miércoles, 26 de agosto de 2026

TU VIDA ES PARA AMAR LUISA CONVIVENCIA VALENCIA

TU VIDA ES PARA AMAR 
Lema :Despierta empieza a Vivir 
 Objetivo. 
 Qué descubran que amar con el amor de Dios es Vivir y dar Vida eterna Qué se convenzan y opten por el anuncio del evangelio cómo la forma más eficaz y urgente de amar a nuestro mundo .
Amar es evangelizar. Que la persona opte por amar como Cristo amó, para construir así un mundo de verdaderos hermanos. 

 Enlace
 Qué alegría poder entender que se nos ha regalado un nuevo ser,una nueva vida que es eterna y necesitamos cuidarla para que se desarrolle y solo se desarrolla en la medida que amamos. 
Cuando yo entendí esto en mi primera convivencia me cambio la vida Como recuerdo mi primer encuentro con Jesús en mi primera convivencia a mis 17 años ,entendí que el mundo estaba muy mal por la falta de amor y yo podía cambiar el mundo.
pero antes tenía que cambiar mi mundo interior saliendo de mi egoísmo ,entendí que Dios me llamaba a invertir mi vida amando a mis hermanos dándoles a conocer este Amor. 
Esta experiencia les ha pasado a muchas personas en la historia, al encontrarse con Jesús, con Dios se han puesto al servicio de las personas, a amar.
 El signo de haberse encontrado con Jesús es salir de sí mismo para entregarse a los demás .
Esto es lo que le paso a la madre teresa de Calcuta recuerdo a mis 17 años que me prestaron un libro donde se veían imágenes de servicio a los más pobres y la veía tan mayor y tan feliz que yo decía está sonrisa yo no la tengo siendo tan joven . 
Y me pregunté de dónde le brota esa alegría ? 
Una vez le preguntaron ¿cuál es el acontecimiento más importante de su vida? 
Y ella había recibido muchos reconocimientos,entre ellos el premio nobel de la Paz, etc. Pero ella respondió  el encuentro con Jesús 
 Y en efecto vemos que el encuentro con Jesús le llevó amar gratuitamente y actualmente le hizo ser una mujer santa y
vemos que es este amor de Dios que le movió a hacer todo lo que ha hecho. 
Una pequeña mujer que ha movido el mundo entero, que ha logrado cambios concretos en la humanidad. Puedo reconocer en ella ,este amor a Jesús amando a los hermanos,y  a mi no me deja igual,y es que amar  no es opcional , amar es condición para vivir.

  1. AMAR no es opcional ES CONDICION VITAL PARA VIVIR 

 Asi lo dice la Palabra de Dios en el evangelio de San Lucas. “Se levantó un legista: maestro ¿qué he de hacer para tener en herencia la vida eterna? Jesús le contestó: ¿Qué está escrito? Él le dice: “Amar al Señor tu Dios, con toda mi mente, con todo mi corazón, con todas mis fuerzas y a tu prójimo como a ti mismo” Jesús le dice: “Bien has respondido, haz eso y vivirás”. 
Dios me pone la condición para vivir: amar. Ama y vivirás. Dios nos ha dado una vida superior a la vida del cuerpo, su vida divina, nuestra vida espiritual, la vida de Él, su vida que es Amor. esta vida nace, crece y se desarrolla cuando amamos. Si no amamos esta vida se atrofia y somos cadáveres ambulantes ,muertos en vida .amar es lo que te hace estar vivo de verdad. Muchas veces estamos vivos del cuerpo pero por dentro muertos. 
Por dentro hay tristezas y desánimos,desesperanza, aburrimiento, enfados, rencores, etc. Yo recuerdo que antes de mi encuentro con Dios, mi vida era insatisfacción no tenía un sentido para vivir, experimentaba mucha soledad y colocaba esta canción que decía así: 
sin darnos casi cuenta perdimos nuestro amor y hoy estoy tan sola tan sola y empezaba a llorar no es que hubiera perdido ningún amor pero si vivía sin alegría y una vida egoísta centrada en mi .
Dice la Palabra de Dios: “nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos”1Jn.3,14 ,sabemos que hemos dejado la muerte del egoísmo y desamor porque amamos a los hermanos, entonces empezamos a Vivir . 
 Hemos comenzado a vivir cuando hemos comenzado a amar, entonces empiezo también a ser feliz de verdad .
Sino miremos nuestras vidas que felices hemos sido cuando hemos empezado a amar, cuando compartimos, cuando doy de mí a los que más necesitan.
 Pero cuando no amo empiezo a morir. Como el pez fuera del agua muere, el hombre sin ser amado y sin amar muere, se marchita, deja de respirar.como dijo el Papa Juan XXIII:
 “muchos no aman, no porque sean malos, sino porque no se han experimentado amados.”

