como si de un cuento se tratara, Dios describe la realidad de esa sociedad de hombres que se reúnen y organizan, no para crear estructuras de amor, de solidaridad y fraternidad, sino de orgullo, soberbio y oposición a Dios. Detrás de esta cita se puede ver la sociedad occidental, con estructuras de capitalismo y de consumismo atroz, arruinado y explotado a los paises del tercer mundo extrayendo de ellos las materias primas necesarias para mantener su sociedad de bienestar. Se ven las industrias armamentísticas que suponen la primera fuente de inversión del capital y que necesitan de guerras locales para vender sus productos pasando por encima de los muertos que haga falta con tal de conseguir ganancia. 

Detrás de esta cita se ve también la soberbia del hombre capaz de permitir que tres cuartas partes de la humanidad vivan en condiones de hambre y de miseria, mientra el otros cuarto vive en la opulencia y en el derroche, con edificios lujosísimos y riquezas escandalosas. 

El resultado de Babel fue que Dios confundió a los hombres haciéndoles hablar en distintos idiomas creando la desunión y la rivalidad. No sé si es el mismo dinamismo del pecado el que crea la desunión y la ruptura. 

- EL DILUVIO

Dice el profeta Oseas en el capítulo 4: 

"Escuchad la Palabra de Yahveh, hijos de Israel, que tiene pleito Yahveh con los habitantes de esta tierra, pues no hay ya fidelidad ni amor, ni conocimiento de Dios en esta tierra; sino perjurio y mentira, asesinato y robo, adulterio y violencia, sangre que sucede a sangre. Por eso la tierra está en duelo, y se marchita cuanto en ella habita, con las bestias del campo y las aves del cielo; y hasta los peces del mar desaparecen".(Os 4,1-3).

Esta es la descripción de la realidad del mundo cuando el hombre vive inmerso en el pecado y en abierta oposición a Dios. Desastres ecológicos, la capa de ozono provocando un progresivo aumento de las temperaturas que junto a los continuos incendios forestales van dejando al planeta tierra hecho un gran desierto. Programas estatales que buscan un control de la natalidad con la solución más cómoda pero más inhumana, negando a las personas el derecho a la maternidad y a la paternidad con métodos de esterilización masivos, o legalizaciones del aborto considerando como nor,mal lo que es un asesinato.

Los efectos del pecado a nivel mundial, los niños famélicos y en los huesos,( Como el caso de aquel fotógrafo que consiguió un premio internacional de fotografia al hacerle una instantánea a una niña sudanesa, amenazada de muerte por un buitre que la iba a atacar, y que el fotógrafo en la entrevista que le hicieron despues, se limitó a decir que espantó al buitre dejando a la niña le preguntaron al fotógrafo que ¿qué hizo? y la respuesta fue espantar al buitre. ¿Y con la niña que hizo? le preguntó el periodista, su respuesta fue: "la dejé allí, que iba a hacer si era una de tantos".  La insensibilidad la falta de reflejos para transformar las situaciones de injusticia, todo esto son efectos del pecado.

6. EFECTOS DEL PECADO:

a) En mi mismo: 

Al pecar, al separme de Dios, el primer efecto que se produce es mi muerte personal. "El que no ama permanece en la muerte".(1 Jn 3,14). Por el pecado rompemos la relación de amistad y de intimidad con Dios, que es fuente del amor, y deja de alentar en nosotros su misma vida que es amor.

Dejamos de estar llenos del amor y nos convertimos en unos mendigos del amor. ¿Qué son los suicidios?, ¿Qué son la cantidad de gente tanto joven como mayor con un montón de depresiones, de tratamientos psiquiátricos, de complejos?. Son las manifestaciones de un hombre vacio, insatisfecho, en constante búsqueda que no da con la fuente de la vida y que por ello enferma, e incluso hasta muere.

"Recuerdo un chico que conocimos en la universidad laboral de Alcala de Henares. Fuimos a su clase a predicar  en la clase de religión y nos llamó la atención su físico. Tenía la cara llena de cicatrices y se le veía marginado del resto de la gente. Al terminar la clase nos acercamos a él intentando comenzar una amistad y poderle servir de ayuda. Me quedé impresionado al ver lo que la falta de aceptación puede provocar en una persona. Actualmente está en un siquiátrico

después de haber intentado varias veces el suicidio"

Los complejos el no sentirnos libres frente a los demás, el estar obsesionados por la opinión que los otros tienen de mí, el que nos cueste hablar en público tiene la causa en que no vivimos reconciliados con nosotros mismos. Nuestra identidad no la  recibimos de Dios, que es quien nos la da, el ser sus hijos. Pero por el pecado hemos roto la relación con él,nos sentimos huérfanos y sin seguridad de nosotros mismos. Eso es efecto del pecado.

Estamos muertos cuando en nuestro delirio de grandeza nos creemos el centro del universo. Hacemos girar a todas las circunstancias y a todas las personas al rededor nuestro. Nos sentimos los más importantes burlandonos de los demás sin importarnos lo que les ocasionamos con tal de aparecer delante de nuestros amigos como los más graciosos.

"Recuerdo en mi instituto cuanta fanfarronería había en nuestras conversaciones los lunes por la mañana. Todos eramos los más ligones, los que más bebiamos, los que más broncas montabamos y a lo mejor todas estas historias eran espejismos y fantasias que ocultaban una realidad rutinaria y sencilla como la de todos".

Buscamos llamar la atención en un montón de cosas, la ropa que os poneís las chicas, toda para llamar la atención y provocar, la forma de hablar como nos comportamos, e incluso las depresiones muchas veces tienen el origen en las ganas tan grandes que tenemos de que alguien se fije en nosotros de poder llamar la atención.

"Leí en una revista un reportaje que hablaba sobre la anorexia. Es un enfermedad muy actual y consiste en unos trastornos sicológicos que provocan la falta de apetito y el enfermo no quiere comer, llegando en muchos casos a la muerte. La raíz de esta enfermedad está en el complejo de sentirse gordo. El tener un cuerpo según los cánones de la moda tienen un precio tan alto como la muerte misma".

Qué nos pasa a los hombres!! qué son todas estas manifestaciones?. Son expresiones de una muerte, de una falta de vida. Dios a nosotros nos ha regalado el poder  vivir en la abundancia. Vivir en casa con él como hijos, y nosotros estamos como bagabundos mendigando un poco de amor. Por eso las masturbaciones, el aprovecharme de los demás el abusard de los otros...

Las drogas, el alcohol se han convertido en un ingrediente necesario e imprecindible para un joven en un fin de semana. Y esto no es normal, no es normal que la gente joven para salir de la timidez tenga que beber un  monton de "minis" de "cerveza" o "chupitos de whisky". Conozco casos de amigos que han llegado a ingresar en el hospital de urgencias en un estado de "Coma hetílico" por ingerir tanta cantidad de pastillas y de alcohol.

Lo pero de todo esto es que se ha convertido en algo "normal",  "cultural"  "es que somos así" y se crea toda una estructura alrededor de la venta de droga y de alcohol que facilita el consumo para los jóvenes. Estamos en la "cultura de la muerte"

b) La muerte en los demás

La persona que se ha alejado de Dios y que vive de espaldas a su palabra tiene un trato con los demás de explotación y de aprovechamiento. El que no conoce a Dios no puede amar, porque no tiene la mirada verdadera sobre los otros. En vez de ver hijos de Dios, creaturas amadas por él, vemos adversarios, contrincantes, gente que nos pueden robar lo poco que hemos conseguido.

Las relaciones que se viven hoy entre  los chicos y las chicas, los padres con los hijos está muchas veces marcada por la posesión y la manipulación. "El otro" es un objeto útil y válido mientras me ofrezca algún veneficio o placer. Cuando deja de aportarme lo que necesito lo puedo aparcar o tirar, como un pañuelo usado. 

"Cantidad de ancianos abandonados por sus hijos en residencias de ancianos en el mejor de los casos, cuando ocurre como me contaror a mí de un señor mayor al que sus hijos le llevaban en el coche. Pararon en una gasolinera y el anciano fue al servicio. Al salir de los baños no encontró a nadie y era que su hijo y su nuera lo habian abandonado por que suponía una carga llevárselo de vacaciones con lo mayor que estaba".

Es super cruel el caso, pero real. A la sociedad actual lo que le importa es lo estético, lo que se ve. Sólo cuerpos con una medida perfecta equilibrada y armónica tienen derecho a vivir. LOs demás, los cuerpos gastados y fatigados de amar esos mejor que no se vean, mejor ponerlos todos juntos en lugares que se disimulen. Lo mismo ucurre con los deficientes físicos o mentales. Valoramos las cosas, no por lo que son sino por lo que aparentan. 

La muerte nos provoca un pánico impresionante. Vivimos de espalda a ella y ponemos los cementerios lo más camuflado posible para olvidar, aunque sea de forma momentánea, que nuestros preciosos cuerpos tienen el destino marcado, de ser inquilinos permanentes en esos campos de paz.

"Tenía una amiga en clase que era super guapa . Todos los chicos íbamos detrás de ella, pero pasaba de nosotros por que tenía un novio mayor que nosotros, con coche, con trabajo, con pelas. Pero un día la chica dejo de venir a clase y al poco tiempo descunbrimos la razón por la que dejó de venir. Y fue que sufrió una depresión impresionate cuando el chico con el que salía la dejó. LLevaban un montón de tiempo juntos pero la questión que le martilleaba la cabeza era saber si su novio la quería por lo que ella era de verdad, o sólo por su cuerpo. Tuvo un golpe tan fuerte que tuvo que recibir tratamiento psquiátrico".

La verdad es que la que sois más guapas tenéis que ir con mucho cuidado. Por que hay cantidad d chicos jóvenes que no tienen más intención al buscar una compañia que satisfacer sus ansias de placer.

Se valora muy poco a la persona por la persona. Se la continua explotando y manipulando como hace cinco siglos. La esclavitud, el racismo, la marginación de la mujer, el que se la continue considerando como un objeto de uso de parte del hombre no son cuestiones resueltas. El poco valor que se le da por ejemplo a una vida en Medellín, donde se mata por 2.000 pesetas. O las matanzas impresionantes de Ruanda donde los cadaveres se descomponían delante de las pantallas de la televisión internacional. Y delante de nuestra pasividad. Los sentimientos sí que se nos llegan a mover, pero el responder con toda nuestra vida aplicada a buscar soluciones es algo que no entra en nuestros cálculo.

Hay un matrimonio de nuestra comunidad que le tocó vivir de muy cerca lo que es el pecado de los hombres cuado se proyecta hacia los demás. Un hijo suyo fue asesinado en el metro de Madrid por unos jóvenes que le quisieron robar. Probablemente Skins a los que les molestaba el color de su piel. Erda negro.

Los rebrotes de razismo, las oleadas de persecucionesw frente a los que son de paises pobres y del tercer mundo son manifestaciones de nuestro pecado.

A lo mejor tú dices :"Yo no soy racista, o yo no hago mal a nadie, yo no puedo hacer nada". Pero la trealidad es que sino inviertes tus talentos y tus capacidades para cambiar todas esas situaciones de injusticia, tu eres complice de la situación. Y tienes tanta responsabilidad en el mal del mundo como el que más.

c. El mayor efecto del pecado lo vemos en la cruz.

Todas esas situacions alas que estamos acostumbrados a ver en la televisió, y que incluso nos molestan por desagradables, no efectan sólo a los que las sufren. Nos afecta a todos, por que todos formamos parte de el cuerpo de Cristo, y cuando un miembro sufre , todos sufrimos con él.

Pero estas realidades constituyen la pasión actual de Cristo. Jesús no sólo murió hace 2.000 años en la cruz del calvario, sino que su muerte se ha prolongado a lo largo de la historia en cada muerte injusta, en cada atropeyo de la libertad y de la dignidad de las personas, en cada guerra, o en cada niño que muere de hambre.

Jesús en su palabra tiene un diálogo con nosotros que es impresionante: "Lo que hicistéis a uno de estos hermanos míos más pequeños a mi me lo hicistéis. Y lo que dejaste de hacer a cada uno de ellos, a mi me lo dejaste de hacer". (Mt 25, 31ss). Jesús habla de realidades bien concretas en las que viven nuestros hermanos. El hambre, la desnudez, la sed, la prisión, la enfermedad. Todas esas realidades con las que nosotros nos encontramos a diario son los lugares que con más facilidad nos encontramos con Jesús.

En los que sufren está Jesús, en los que lloran, en los que te piden a gritos una palabra de esperanza, de ilusión, de sentido. El pecado más impresionante es el que sufrió y continua sufriendo Jesús de parte de los hombres. El Dios bueno y compañero de los hombres que se hizo semejante en todo a nosotros, para indicarnos el camino que lleva a la vida, vino a su casa pero los suyos no le recibieron. Pero no bastó con quedar indiferentes e impasibles ante su mensaje. En el máximo poder del pecado, de la agresividad,  y violencia del corazón del hombre mató al Dios de la vida. En la cruz se ve de forma paradójica el máximo de egoismo y pecado del hombre, y ala vez el máximo de amor y de entrega de partye de nuestro Dios.

"En la película del Muro de Pink Floid, hay una imagen que a mi me ha impresionado mucho cada vez que la he visto. Es en dibujos animados y aparece una cruz inmensa de color rojo muy fuerte, del color de la sangre. Al pie de la cruz se va formando poco a poco algo semejante a un rio, también de sangre. A los lados del rio hay unas calaveras y el destino de la corriente de sangre es una alcantarilla".

Yo no se cual era la intención del director de la película. Pero la interpretación que yo le doy es muy fuerte. Es ver como todo el derroche de entrega y de amor de parte de Jesús no sirve para nada. Su amor por que nadie lo entiende y por que nadie lo acoje sólo tiene como destino la basura. 

No se lo que os provocará a vosotros pero yo me niego a aceptar que la muerte de mi Jesús no sirva para nada. Pero la realidad es que los que le causamos más muerte y dolor a Jesús somos los que más cerca estamos de él. Os tengo que pedir perdón en nombre de la Iglesia, en nombre de tantos sacerdotes y de tantos cristianos que de boca nos definimos así, pero que con nuestra vifda y con nuestra conducta desmentimos aquello que decdimos ser.

El pecado de la iglesia es muy grave, por que la misión de toda ella es revelar el rostro auténtico de Dios pero en demasiadas ocasiones en vez de mostrarlo lo que hemos hecho ha sido velarlo y ocultarlo.

Pero el gran pecado que tenemos los cristianos es hacer de Dios alguien a nuestra medida, que no nos molesta sino que aprueba todos los planes que nosotros le presentamos. El miedo que muchas veces sentimos a la llamada, a la vocación, nos muestra que no tenemos un trato de confianza con él . Cuanta gente que rehuye lo que Dios le pide y que no descansa tranquila hasta que le responda con sinceridad.

7. MIRA A LA CRUZ, ES POR TI, ES POR QUE TE AMO.

Mira a Jesús en la cruz. Es la mayor prueba de que te ama. A ti, personalmente. Es verdad que muchos de nuestros comportamientos en vez de darle vida lo que hecho ha sido matarle. Es verdad que a nuestos hermanos en vez de ayudarles a ir a Jesús y facilitarles el seguimiento les hemos sido motivo de escándalo. Pero la misericordia y el amor de Dios son eternos y tienen más fuerza que todos los pecados del mundo juntos. Por ello quedate a solas con Jesús. No apartes tu mirada de sus ojos. Escucha como dice tu nombre y como te grita que tiene sed. Que te perdona por que no sabes lo que has hecho. Y que te presenta un proyecto or delante para que transformes, como en la resurrección, todo lo que es muerte en vida.

(Vicente E.)




































TU VIDA ES PARA EL AMOR





TU VIDA ES PARA EL AMOR



Este rollo es el tercero del primer día. Sigue al rollo “TU VIDA MORADA DE AMOR”.

El tema cuadra bien para una chica. La profesora seglar ha de guardar siempre el estilo propio de un testimonio viviente, natural, sencillo, espontáneo. Nunca en plan de doctora, con explicaciones teóricas.

Los oyentes se encuentran ordinariamente en este momento en plan de curiosidad. Si los ha calado el rollo anterior sobre la Gracia Habitual tienen ya algo de interés y simpatía por las Convivencias.

Este rollo además de despertarles su ilusión para seguirlas, será ya un fuerte aldabonazo a su vida vacía, estéril o quizás desquiciada.

OBJETIVO: El objeto del rollo es hacerles ver que su vida es para Dios. Ordenar, pues, la vida hacia El (probando que su vida es para la felicidad: la felicidad definitiva está en el Amor con mayúsculas que es Dios).

Que lejos de Dios no encontrarán nunca la felicidad que los amores humanos, armados ordenadamente, son camino muy bueno para llegar a Dios.

Que Dios es mejor que todo lo creado; es el Amor y que todos los demás amores, sin El, serían incapaces de llenar el corazón. Que está creado para El, y su oficio es darle gloria.

Sí se desvía de El será desgraciado ahora y siempre.

En resumen, el rollo pretende explicar y probar lo que dice el pequeño catecismo: ¿Para qué fin haya sido creado el hombre? “para conocer, amar y servir a Dios en esta vida presente y después verle y gozarle en la otra”.

Y la proposición del primer mandamiento de la ley de Dios: “Amaras a Dios con toda tu mente, con todo tu corazón y con todas tus fuerzas”.

(de 40 a 60 minutos de duración).


“TU VIDA ES PARA EL AMOR”


Irradian amor las vidas. Nacieron del amor. Castillo o morada de amor es el alma en gracia. Constituye la más bella embajada en la tierra de la patria del amor que es el cielo.

A esta vida, pues, de tanto precio, de tanta belleza, tan apreciada por todos y tan regalada de amores por parte de Dios, ¿qué destino le deseas, qué camino le señalas? ¿qué finalidad le adivinas?.

Creo que ella misma lo indica. Como la brújula señala el norte. Como los cipreses buscan el cielo, la dirección común de todas las almas, de todas las vidas sin excepción, apuntan a la felicidad. Todos la buscamos sin descanso. El hombre del mundo, la mujer viciosa, lo mismo que el sacerdote y la misionera entre los leprosos.

Lo dijimos ya. Dios nos creó para que participáramos de su felicidad, para que fuéramos felices. Y como el pez no puede vivir sin agua y el mundo sin aire muere, así el hombre sin felicidad anda con el corazón vacio.

Miremos pues, de localizar el tesoro que todos buscamos.

¿En donde se encuentra la felicidad?. ¿En la riqueza, los honores, en los placeres, en la salud?. No. Muy bien sabemos que no: personas muy ricas, cubiertas de honores y sumergidas en los placeres y hasta con plena salud, viven en continuo desespero y el mayor número de suicidios los encontramos entre los que se hartan del mundo y de la carne.

Es cierto: la felicidad está en el amor. 

Balmes dice: “sin amor no hay felicidad” “como del fuego nace la llama, así la alegría nace del amor” (Treviño). Dulce llaga suave herida, agradable tormento muerte anhelada. Es evidente que el amor es el dueño absoluto de la felicidad y nada ni nadie se la puede arrebatar.

Si Dios nos creó para la felicidad y la felicidad está en el amor, bien podemos afirmar que Dios nos creó para el amor y que nuestra vocación es amor. Santa teresa del Niño Jesús exclamaba: “al fin he hallado mi vocación, mi vocación es el amor. Comprendí que el amor encierra todas las vocaciones, que el amor lo es todo, que abarca todos los tiempos y lugares, porque es eterno”. De semejante manera cantaba también San Juan de la Cruz: “mi alma se ha empleado y todo mi caudal en su servicio, ya no guardo ganado y ya no tengo otro oficio que ya sólo en amar es mi ejercicio”.

Siendo el amor tan atractivo, el imán que arrastra todos los corazones, y siendo creados para El con una antena maravillosa para captar todo lo que a amor sabe, todos vamos, naturalmente, a la caza de amores, desde que nacemos hasta que morimos. Eso es lo natural, es la primera exigencia de nuestra naturaleza, pero además es muy bueno, es lo mejor que tenemos, ojalá la antena funcionara siempre con normalidad y supiera recoger con toda fidelidad la verdadera voz e imagen del amor y la brújula de nuestro corazón no se desviara jamás.

El peligro está en tomar por amor lo que es un disfraz del mismo, o quizás su peor enemigo. Pues los falsos amores andan con frecuencia como lobo con piel de oveja, por eso cuidad en donde pongas tu amor pues sólo con un verdadero amor se contenta. Busca tu auténtico tesoro, allá tienes tu corazón.

El corazón desea llenarse de amor. Por esto, mientras vayas sorbiendo todo lo que no sea amor tendrás que devolverlo otra vez y tendrás que ir cambiando continuamente de objeto, describiendo, a veces, la triste trayectoria de fracasos, recogiendo y echando en la cloaca aquello que tenía apariencias de bueno y le envenena la vida y le amarga la existencia. Muchas vidas son, por desgracia, una cadena de fracasos y por lo mismo un hervidero de infelicidad, pues no llegan a dar con el verdadero amor y tienen que buscar continuamente substitutivos que no hacen más que aumentar su sed de amor, resecando cada vez más su corazón como la morfina en el enfermo, como quien sopla a un voraz incendio intentando así apagar el fuego, o como el chupete en labios del niño hambriento.

Si la cosa no fuera en el fondo tan seria, diríamos que abundan los chupetes por nuestras calles y plazas, en personas que quisieran ya vivir de ilusiones. Quizás la niña puso su corazón en cualquier juguete. Sería una cocinilla o un tamborino, muy poco le dice el corazón y lo cambia al poco con una muñeca de cartón o de goma que satisface un momento, pero pronto pide ser sustituida por otra que mejor mira, gruña o llore o diga papá. Una muñeca de tamaño grande parece que colmará sus ansias; pero no, la niña va creciendo con sus trece, catorce años y ya no le contentan cocina ni muñeca; pide un solemne muñeco aunque sea peón de cocina o auxiliar de bomberos. Así se llega a los diecisiete-dieciocho años, y entonces lo prefiere cadete y que fume tabaco rubio. A los veinte cambia un poco la cosa y lo quisiera un hombre formal y que dé mayores garantías de amarla y, además del donaire del tipo exterior, exige la simpatía de su cartera. Viene la boda, sueño dorado. Terminó el viaje de novios y la cosa parece ir sobre ruedas. Pero tampoco llena, por completo, el corazón. Sin duda una persona carne de su carne y sangre de su sangre, correspondería mejor a sus ansias de amor, y centra su corazón el futuro hijo. Aunque no debería ser así, aquel novio idolatrado, su actual esposo, pasa a segundo término cuando la joven madre contempla al hijito en sus brazos. Todas sus atenciones y amores se reservan para el niño y espera, sin duda, que será correspondida con toda fidelidad cuando sea crecido. Pero tampoco lo consigue como lo desea, pues pronto su hijo pone en otra persona su amor y los padres llegan a quedarse solos teniendo que recurrir al recuerdo de amores perdidos, su corazón se coloca después en el dinero, temen quedar abandonados de todo amor y harán lo posible para ser socoridos por el mayor número posible de “seguros”, pues temen, quizás infundadamente, morir sin todo el aprecio que desearían.

Triste historia pero no tan rara que no podamos presenciar de vez en cuando. El corazón no acertó a dar con el auténtico amor.

¿Cuál es, pues, el amor que les podrá satisfacer plenamente?.

Este sólo puede ser un amor perfecto, duradero, seguro y cuyo otro amor no lo iguale o supere nada; y este es el AMOR CON MAYUSCULAS, este es Dios, manantial y fuente de todos los amores. Realmente, si uno puede imaginarse un ser que reúna el amor de Padre, el amor de hermano, el amor de esposo y de todos los amores posibles juntos, no le será difícil comprender que a éste nos lo comamos como a un terrón de azúcar. Eso pues, han encontrado los santos en Dios. De aquí comprendiereis cómo Dios arrastra a tantos, ansiosos de ofrecerle su vida hasta el corazón. Lo decía muy bien el gran pecador Agustín:

“nos hiciste, Señor, para ti
Y nuestro corazón andará inquieto
Hasta que descanse en ti”.

Y no es nada nuevo. Sino, abramos el pequeño catecismo. ¿Para qué fin ha sido creado el hombre?:
Para conocer, amar y servir a Dios.

Primero, claro, conocer: Porque no se puede amar lo que no se conoce, y este es precisamente el fallo grande de los hombre, no su mala inclinación, no sus malos deseos, sino sobre todo su ignorancia o falta de conocimiento de Dios.

Se comprende que la mayor pena del alma al ver a Dios claramente. Sea el tener que separarse de El. El infierno dejaría de ser infierno si no faltara en él el amor de Dios. Y el pecado, por otra parte consiste en dejar al creador, por amor a una simple criatura, cosa que sólo puede pasar a quien obcecado por la pasión no ve el valor de Dios, como quien cambia un billete de mil por una moneda de cinco céntimos.

¿pero se puede ya en la tierra llegar a un conocimiento de Dios capaz de mover el corazón sobre todas las cosas?. Ejemplos diariamente, santos, misioneros y hoy más que nunca cantidades de seglares enamorados de Dios. Recordad sino, la historia de teresa de Jesús. En sus primeros años cautivada por el hechizo del mundo, después al igual que San Juan de la Cruz, repetirá:

“vivo sin vivir en mi
Y tan alta vida espero
que muero porque no muero”

Loca de amor a Dios más que cualquier corazón por todo lo creado. Dios nos hizo para El. Hechos a su medida, todo cuanto existe nos puede gustar pero no nos puede llenar. No nos crió para siervos, esclavos suyos, sino para darnos su amor, empleando en conseguirlo toda nuestra ilusión, todo nuestro servicio. Y, decía Fray Francisco de Osasuna:

“Dios no tiene otra cosa mejor que el amor y de éste da a los que en esta vida le sirven, y con él en más cantidad hará paga en el cielo”.

De su subsistencia dice Cabodevilla: “viven el creador y las creaturas y la creatura añade efecto al corazón, trata de reproducir los varios aspectos del amor para así volver a la fuente de que manaron y el que no ama a Dios hasta en su creación, no ama a Dios y al que no ama a las creaturas hasta llegar a Dios tampoco las ama verdaderamente”.

“No son, por consiguiente, más que la cara palpable del amor y de la necesidad del amor, testigos del amor e invitación al amor… pues todas las cosas hambrean y tienden al amor a Dios, sólo a Dios. Sólo hay en definitiva un amor. El amor de El, lo demás es muerte”.

De ahí entiendes fácilmente el papel que deben desempeñar en tu vida, los amores humanos, para que seas verdaderamente feliz.

“Si el amor natural” dice Caffarel, “no fuera como una pregustación de este otro amor, los hombres no pondrían en él tantas esperanzas ni le reprocharían tan amargamente que les decepcionara. Estaríamos en paz con el amor si no brillarán en el fuego del amor de Dios; el amor humano tiene por misión invitarnos a buscar el amor de Dios. Hemos de buscarlo pasando por el amor humano, pero sin detenerse en él. El amor no triunfará si no se arrodilla ante la Gracia y suplica ser revestido por ella, nutrido y fortificado por la gloria de Dios”.

“Si a su vez, dice Claudel, “no fuese tan conmovedora, si no evocará otra cosa, las criaturas no serían problema para nosotros y estarían en paz con la rosa”.

La decadencia, pues de tantos amores se explica por el olvido de este principio fundamental, según el cual alejarse de Dios y pecar contra él, e ir contra el Amor y separarse del venero del amor. Pues si el corazón humano lo pide todo del amor, el amor lo decepcionará, debe pedirse lo que realmente está encargado de procurarle. “El amor humano es un camino para llegar al amor de Dios. Es un medio, no un fin, pero es un medio poderoso… y el mundo entero es sólo un haz de aspiraciones hacia lo alto” (Cabodevilla).

“El amor humano, en efecto, no es la estafa, no es el gran engaño, son los hombres que se equivocan con él. Esta decepción a menudo hace perder la fe en el amor y esta incredulidad es tan grave como aquella idolatría de la cual no es más que el fruto podrido… la criatura no puede colmar un corazón que es suficientemente grande para recibir al creador… el venero del amor cristiano no se halla en el corazón del hombre: está en Dios”. (Caffarell)

Y todo esto contando con amores humanos de verdad. ¿Pero si los amores son falsos y con el nombre de amor se disfraza su peor enemigo que es la complacencia propia a costa del mismo?, pues algo muy interesante no podemos olvidar y es que el corazón no puede estar sin amar, como el hombre sin respirar. Y quien no ama a Dios en los otros amores, y a los otros amores por Dios, provoca la ruina de su corazón. Pues el corazón tiene que llenarse y al no llenarse de Dios…. Sin duda estará mendigando los desperdicios del mundo o compartirá su suerte con los corazones vacios y al despreciar el alimento de la casa del Padre tendrá que pelear por las bellotas con los cerdos. ¡Qué triste la situación de ciertos corazones!.

Me recuerda el hecho de la desgraciada hija de familia que tenía ya los veinte años cuando enloqueció, con la manía de que sus padres la querían matar, renunciaba a todo alimento de la casa porque imaginaba que estaba envenenado. La vida se le hacía insoportable e iba consumiéndose cada día. No pudiendo aguantar más, se escapó de casa. Al cabo de unos días dieron con ella. Su morada era una zarza y su alimento lo que en ella pudo agarrar, unas frutas verdes y unos caracoles que había entre los espinos. El alma que desprecia el alimento del Padre tiene que alimentarse después de inmundicias y desperdicios humanos, muchas veces con la deshonra en la vida y sin amor en las manos, pues a menudo lo que parece oro no es más que oropel. Puede también pasar lo que al niño que quería el sol: “mamá quiero el sol”. Imposible darle el sol. El niño saldrá con la suya. Ha llovido, está la calle llena de charcos y el sol se refleja brillante en el agua. Ha llegado el momento, el niño con su trajecito limpio se acerca con aire de triunfo al sol, el mismo lo cogerá; y como quien agarra a una difícil y codiciada presa, el niño abraza con toda su amplitud el aparente sol, dejando el consiguiente rastro en su traje y sin percibir ya la huella del sol en el agua turbia del charco.

¡Cuántas vidas encharcadas yendo tras amores aparentes!. ¡cuántos desengaños y desilusiones después!. No es oro todo lo que reluce.

Siendo creadas para el amor de Dios, El mismo ya nos destinó y nos consagró desde el bautismo para su uso y servicio. He ahí el alto destino de nuestra vida. No es considerado del mismo modo el vaso para el altar que contiene la sangre de Cristo.

Grande es nuestro destino. Ser para Dios, glorificarle y darle gracias. Amarle y servirle con toda la mente, con todo el corazón y con todas las fuerzas. Todo, alma y cuerpo con sus potencias y sentidos, para su honor y su gloria.

Es muy lógico pues de la abundancia del corazón habla la boca y quien tiene el corazón lleno de amor dará gloria, ya que el amor es difusivo de si mismo. Luego, quien no ama a Dios no puede glorificarle y quien le ama de verdad le dará gloria espontáneamente, como el sol, por ser sol, da luz y calor.

Quien posee a Dios lo irradia y lo anuncia (clara cum laude notitia) jubilosamente. Eso espera Dios de nuestra vida en este mundo; que sea como arpa divina para cantar sus perfecciones y como director de toda la creación, arrancar de a creación animada e inanimada y de todos los hombres juntos un “bendecit” universal de triunfo y gratitud. Que sea la vida guía y vez para indicar a los humanos en donde está la verdadera felicidad y el AMOR verdadero.

Cuántas vidas al margen de su verdadero camino, sin tener nada en su haber. Vidas inútiles y vacías, sin razón de ser. Reconocieron la nobleza de su fin y la altura de su destino y andan errantes, sin rumbo y con las manos vacías. Recordaréis, sin duda, la película “Bala rasa”. Familia despreocupada, distraída. El hijo reflexiona en el seminario y al regresar de vacaaciones sele anuncia que si muriese se encontraría con las manos vacías. Ella se escabulle y burla la observación. Al cabo de unos días el coche con el que intentan huir se despeña. Está ella perdiendo la vida… Llega veloz su hermano y recuerda. Y casi apenas sin fuerzas


levanta sus manos tremendamente abiertas…¡mis manos, mis manos vacías! y muere

Otras personas desgraciadamente no sólo habrán inutilizado por completo su vida enterrando todos los talentos, sino que has habrán abusado de ella, profanándola y profanando a los demás. Te horroriza solo el pensar que puede uno coger el copón del sagrario y profanarlo. Tu vida, Copón vivo de Dios ¡cuántas profanaciones!.

Ojalá nunca profanes tu vida y sepas exprimirla por Cristo, sacándole todo el rendimiento, y cuando otras chicas la destruyen en el vicio, ya en plena juventud, se deshace su vida podrida por el vicio perdiendo a las almas. Bien está que otras vidas se consuman y agoten en bien de las almas ayudando a sus hermanos, ofreciendo a Jesús sus cerebros, su corazón, ojos y sentidos y energías todas. Cuántas veces le tiembla la mano al sacerdote al pasar con el oleo sagrado de la extremaunción ante la vida perdida o vacía de una joven, al trazar una cruz sobre sus ojos, oídos, labios, manos y pies. Como uno se pregunta, mudo de impresión de una vida que se acaba sin fruto ¿qué has hecho de tus labios, pies, manos?.

Te invito a que emplees a fondo, momento a momento, en el objeto propio de tu vida, pues el ideal es grande y vale la pena agotarlo por el totalmente. Ya te das cuenta, naciste del amor y tu vida es su morada. Fue consagrada para el servicio del amor y para ser altavoz del amor en el mundo. Recurso con envidia santa, el bello ejemplo del joven apóstol.

Pero en este momento, delante del sagrario, no podemos olvidar la presencia de Jesucristo precisamente para cuidar y alimentar tu alma.
“Corpus D.N.J. custodiat … invitam ad eternam amen”.

De qué le sirve al mundo entero ganar el mundo si pierde su alma. No descuides, no pierdas cosa de tanto precio.
¡Perder la vida por una peseta! ¡Perder el alma por…! Tu lo sabes.


Se dio perfecta cuenta, en su juventud, del valor de las almas y del precio de sus vidas y decidió con todo su ardor consagrarse a orientarlas empleando para ello todos los talentos que Dios le diera, preparando al máximo su inteligencia y dando la mayor proyección a su corazón de apóstol. Las almas captaron sus intenciones y recogieron sus esfuerzos. La gracia sonreía en el corazón de un grupo valiente. El no cesaba en su intento santo. Muchos viven ya la vida de Dios. El excesivo trabajo consumía sus esfuerzos. El cuerpo agotado no podía seguir el ritmo que sus anhelos le imponían. Desde el lecho de su enfermedad mortal vuelan sus amores tras las almas que quisiera orientar hacia Dios. Lo ofreció todo, todo al Señor y la oblación se va consumando, sus pies ya no pueden valerse, pero algo le queda aún en sus pulmones y pueden abrirse sus labios resecos. Ruega alas almas vayan junto a su lecho.

Quiere que su vida, a punto de derrumbarse sirva de puente para acercar las almas a Dios. Por sus ojos moribundos asoma la presencia del amor auténtico, al que sus labios quebrados sirven aún de altavoz. La gente capta este mensaje de amor. Se apaga la llama pero prendiendo fuego en el corazón de todos.

Al morir el pueblo arde amor a Dios. Con su Cristo entre las manos al que señaló hasta morir. Agotado, exprimido maduro de amar, queda su cadáver como blanca flecha indicando a Cristo, remanso de todos los corazones.

MORADA DEL AMOR


TU VIDA MORADA DE AMOR



SITUACION: Se da después del desayuno del primer día cuando acaban de nombrar las decurias, sigue el rollo “Tu vida procede del amor”.

El amor que creó y crea la vida porque la ama, viene a morar en ella si es correspondido con amor.

La vida de gracia recalcando el aspecto de nueva Vida, nuevas facultades para un nuevo diálogo un nuevo amor, máxima felicidad.

DESARROLLO: Hemos meditado el origen de nuestra vida. Dios es nuestro verdadero Padre que nos ama más que todos los padres de la tierra y puede más que todos ellos. Bien quisieran nuestros padres adornarnos de las mejores dotes y revestirnos de las más ricas prendas; pero donde llegan sus anhelos no logran sus fuerzas alcanzar.

Nuestro Padre del cielo al alcance de su amor, tiene su poder y amándonos infinitamente pone en juego su omnipotencia infinita para adornar y enriquecer a sus seres queridos con la infinidad de gracias que le acompañan. Ya podemos, pues, adivinar de que manera nos ensalzará y volcará sobre nuestra vida el cúmulo de sus dones.

Como decíamos, la única razón que le movió a crearnos fue su deseo de hacernos partícipes de su misma felicidad. Mas, su íntima y mayor felicidad, consiste en conocerle y amarle en su infinita ciencia y en su infinito amor. Y sobre todas las posibles felicidades del mundo, despunta, más que el faro en la noche oscura, la felicidad inmensa de Dios que como nos ama tanto, no puede menos de dárnosla a saborear.

Por eso sería preciso conocerle y amarle. Tendremos que disponer de una ciencia superior a la nuestra para poder sentarnos a la mesa de Dios, pues no se aprecia lo que no se conoce, no interesa al corazón aquello de lo que no se tiene ciencia. El que no tiene ciencia musical, se duerme en el mejor concierto, mientras que el músico tiene en tensión sus sentidos, sin cuenta del tiempo, bebiendo a placer el rio continuo de notas. El que sabe de futbol, está en las gradas casi tomando parte activa en las jugadas con sus brazos y pies, mientras que el que no conoce el deporte… casi se enoja al ver a hombres alocados regateándose para dar patadas a un balón (lo mejor, dice el profano, es darles una pelota a cada uno y así no se pelearían por una sola).

Conocemos, sí, felicidades y goces de la tierra, son huellas de Dios que mil gracias derramando pasó por estos sotos con presura, y yéndolos mirando, vestidos los dejó de su hermosura. Pero hay la fuente del Bien que no alcanza nuestro saber humano. Por eso Dios nos hará la gracia de una nueva vida en nosotros, de una nueva ciencia, de un nuevo amor. Para que podamos dialogar con El, conocer como El conoce y amar como El ama.

Si la señora, loca con su perrito que trae siempre de la mano con sus monerías, pudiera meterle su comprensión y su querer!, pero no puede el perro es de otra naturaleza. Algo así pasa con nosotros y Dios, pero con la gran diferencia de que Dios puede. Y porque quiere, porque nos ama infinitamente, y puede, elevará nuestra naturaleza hasta la suya, para que podamos así gozar de su compañía que conocimiento y amor, participando así de su misma vida, siendo, como dice San Agustín, dioses en participación, y logrando en realidad la máxima tentación que pudiera ofrecer la serpiente al ideal del hombre: “seréis como Dios”.

Si este ha sido el anhelo de Dios y de Jesús, y éste es el fruto de su Redención. Esta es la esencia del cristianismo y la razón de ser de toda la Iglesia. El don máximo de Dios a las almas.

Así lo decía un día Jesús a la samaritana, roída por el pecado, allá en el pozo de Jacob. Como te lo dice hoy a ti en estas Convivencias: “Si conocieras el don de Dios”. Tus ojos, tus manos, tus sentidos y cuantos te rodean son dones de Dios; no obstante, ante este don al que nos referimos, todos los demás dones en minúscula, se eclipsan como las estrellas cuando aparece el sol en el firmamento. Siguen en su sitio como durante la noche pero las eclipsa el sol con su esplendor.

Es preciso estar en la noche del pecado para no apreciar la presencia de este don máximo de Dios, ante el cual queda sin valor cuanto el mundo puede ofrecer, y a cambio del cual los mártires, sin dudas, ofrecen su sangre, y los santos su vida y todas sus riquezas y esplendor del mundo.

Este es el don que llamamos Gracia habitual o Gracia Santificante y que vamos a definir (escribid todas), “Es un don sobrenatural, interior y permanente que Dios nos concede para nuestra salvación”, o (según el P. Royó), “que nos da una participación física y formal de la naturaleza de Dios”.

Gracia: lo llamamos gracia porque esta palabra encierra una serie de conceptos que contiene este don de Dios. En primer lugar, porque este don es gratuito; se nos ha dado gratis, sin ningún esfuerzo ni mérito de nuestra parte, ni podríamos de ninguna manera merecerlo. Gracia, también, porque nos hace graciosos a los ojos de Dios, agradables a su presencia como su Hijo en el Jordán, en el que manifestó tener todas sus complacencias. Gracia, porque quien posee este don de Dios tiene gran influencia ante Dios, como quien ha caído en gracia ante un señor. Quien por el Bautismo recibió este don tiene derecho al cielo y a ser considerado en la Iglesia miembro de la casa de Dios. Gracia, porque da elegancia, destreza, valimiento.

Sobrenatural: decimos sobrenatural, porque está sobre nuestra naturaleza; como la naturaleza de la planta es superior a la naturaleza de la piedra, y la del animal a la planta y la del hombre a la del ser irracional. Es participación de la naturaleza misma de Dios.

Interior: pues ni se ve, ni se palpa, ni es accesible a los sentidos humanos. Mas no porque no se vea deja de ser real. Cuanto tiene el hombre de más noble escapa ya al poder de los sentidos: el amor, la ciencia, son cosas muy reales en el hombre, pero que no se pueden ni palpar.

Por ser sobrenatural e interior, no es apetecido por el hombre animal, que no percibe las cosas que son del espíritu; por trascender el orden de nuestras cosas no ofrece interés a quien no lo pruebe y guste.

El idiota no sufre en su insensatez y la falta de juicio no produce mella en él, porque ni siquiera advierte que le falta lo principal, el infeliz se rie a su manera, sin desear tampoco ser como los demás. Sufre en cambio su madre al ver su triste situación.

Quien no posee la gracia puede que ni siquiera la desee, no advierte su diferencia con los demás, ríe y hasta se ríe en su triste situación. Dios sufre y con El las almas que viven la Gracia, ante la desgracia de su hermano que permanece en la muerte.

Permanente: para distinguirla de la gracia actual, que es transeúnte. Pero viene además muy bien este término: “permanente”, esta propiedad maravillosa de este gran don que permanecerá siempre en nosotros si queremos, muy al revés de todos los demás dones del mundo que son tan efímeros, tan inseguros y tan inconstantes: las riquezas, la salud, la hermosura, la juventud,… por eso tantos seguros de vida y de muerte. Este es el don máximo y es el único permanente.

Nos hace participantes de la misma vida de Dios: la misma vida de Dios participada. La vida inmortal de Dios. La gran nueva, la sensacional noticia, “ya no moriremos jamás”. No es, pues, este don un adorno, un vestido nuevo o una medalla de oro. Es la VIDA INMORTAL DE DIOS INJERTADA EN LA NUESTRA. Como se injerta un rosal en una zarza, para cubrir las rosas el viejo tronco de espinas.

La vida que trajo Jesús al mundo diciendo:“He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”: Dios, siendo Dios, ya no podía ofrecernos más. Quien tiene la gracia lo posee todo, quien no vive la gracia no posee nada, aunque tenga el mundo en sus manos, pues le falta la Vida. Podríamos decir que no hay diferencia entre negros y blancos, pobres y ricos, sanos y enfermos; la diferencia máxima está entre con hombres con Vida y si ella.

Podríamos añadir que este injerto se realiza en la parte espiritual del hombre, su inteligencia y su voluntad, pues la Vida no destruye a la vida, sino que la perfecciona. Por esto, nuestra inteligencia recibe el injerto de otro conocimiento sobrenatural que llamamos FE. Nuestro amor es reforzado con el amor sobrenatural que llamamos caridad y nuestra humana ilusión queda enriquecida con la virtud de la esperanza. Así, el nuevo ser reconocido a una nueva vida puede conocer a Dios como Dios se conoce y se ama, y amar y dialogar en su compañía y saborear su amor, participando así de su misma felicidad.

Efectos de gracia

1.   Nos santifica, al decir que la gracia nos santifica, queremos decir dos cosas: primera, que la gracia quita el pecado, pues gracia y pecado son dos términos incompatibles, como luz y tinieblas, y al existir una, deja de ser otra, como la vida y la muerte. El pecado es la privación de la vida. Por tanto, “santifica” quiere decir además o al mismo tiempo, la invasión de la vida nueva en nosotros que nos hace santos, escogidos, seleccionados.

En realidad se ha perdido el concepto de santidad. Santo no sólo es aquél que está en los altares, sino todo el que vive en gracia de Dios. Así, San Pablo en sus cartas se dirigía a los santos de la Iglesia de Roma o de Corinto, de Efeso o de Galacia, que eran cristianos que simplemente habían recibido el Bautismo y estaban en Gracia Habitual. Por desgracia, en ciertos ambientes, se presenta la caricatura de santo como una persona anormal, de mal gusto en el vestir o en el andar, o de hechos y proezas extraordinarias, siendo así que la santidad en hacer en Gracia y por amor a Dios, las obligaciones ordinarias de la vida.

Todos somos llamados a la santidad, y la santidad es nuestro propio estado y circunstancias normales en que vivimos por designio de la Providencia.

2.   Nos diviniza, es decir, nos hace partícipes de las mismas propiedades de Dios. Como el hierro en el fuego que toma su color y sus propiedades, así el alma invadida por la gracia, no sólo pierde el orín del pecado, sino que va siendo invadida por la gracia divina, participando del poder y gracia de Dios, “ya no soy, decía San Pablo, es Cristo quien vive en mí”, Cristo el que predica, Cristo el que convence, Cristo el que salva. Cristo la esponja empapada de agua, así, el alma en gracia está invadida por la santidad.

Los santos, es decir, los divinizados, han hecho siempre y hacen lo que humanamente no podría explicarse, porque supera todo poder humano.

3.   Nos familiariza con Dios. Una nueva vida supone una nueva familia, un nuevo Padre, una Madre y una Herencia. La gracia, en efecto, nos hace hijos de Dios, como decía San Juan. Tal predilección nos tuvo Dios que quiso que nos llamáramos Hijos suyos y o seamos en verdad, hijos adoptivos, pero no como adopción humana, sino participando y respirando la misma vida.

Hijo de Dios, no de un rey, duque o conde, sino del mismo rey de los cielos y tierra, no criado sino compañero, pariente, HIJO!.

Un nuevo concepto de cada vida, un nuevo valor, una nueva estima. A un hijo de la nobleza no le está permitida cualquier bajeza o expresión vulgar. Un nuevo aprecio, un más fino amor, un nuevo respeto y veneración. Tu padre, tu madre, además de estimarles como tales, tienen derecho a que les trates como hijos de Dios. Tu novio, tu compañera, es más que nada un hijo de Dios, una hija de Dios, merece tu respeto y admiración.

Igualmente, quien de verdad te aprecia te tratará como a hija del Padre que está en los cielos, amará lo que más digno de amar hay en ti; tu gran honor y distinción de princesa del cielo.

Así, San Luis, rey de Francia, reunido con todos sus generales, se gloriaba en recordarles que más que rey de su nación, y más que esforzado general, más que todos sus títulos y trofeos, estimaba el título de ser hijo de Dios.

Como Hija del Padre, la gracia te hace también hermana de Jesús, los hermanos gozan de un amor peculiar, el amor fraterno, hay ciertas intimidades y confianzas exclusivas de hermanos, Jesús tu hermano, te encubre los fallos y travesuras ante el cielo, te defiende con su sangre ante el mundo. Puedes felicitarte de verdad: eres la hermana de Jesús, lo puedes todo. Y como más adelante explicaremos, eres miembro de su Cuerpo Místico.

Tu Padre y tu hermano te han dado a la Virgen por Madre, ¡Qué honor el tuyo!, la madre más pura, la más hermosa, Reina de los ángeles, no lo dudes, bésala, ámala, pero no olvides nunca que la siempre virgen quiso y quiere ser tu Madre, y los ángeles saben que tu eres hija de su Reina…¿lo saben los hombres?...¿lo sabes tu?..., te constituye además en heredera del cielo, con todo derecho a recibir tal herencia si eres fiel a la gracia.

NO olvides nunca a tu familia, y se siempre digna de ella.

Finalmente, la gracia te constituye templo vivo de la Santísima Trinidad. Algo sorprendente, desconocido en la tierra, consecuencia del amor infinito del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, que enamorados de su criatura suspiran en vivir en ella y por ella, siendo espíritu pueden y te suplican que


los admitan en tu compañía. “Si alguno me ama vendremos a él y en él estableceremos nuestra morada”. Por esto tu cuerpo, por efecto de la gracia, queda convertido en templo del Altísimo, la Trinidad habita en ti. Sí, tu cuerpo es el salón, el trono, donde tú ser sobrenatural, tu alma tiene su coloquio íntimo y divino con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, como ensayo y promesa del canto eterno de Amor, en su morada del cielo. Mientras tú no has llegado a ella, se gozan en cobijarse en la tuya. De ahí los honores que la Iglesia tributa a nuestro cuerpo, incluso después de la muerte, porque fue, en vida, morada de Dios.

Más que un sagrario, más que un copón, custodia, mereces ser respetada y venerada, bien mereces que vistas tu cuerpo con elegancia, que le adores dignamente, pues cuidas y vistes el tabernáculo del Altísimo. Y cualquier mancha, cualquier indecencia o desorden, desdicen del trono y repugnan a la vista del cielo

¿No sabéis que vuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo que habita en vosotros y habéis recibido de Dios y no son vuestros?. Habéis sido comprados a gran precio. Glorificas a Dios en vuestro cuerpo. Siendo Dios nuestro Padre Amor y siendo huésped de tu alma, bien podemos decir que tu vida es morada del amor. Por eso, no la cotices barato. Te decíamos en el primer tema que sentías bullir el amor en tu vida, y en el segundo te decíamos que sientes y sabes amar porque naciste del amor.

 En el presente te decimos que tu vida queda convertida en el santuario, en un volcán de amor, en una morada de amor, porque en ella no vibra solamente tu amor sino el manantial y fuente de todos los amores. AMOR DEL PADRE, AMOR DEL HIJO, Y AMOR DEL ESPOSO. Como los Jóvenes esposos arrodillados delante de la cuna de su hijo bautizado, así adoran los ángeles a la Trinidad enamorada de tu alma, si vives en gracia.

TU VIDA PROCEDE DEL AMOR


TU VIDA PROCEDE DEL AMOR



SITUACION:

Es el primer rollo de la mañana como meditación del primer día. Es la primera piedra del edificio después de haber puesto el plan general en el rollo de la noche anterior “Vida y Amor”. Se empieza, por tanto, a explicar con detalle lo que de un momento inconcreto y de una idea conjunta se anunció en dicho rollo “Vida y Amor”.

DESARROLLO DEL TEMA:

Hablamos de la belleza y encanto de la Vida. Al tomarla ahora en la mano como joya preciosa para contemplar mejor y apreciar los detalles que la adornan, algo notable nos sorprende al momento y es que su existencia es muy anterior a nuestro descubrimiento.

Al darnos cuenta del valor y de la hermosura de vida advertimos que hace años que, como las maravillosas grutas de nuestro subsuelo, latía en nuestra débil conciencia con todo su encanto.

Muchos, sin duda, acaban la vida sin dar con el feliz hallazgo. Nos encontramos con un cerebro que discurre, con un corazón que palpita, con la sangre que circula, con una voz que canta, un microcosmos en perfecto funcionamiento sin intervención nuestra. Nos lo han entregado perfecto.

     I.        Primera y notable observación para recordar que no poseemos de la vida el título de absoluta propiedad; no nos la dimos nosotros mismos, si tan siquiera acertamos a manejar su complejo mecanismo.

Nadie, nos advierte el Evangelio, “puede añadir un codo a su estatura…” y es que ni acelerar el ritmo del corazón o graduar el aire de los pulmones está por completo en nuestras manos. Poseemos la vida y no sabemos cómo, ni hasta cuándo. Otro es el propietario, y deber nuestro es respetar sus derechos.

Por lo mismo nadie puede usar de ella su antojo, y, mucho menos abusar de la misma. Sabemos que caería en falta quien mutilase cualquier miembro de su cuerpo y como la Iglesia sanciona de gravísimo, cualquier atentado contra la vida. No merece los honores de hijo suyo, quien, conscientemente, de la forma que sea, ha terminado con la vida suicidándose; no es templo Santo para él ni la tierra sagrada en donde descansan los cuerpos de los que murieron en la paz del Señor.

Mas, el que mutila la vida de su cuerpo es reo de pecado. ¿Qué debemos decir de los que hieren su persona llagando su honra, arruinando su dignidad, o pudriendo su honor?. Quisiera para , ver antes a una madre sin brazos y hasta sin figura humana que verla manchada en su honra y dignidad. Es, sin duda el robo más inicuo. Bien lo advertía San Pablo a los pecadores de Corinto: ¿No sabéis que no sois vuestros?. ¿Por qué profanáis el templo de vuestro cuerpo?.

Cedes quizás para tus padres el derecho de propiedad sobre tu vida. Ellos, más que nadie, han experimentado su importancia y su ignorancia frente a la existencia y desarrollo de un ser querido. No pueden siquiera continuar o perfeccionar la obra empezada. Por muy felices se tienen al poder contemplar en sus manos y sentirse instrumento de Dios, como el pincel en manos de un pintor, de una obra de arte tal, cuando ni en una tela, ni en el barro ni en el mármol fueran capaces de esbozar una figura parecida.

Bien lo comprendía aquella mujer, la madre de los Macabeos, cuando exhortaba a sus siete hijos ante el martirio a dar la vida que no era suya.

“Yo no sé cómo habéis aparecido en mi seno, ni os he dado yo el aliento de vida, ni compuse vuestros miembros. El creador del universo, autor del nacimiento de hombre y hacedor de todas las cosas, Ese, misericordiosamente os devolverá la vida si ahora por amor a su santas leyes la desprecias”.

Como la pluma en el papel o el pincel en la tela, deja su huella y rasgos, queda en la persona la fisonomía de los padres; mas su auténtico origen es oreo. La vida no es por tanto suya ni pueden hacer de los hijos lo que su propio placer les dice.

En esta curiosa investigación sobre la autenticidad del origen que buscamos a nuestra vida, pasamos las barreras de nuestra intervención y de nuestros padres, en el ambiente de atenta reflexión, observando sobre la misma sus más valiosas características, sus más brillantes facetas, sus más causados valores, fácilmente descubriremos la huella de la mano que la esculpió y el eco del corazón que le dio vida, pues la obra habla de su artista como el efecto de su causa.

   II.        Y así conocemos todas las cosas por lo que ellas expresan y manifiestan; igual sucede con nuestra vida, al ver pues, a la mujer enjaezada de ricos damascos y largos collares en su cuello, adivinamos la procedencia oriental; y al ver pasar a la pareja de aire torero en su habla y en su gesto, recordamos la tierra andaluza, como al ver saltar de la botella el líquido espumoso y sabemos que es Campany y al gustar su licor, su gusto y sabor nos indican la marca de origen.

Lo mismo acontece al tomar en la mano la vida. No se precisa gran atención para observar enseguida que toda ella aparece enjaezada y que canta y respira y avanza con aires de amor. “Si de la abundancia del corazón habla la boca”, oíd cuando abre el ánfora de su corazón el niño, la madres, el misionero, la mujer del mundo y la religiosa de clausura; sus canciones, sus deseos, sus miradas y sus rezos de amor, La razón no es otra:

NUESTRO AUTENTICO ORIGEN ES EL AMOR. Es sin duda el hallazgo feliz: No hay, en efecto, mayor grandeza de raza, ni mayor nobleza de sangre, ni casa de más renombre, ni linaje más distinguido.

Ante panorama tan bello asoma a la memoria el pasaje encantador de la Tierra Prometida, tan suspirado por el pueblo de Dios. Cuando inquietos para poseer aquel país de ensueño, penetraron furtivamente en él, los intrépidos Josué y Caleb con sus acompañantes y, al regresar, asombrados por el portentoso hallazgo, ante el pueblo que esperaba ansioso la vuelta de los exploradores, aclamaban mostrando los gigantescos frutos: “Maravilloso, es un país cuyas tierras destilan miel y de leche son sus ríos”.

Semejante podríamos exclamar nosotros: Maravillosa región donde nació nuestra vida, sus ríos son de amor, sus valles y campiñas florecen al amor, todo sonríe amor.

Es pues tu vida perla preciosa sacada de la mina del amor, lirio nacido en el vergel blanco del amor, finta desprendida del árbol del amor, riachuelo que alegra los parajes de la tierra en su manantial de amor, rayo de vida y color emitido por el sol de amor, ruiseñor que borda el aire de trinos de oro, aprendidos en un nido de amores.

Mas esta mina y vergel del árbol, el sol y el nido, no es algo mudo e insensible, es la vida y la fuente de todos los amores del cual como latido de su gran corazón procede tu belle vida. He ahí a tu verdadero Padre y único Autor de tu existencia. “MI PAPA DIOS” como le llamaba Santa Teresa del Niño Jesús. He aquí nuestro mayor timbre de gloria, de honor y distinción. Nacimos del Amor.

Estudiaremos el hecho y sabremos sus consecuencias:
¿Por qué nos creó Dios?
¿Cuál es la explicación real de nuestra existencia?.

Ya lo hemos dicho DIOS ES AMOR y el amor, por ser bien es difusivo de sí mismo, tiende a difundirse, necesita darse. La madre, por ejemplo, goza más repitiendo a sus hijos los dulces que ha preparado, que guardándolos para sí.

Dios viéndose tan feliz en su mismo ser, quiso que otros pudieran gustar de su misma felicidad y ello le movió a crear otros seres a su imagen y semejanza, y entre otros te seleccionó a ti. Ya existes porqué El te prefirió a ti; y tu existencia es sólo efecto de su amor, el amor infinito de Dios. El Amor te creó; sabes a amor, como te decía e irradias amor, como de luz y calor el rayo que del sol nace.

Mas hoy en que el mundo sufre la gran crisis de Amor y en medio del confort y diversiones de todo género, se encuentra con el corazón vacio, es oportunismo y hasta urgente poner en claro las cosas y dar al corazón sediento, las únicas aguas que pueden contentarlo y complacerlo. Vayamos, pues, al pié de la fuente de la vida, la única explicación de tu vida es un acto de Amor del Padre, pero hay algo más para los que anhelamos vernos envueltos de amor verdadero. Es algo realmente consolador, aun en medio de las mayores desventuras tener presente esta gran realidad. Hay Alguien que antes que mis padres y antes que existieran mis padres y abuelos, me amaban mucho más que todos mis seres queridos juntos “Ipse prior dilexit nos”, como dice San Juan, en esto está el Amor de Dios, no es que nosotros le amemos, sino en que Él nos amó primero. Nos ama desde siempre y más que nuestra propia madre cuyo amor es sólo un eco del Amor de Dios. Existíamos, en efecto en su mente y en su corazón.

No es difícil entenderlo. También nosotros aunque inmensamente limitados e inferiores a Dios, amamos los seres antes de que existan y antes de verlos en la realidad sensible. Años y años llevamos en la mente y el corazón, algo que no existe en el mundo corpóreo y así, también lo amamos. Cuántas veces el poeta contempla mucho tiempo antes de darle forma en su imaginación las bellas imágenes de su poesía, el pintor y todo artista son un bello y continuo ejemplo de esto. Miguel Angel, largo tiempo vio rodar en su cabeza la estatua de Moisés, el célebre Moisés de Miguel Angel. Al fin su idea plasmada en el mármol. Dicen que, maravillado por la fidelidad con que el mármol reflejaba su idea, mirándolo fijamente le dio en la frente un golpe con el cincel, diciéndole: “Habla”. Sólo le faltaba hablar. Tu puedes hablar ¿has hablado?. El mármol de haber podido, hubiese dicho sin duda: “gracias”. También los jóvenes de toda condición aman antes de que existan sus seres queridos, ofrece encanto la primavera contemplar la nostalgia y candorosa emoción, como aurora que amanece, de los novios al salir transformados del templo, bañados por la gracia del Sacramento, al enseñar a sus amistades llenos de ilusión el hogar que preparan a sus hijos que aún no existen. Aquella futura madre hace ya años que los está acariciando en su corazón, y prueba de ello, es la gracia y delicadeza con que ha ido bordando y poniendo en orden la cuna y vestidos de sus adorados querubes, a quien ama más que a su propia vida. Así nuestro Padre Dios, mucho antes que cualquiera, desde la eternidad está amando y con este Amor sublime, más que el de toda madre, nos ha ido preparando nuestra cuna y nuestra vida. Es algo que supera realmente toda comparación posible. Contemplar cómo al bordar de estrellas el manto del cielo y al vestir de flores la tierra y pintar el azul del mar me estaba amando, y porque me amaba tanto, lo dibujaba todo con tal primor para mi recreo y solaz, como al formar la voz del misionero lo hacía con ilusión y amando ya a aquellas almas que por su palabra descubrirían un día el Amor del Padre y se lanzarían a Él con himnos de inenarrable alegría y perpetua gratitud “Te amo desde siempre”.

Pero aún hay algo más, “te está amando” y por esto te está recreando de nuevo continuamente con un nuevo e intenso Amor. Es la única explicación de tu continua vivir. Así lo repite Jesús: ¿”Hay alguna madre que cuando su hijo le pida pan le de una piedra y si le pide un pescado le de una serpiente o por un huevo de un escorpión?. Pues si vosotros siendo malos no sabéis qué hacer para la felicidad de vuestros hijos, cuanto más el Padre que está en los cielos!”. Y por boca de Isaías dice: “¿Puede la madre olvidarse del hijo de sus entrañas?. Pues aunque ella se olvidara yo no me olvidaré de ti”.

Como el médico a la cabecera sosteniendo el pulso del enfermo, así tu Padre Dios no suelta ni por un momento el pulso de tu vida porque ni un momento deja de amarte.

El accidente, la enfermedad o la muerte borrarán fácilmente en ti la huella o fisonomía de tus padres.

La imagen de Dios, si quieres, permanecerá en ti para siempre. Esa es la imagen que yo descubro en tu vida y de la cual vale la pena hablarte para que te alegres de ello y te decidas amarla de verdad y no cotizarla tan barato, (como te refería en el tema anterior).

Pues muchos, ignorando su verdadero precio (a gran precio habéis sido comprados, decía San Pablo a los pecadores de Corinto) la han vendido vergonzosamente.

Para muchas vidas se ha repetido la historia del célebre cuadro perdido. Murieron sus propietarios y de mano en mano fue a parar en quien sólo al marco reconocía algún valor, como pasa frecuentemente en las vidas de hoy, sólo el marco, el efecto, el adorno, lo accidental, la pintura o el disfraz exterior quieren reconocer, falaz estima y vana apreciación.

Así la célebre pintura vino a parar al montón de trastos inútiles en espera de un gitano que lo tomara a precio de trapo viejo. A alguna que otra vida le aguardó la misma suerte; al cabo de algunos días apareció en el rastro, para después ser retirado entre los desperdicios que ni el bajo pueblo, ni la calle sucia quieren retener.

Entre la gente haraposa y distraída acierta a pasar un hombre: Sabe de arte y de tristes historias de obras de arte entre gente sin gustos ni sentido de lo bueno y de lo bello. Detiene el paso y, por si acaso, vuelve la mirada al montón de basura; tira del canto de la tela casi cubierta de cal y suciedad; sólo una pincelada borrosa abre los ojos atónitos y concentra su mirada, será algo grande la cal y con el blanco pañuelo enjuga las huellas del abandono como si acariciara la frente de un ser querido. Cae de rodillas, lo mira y lo vuelve a mirar; mientras continua desenterrando de entre los escombros de suciedad la perla preciosa víctima del mal gusto y de la ignorancia. Está seguro, son huellas de un gran autor.

En busca de la firma, limpia el rincón y allí, semiborrada, sepultada en el olvido, descubre el nombre de uno de los más famosos pintores de la historia. El cuadro vale millones.

Pregunta el precio al gitano, quien cree tener ante sus ojos a un loco o a un borracho, y sin querer perder la ocasión le pide unos cientos de pesetas. El artista le da cuanto lleva, unos miles y, piensa que hace un robo.

Quizás nos tomes por borrachos. Ignorando tu valor tal vez hayas rodado por el baratillo de la vida cotizando a precio de trapo o carne inmunda de vida, más entre los escombros que cubren el alma, la mirada penetrante de fe del apóstol no puede menos de descubrir una firma teñida en sangre que reclama el derecho o título de propiedad y que dice algo así: “Jesucristo, Hijo de Dios vivo”. La historia o trayectoria recorrida puede que haya sido Triste, como el cuadro, pero tu vida vale mucho. “A gran precio habéis sido comprados” decía San Pablo a los que en Corinto andaban en pecado.

SIENTES Y SABES AMAR PORQUE NACISTE DEL AMOR. Y si no borraste vilmente la imagen, amor puro debes reflejar. Obra de amor de Dios, quien te amo desde siempre, y aún así te sigue amando y mimándote.

El Moisés de mármol le hubiese dicho gracias a Miguel Angel.
¿Cuándo se las darás a tu Padre-Dios?.
Cualquier cosa resistimos menos que nos  traten de ingratos. Por cualquier cosa decimos gracias y no recibimos favor que no devolvamos.

¿Consideras haber recibido poco?.

Sola, imposible agradecerlo. Unete a la oración de Jesús en la Misa para que digas con El “Gratias agamus Domino Deo nostro” porque “dignum et iustum est” y aleccionado por El clames con todo afecto de tu corazón: Padre Nuestro, que estás en los cielos….


VIDA Y AMOR




VIDA Y AMOR


OBJETIVO DEL TEMA

Es como la portada y el título de la Convivencia, desde cuyo umbral se proyecta de un modo general e inconcreto el panorama de las mismas.

Casi todos los rollos harán alusión a éste, concretando y confirmando lo que el él se dice, que no es más que la expresión espontánea y constante, ilusión y exigencia de cada una de las personas y de todos los lugares y tiempos, visto a la luz de los hombres y a la luz de Dios.

Demostrar que esto que muchos manosean, codician y apetecen como el pan diario, imprescindible e insustituible de su vida, a veces como algo robado y buscado furtivamente, es, en su raíz y en su puro manantial, el destello, el eco, la huella y el rastro del Creador, por hallarse en la esencia humana, coincidiendo en su origen genuino con la esencia y la realidad viva de Dios-Cristo-La Iglesia.

VIDA Y AMOR, por tanto, mirado y estudiado como se debe no sólo es bueno SINO LO MEJOR. Pero que al ser mirado con ojos no limpios y manoseado con manos infectadas ofrece aspecto impuro y huele a carne podrida.

Por eso queremos, no ya soslayar el tema, sino mirarlo de frente con ojos puros y abrir su entraña con manos limpias para contemplar su auténtico valor y hermosura.

Para que todos puedan abrazar lo que, como a tientas van codiciando sin cesar, y que es, en fin de cuentas, lo que Dios, la Iglesia y las Convivencias quieren desinteresadamente participarles y con amor y alegría triunfales convivir y celebrar.







DESARROLLO

Todos necesitamos el complemento del ser querido, y en el amor de una pacífica Convivencia radica el encanto de Vivir.

Convivir es algo consustancial a nuestra naturaleza y exigencia inherente a nuestro ser humano. Tomará distintas formas según las condiciones y estados de cada cual, pero todos inevitablemente amamos la Convivencia.

Esta palabra con la que designamos estos tres días de mutua compañía en el cálido ambiente familiar (Convivencia de convivir, vivir con, vivir en compañía) nos ofrece el marco más adecuado para presentar el profundo significado de estas dos grandes realidades que quieren expresar los dos términos VIDA Y AMOR, que constituye el tema preferido de estas Convivencias; y que son también, a no dudarlo el tema constante de la juventud y de todas las edades.

No es realmente apreciación subjetiva, ya que en el diccionario no encontraríamos palabras con mayor contenido ni que ofrezcan mayor interés que la “la vida” y “el amor”. Son las realidades por todos más apreciadas y mejor cotizadas de todo el mundo y en el mismo cielo.

VIDA – AMOR.- Razón de toda la historia y del devenir próspero o adverso de cada uno de los seres. Esencia y definición del mismo Dios, causa y efecto de la Encarnación del Hijo de Dios y de los mayores Misterios de nuestra religión: “He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” Y la Vida de Dios, comenta el cardenal Gomá, ES AMOR[1]

Las dos realidades Vida y amor, llegan, a hermanarse de tal forma que parecen confundirse y hacerse inseparables la una de la otra, como el alma del cuerpo, como la flor de su tallo, como el sol de su rayo de luz. “El que no ama, dice la Escritura, permanece en la muerte” o como canta Verdaguer:





En la vida sin amar
lo mismo que sin sufrir
la vida sin estimar
es lo mismo que morir.”

Vida y Amor, es por lo mismo el tema ineludible y preferido de artistas y cantantes; fuente inagotable de inspiración para cuantos expresan belleza. El tesoro codiciado por todos los corazones. Apliquemos un breve momento la atención sobre cada una de dichas realidades.

LA VIDA: Esa mina más preciosa que el oro, de la cual vamos sacando las perlas que cada cual distintamente lucirá en el porvenir; ese jardín de ilusiones en el que todos van sembrando la semilla de las flores del mañana; esa fuente en la que todos van bebiendo lo que les place según el gusto de su paladar, esta cinta en la que vamos grabando momento por momento, todo cuanto nos rodea de nuestro mundo interior y exterior, esos veinte, treinta, cincuenta años de existencia aquí abajo; hasta que se derrumbe la mina, se seque la fuente y muera el jardín, se rompa ya el hilo y la cinta diga “Fin”.

Todos decimos la “Vida es bella”; hay que vivir la vida; la amamos más que todo lo demás, contamos con ella para todo, ya que sin ella, nada.

Porque, además, es una, única y es brevísima; la codiciamos y quisiéramos exprimirla como el aroma de una flor, como el licor de la fruta, como la miel del panal. “Dejadnos gozar de la vida”, grita el mundo en su fiebre de placeres, “coronémonos de rosas que mañana moriremos”. Y todos: cuidado a la enfermedad, horror a los accidentes, seguros de toda clase, porque la “vida es hermosa”, y todos nos damos cuenta de ello. La madre lo daría todo a cambio de la vida del hijo, la hija por la vida del padre, la muerte aparece como el mayor castigo y la mayor de las penas.

Es lógico que en todo momento pensemos en ella y votemos por su felicidad y largueza. En los “brindis” de eufórica alegría “para muchos años” “moles d’anys”, es ya frase de rúbrica que el mundo siempre tiene a flor de labios. Dios nos manda conservarla en el quinto mandamiento y realmente en nuestro corazón está grabado este perpetuo amor.

Qué pena que con frecuencia ese amor a la vida sea tan efímero y ese grito de la juventud “queremos vivir la vida” sea lanzado a menudo en tono menor. Si, aunque el mundo hace alarde de vivir la vida y así lo pregona, con cierto nerviosismo insatisfecho a los cuatro vientos, nos damos perfecta cuenta de que la mayoría no logramos alcanzar más que la asfixia y ahogo de la misma vida, cortando el vuelo de las alas, achatando su merecida esbeltez y atándola como águila encadenada; a pocos metros de la tumba van más senderos de muerte que por el camino regio de la vida.

Y así es que si preguntamos a la juventud ruidosa ¿qué piensa de su vida? ¿qué ideales brillan en su mente? ¿qué sol irradia en su corazón de fuego? Muchas veces hace el efecto de encontrarse ante una ridícula caricatura del ideal, ante una meta sin ruta del mismo que quizás esté gritando ya por estas calles que está ya en posesión de la mayor de las vidas. Cuando sus respuestas no logran abarcar más allá de los cinco o seis, a lo sumo diez años, y si se le pregunta a uno sobre sus profesiones más allá de los veinte años, hasta encontrará absurda la pregunta. Qué lástima que una vida tan bella y única de la cual todo depende, sea conceptuada tan pobremente y se cotice tan barato por los mismos que se creen explotarla al máximo.

La vida, en efecto vale infinitamente más; su radio de acción trasciende más allá que el alcance de nuestro corto brazo y sus horizontes alcanzan mayor distancia que nuestros ojos de carne. Si no queremos traicionar pues los ideales que sembró Dios en nuestro corazón, debemos apreciar la vida, no ciñéndola a cinco o diez años, sin contemplar su proyección a través de los años y de los siglos, a través de la eternidad. Y no es utopía.

Teresa de Jesús, hoy, cuatrocientos años después de morir, influye más en el mundo que cuando vivía. Una madre, la de Agustín, está iluminando a las generaciones, cada día más y el haz de luz irá abriéndose cada día. Su radio de acción irá progresando sin interrupción hasta los límites de lo imposible, como los círculos que forman en el agua de estanque unas insignificantes piedrecitas, como las ondas de una emisora que cruzan sin advertirlo, todas las fronteras y naciones.

Si, la vida es así. Como una estrella fugaz por su brevedad; apenas perceptible en la historia. Pero como una gran cometa, por la estela de luz que deja a su paso, o si se quiere, como un sol capaz de poner en movimiento en torno de si a todo un sistema de vida, que de él recibe impulso, luz y calor. Su vida se proyecta ya, en el tiempo y en la eternidad, influyendo en multitud de vidas, en bien o mal, hoy y a través de los siglos.

No la cotices barato. Estímala como se debe, porque muchos, por desconocer su valor, la van vendiendo a bajo precio, la ofrecen vergonzosamente a lo que se presenta primero.

AMOR: Pero te prometí también unas palabras sobre el amor. El amor! ¿Quién ignora algo de amor en nuestros días? El grito unánime en todos los ambientes, el aire que todo lo invades, las notas que vibran en todo corazón, la expresión espontanea y constante en labios de todos, el temas más a capricho de todos, manoseado y coreado por todas las voces. Desde uno a otro confín
del mundo. ¿Algo más sobre el amor? Sí, todavía algo más. Pues del amor con mayor razón que de la vida, podemos afirmar, no ya que se cotiza demasiado barato, sino que se ha perdido su verdadero concepto y su auténtico; hasta el nombre a fuerza de abusar de él queda de tal forma estereotipado, a menudo en labios de aquellos mismos que se presentan como sus mecenas o pretenden ser sus mayores accionistas en el mercado actual del mundo del amor.

Po esto no vamos a añadir algo sobre el amor, un poco al menos, pero bebido en su fuente pura. Pues como decía un autor español “el amor es pozo de agua cristalina, pero la humanidad se da tal maña que lo revuelve y saca sólo cieno del fondo”.[2] Por otra parte podemos observar con Caffarel que “quizás las habituales condenaciones de los excesos en el amor han entorpecido el estudio de la entraña positiva de este sentimiento o mudanza y suena en nuestros oídos como condenaciones de todo amor”.[3]

Adivinamos todos que Amor es la palabra en torno a la cual gravitan y se aprietan en haz incontenible todos los mundo y que nada como él atrae de modo irresistible el impulso de todos los corazones: Será “como el fuego” “como el vino” “fuerte como la muerte” o “dulce como el panal”, lo cierto es que el amor es el rey de todos los corazones, el único sol capaz de comunicar vida y calor a todos los mundos sin interrupción de noche alguna.

VALOR: Y es en primer lugar lo más bello y rico que existe, el mayor valor en el cielo y en la tierra. “Si un hombre, dice la Escritura, compra el amor con toda su hacienda creerá no haber pagado nada” “nada vale el oro, dice Cabodevilla[4], ni la gloria ni los

Aplausos del mundo al lado de ese fervor del amor que es como el vino precioso derramado por todo el ser”.

La madre renunciará de buena gana al jornal del hijo o esposo enfermo, pero jamás puede renunciar a su amor, resiste la pobreza, la ruina económica pero jamás la quiebra del amor; no interés un príncipe sin amor y la corte real sin amor sería un desierto. Sin el amor la vida es muerte.

El corazón sin amor es un mundo sin luz ni aire que respirar, la riqueza sin amor es pura pobreza, la salud es dura enfermedad, el noviazgo sin amor es tormento irresistible, el matrimonio es una cárcel cruel, el sacerdote sin amor no se concibe, el misionero sin amor es pura ilusión. Para todos el amor ocupa el primer lugar en todo cuando existe.

Y qué maravilla que Dios, lo más excelente decir y pensar, infinito en todas sus perfecciones, sea definido por San Juan con estas palabras “Dios es Amor”. No será difícil comprender cómo los santos, limpios de corazón, de ojos puros, corran gozosos en pos de El, sin atender a cuanto existe, y su hermosura y encanto les atraiga con fuerza irresistible, así Fray Francisco de Osuna al componer su abecedario espiritual, viendo que el amor es lo primero, lo más atractivo y eminente, se ponía contento de que Amor empezará con A.[5]

Luego el amor no es malo, es la mayor fuerza o potencia concebible.

“Buscamos el amor, dice el Cardenal Gomá, o mejor sentimos a nuestro espíritu levantarse y levantar consigo todas las energías de la vida como arrastra los mundos la gravitación, como a la locomotora el vapor”.[6]

“El amor”, añade Granada “es una cota de malla que no se puede prefabricar, despide saetas, sacude dardos, escarnece los peligros, busca la muerte, finalmente si es amor, a todas las cosas vence”.[7]

Este fenómeno universal, sin excepción y particular y propia de cada individuo, es sin duda el mayor regalo de la Providencia que, como veíamos, señala a nuestras vidas rutas de eternidad, órbitas elevadísimas, ideales ultra terrenos; todo lo cual supone esfuerzo y sacrificio. Mas para superarlos y elevar la vida se ofrece el amor como palanca o catapulta, capaz de lanzarnos a alturas insospechadas y alcanzar el blanco donde aspiran nuestros mayores ideales.

Pues sólo el amor es capaz de salvar cualquier escollo, de disipar cualquier peligro y de afrontar y desvanecer en elegancia los mayores sacrificios. Bien lo canta la juventud, sin quizás advertir el fondo de fealdad que sus coplas callejeras encierran: “que felices seremos los dos (con amor)…aunque sea en una casita de papel” ya que “contigo pan y cebolla”, hogar y alimento en realidad un poco duro pero que el amor es capaz de trocar en felicidad.

Realmente casi de papel llega a ser alguna vez la casa del misionero y la comida alguna vez no superior a cebollas, cuando no es el martirio; pero sólo el amor a Cristo y a las almas le sostiene, como a la madre junto a la cuna del hijo o en largas noches de vela a la cabecera del enfermo, igual que la misionera que derrama sin cesar una lluvia de sonrisas entre los pobres leprosos sedientos de consuelo y alegría.

El amor dice Cabodevilla “es una fuerza y una gracia o don natural, sembrado por Dios en el corazón humano para que el hombre en su vida llegue al heroísmo con naturalidad y muchas veces. Al amor todo le parece fácil y suave, a trueque de complacer a quien ama, ama al sacrificio y aún a la misma muerte”.[8] Sin amor, dice Morcillo “ni el hombre aceptaría la vida y la muerte desconocidas del misionero, ni el sacrificio costosísimo, de la guarda y conservación del hogar”.[9]

Mas la juventud proclama como la protagonista del amor, explosión de vida y amor como la explosión de aromas en unas rosas de abril. Es el bullicio de la sangre, el galopar del corazón; es castillo de sueños en la mente. ¿Será pasión? ¿serán reclamos de pecado? ¿será llamada a la santidad?. Todo el bello concierto de la juventud no dejaría jamás oír las mejores melodías sino bajo la dirección de la Providencia que de sus manos divinas arrancan las notas que elevan el mundo a Dios. Todo es obra de sus manos.

Sí, porque de la juventud depende la vida, él para siempre tuyo y los que de ti dependen. Por eso es preciso que sea grande la carga de amor en la juventud para poder superar los sacrificios que supone el proyectar prácticamente a la vida una brillante carrera hasta levantarla, y con impulso audaz colocarla en su respectiva órbita.

Ya que por lo general todo lo grande y trascendente se forja en la juventud y la flor que no abre su cáliz al cielo, en la primavera, no podrá en el verano ofrecer sus frutos sazonados. Así cantaba el poeta: “para inmortales destinos la juventud breve edad, que todo obstáculo allana, pero edad como ésta, en flor qque, en un minuto de error, malogra una vida humana”.[10]

La juventud, primavera que pasa y no vuelven más sus espigas, al troncharse nunca vuelve a pasar. Al marchitarse sus flores ya no florecen más. Por todo lo dicho, ya adivinas que al cruzar por tu mente ensueños de grandeza ante la fama de un artista de la pantalla, de una princesa o reina, si bien no responden en ti semejantes sueños e ilusiones a la realidad, Dios te reserva honores más elevados, y por ende tus aspiraciones de grandeza son siempre legítimas pues siempre nos quedamos cortos respecto a las ilusiones de Dios en nuestra juventud y en nuestra vida, que  por algo se hizo hombre como nosotros, para enseñarnos senderos sublimes que enlazan con la misma divinidad. No te abandones, pues en tu mediocridad y escucha a Pemán cuando canta: “La vida que no florece es estéril y escondida y no fecunda ni crece. Es vida que no merece el santo nombre de vida”.[11]


Más en concreto y al detalle, conocerás la vida y el amor, antes de cerrar esta como instrucción a las Convivencias, escucha sólo una sencilla definición del amor; como acto de alma humana. Es la inclinación de la voluntad al bien que le presenta el entendimiento. Luego el amor es ciego, y precisa un guía, y éste guía las convenientes instrucciones que te vamos a facilitar en las Convivencias. El amor en efecto, se apega a lo primero que le presentan y hay que saber escoger, ya que en la elección va el éxito. El gitano se contenta entre calderos y trapos; no ha experimentado otra vida; nosotros no podríamos abrazar la suya.


Quizá puedas encontrar algo mejor a que apegar tu corazón. Recuerda al señor que decía: “allí donde está tu tesoro allí está tu corazón”. Hazte tesoros incorruptibles en el cielo. Como rico escaparate, las Convivencias te ofrecerán tesoros que te llamarán, quizás la atención de tu belleza y valor; te, pues, despierta la inteligencia y libre el corazón para lanzarte prontamente a lo que más te guste y convenga.

Con una última comparación te diría que tu vida corre rauda y feliz por este mundo, mejor que la más elegante “alfa”, último modelo con el más potente motor. El Amor. Pero no puede de ninguna manera fallarle, el hábil piloto de su inteligencia. Pues vida preciosa se ha estrellado por poseer un motor potentísimo, un gran amor, pero un débil conductor. En ese caso mejor les hubiese sido tener un motor mediocre, no tener corazón. Por lo mismo aprende a guiar tu amor y el encanto y hermosura de tu vida no sufrirá menoscabo.

Por lo mismo no te puede extrañar que, aunque no te conozcamos, ya desde este primer momento podamos, adivinar sin dificultad cómo anda tu vida, con sólo indicarnos cómo has conducido hasta el presente tu amor. Tu vida es águila o sapo, según haya respirado siempre aires de altura o el vaho cenagoso del pecado.

Pues, como advierte Fulton Schen, “cuanto más noble sea vuestro amor, más noble será vuestra persona. Mas el amor nace del conocimiento y se aumenta con él”,[12] y un autor moderno de espiritualidad decía también: “El centro de toda la vida es el amor, será la vida noble y divina si el amor es santo y divino, será la vida baja si bajo es el amor. Será la vida santa si el amor es santo. La vida espiritual es fruto de un divino amor”.[13]

Ya hemos dicho DIOS ES AMOR y el amor, por ser bien es difusivo de si mismo, tiende a difundirse, necesita darse. La madre, por ejemplo, goza más repartiendo a sus hijos los dulces que ha preparado, que guardándolos para sí.




[1] Cardenal Goma, “La Eucaristía y la vida cristiana
[2] Teodoro Carrero en Docete. “El amor”
[3] Caffarel, “Sobre el amor y la gracia”
[4] Cabodevilla, “Hombre y mujer”
[5] Fray Francisco de Osuna, “Ley del amor”
[6] Cardenal Gomá, “La familia” cap. I
[7] Granada. Docete
[8] Cabodevilla, o.c.
[9] Mns. Morcillo, Prólogo a Cabodevilla
[10]  Marquina, Docete.
[11] Pemán, “Lección de vida
[12] F. Schen, “Casados ante Dios”
[13] Marten, “Camino regio del amor”.