2. PARA ESTO HEMOS SIDO CREADOS, PARA AMAR 

 Es verdad el dicho popular: “nadie da lo que no tiene”. Para dar amor necesito tener amor, recibir amor, saberme amado. 
Quizás podemos decir a mí no me han amado, pero que grande descubrir que eso no es la verdad última de nuestras vidas, sino que la verdad última y verdadera de nuestra vida es que se me ha amado con un amor grande, desde antes de nacer: el amor del Padre, soy fruto del Amor, soy hij@ de Dios y por tanto se me ha dado un corazón capaz de amar como él. Dijo Dios al crearnos: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza” (Gn 1, 26) ¿Cuál es esta imagen y semejanza? Es la imagen del Amor.
 Tenemos un corazón como el de Dios. Nuestro corazón está hecho para amar, hemos sido creados por el Amor para amar como él. 
Ese es el fin, el para que de nuestra vida. Y mientras no descubramos que este es el fin de nuestras vidas nos equivocaremos toda la vida,andaremos tropezando y cayendo, insatisfechos, sin encontrar nuestro lugar en este mundo. 
 Quizás alguna vez te has preguntado ¿para qué has sido creado? ¿para qué estás en este mundo? Y ¿qué nos hemos respondido? Algunos piensan que el propósito de sus vidas es trabajar, ganar dinero, para seguir trabajando y tener más dinero. Otros piensan creen que han nacido para ser mamá, renegar, o para hacer la vida imposible a alguien. Para ser figureti y verme bien, tener algún chico y ya. Otros para estudiar y ser importante. Me decía una chica mi papá solo piensa en trabajar, negociar y negociar, ya no sabe en qué meterse, pero no sabe ser papá, conversar con sus hijos, darnos una palabra o consejo, atender a su esposa, estar simplemente en casa. Y me decía: la verdad es que yo no lo veo feliz, lo veo triste, solo e insatisfecho.
 Es que no hemos nacido para hacer cosas, tener títulos, o hacer dinero. Buscaremos por todos esos medios lo que nos haga felices, pero si no dedicamos nuestra vida amar no seremos felices. Gastaremos nuestros años en cosas, en negocios sin dar con lo nuestro de verdad, porque todos hemos nacido para amar y así ser felices. 
Ese es nuestro quehacer final y el fundamental, el que nos da vida. Por eso dice la Palabra de Dios de nada te sirve que hagas esto o lo otro si no hay amor, si no amas no sirve para nada.
 a. Amar es desarrollar lo que ya somos Y es que lo que pasa es que el mundo no nos habla de esto, no nos invita a amar, al contrario nos dice que es de tontos, que es imposible, que es lo mas normal es aprovecharte del otro, etc. no amar. Eso no es verdad, no es imposible y no es normal no amar sino que es lo nuestro, es nuestro ambiente más propio. Hemos nacido para esto y es lo más propio. Dice la Palabra de Dios: “ ¡miren que amor nos ha tenido el Padre que no solo nos llamamos hijos de Dios, sino que lo somos! Somos hijos del Amor, esta es nuestra identidad. Y no es imposible sino que es lo natural del corazón. Así como el pez disfruta más en el mar que en una sartén, y el águila volando que en una jaula. Nosotros disfrutamos más amando, desarrollando nuestra identidad de amor que viviendo el odio, la enemistad, la indiferencia. De hecho nuestro corazón lo reciente. Que mal nos sentimos en ambientes de desconfianza, de habladurías y de engaños. Pero que diferente en ambientes de amor, de transparencia. Yo recuerdo cuando llegué a una convivencia como esta hace años, respire por primera vez un ambiente de fraternidad,nadie se miraba mal o competían para ver quien trajo mejor ropa, no se pisaban o hablaban a las espaldas. Entonces dije esto es el reino de Dios.
 Esto yo quiero, aquí puedo ser yo misma. Se puede amar, lo que pasa es que en este mundo se nos ha enseñado más la indiferencia, el egoísmo que el amor, se nos ha enseñado a desconfiar y aprovecharnos de los demás, a hablar más fuerte para que se nos escuche y pasar por encima del otro, Vivimos en un ambiente de atropello, agresividad. Dios que sabe para que nos hizo, es el primero que se resiste a que no vivamos para lo que fuimos hechos. Dios es el primero que se resiste a un mundo de ambiente envenenado, egoísta, soberbio. Dios sabe que este ambiente me asfixia y me mata. Por eso me invita a vivir lo que soy. Antes de llegar a tener este encuentro con el Señor yo de esto no sabía nada. Soy la última hija de la familia engreída, muy centrada en mi misma y solo en mí, caprichosa, orgullosa, creyendo que el mundo giraba en torno mío, por todo esto había desarrollado muy poco mi capacidad de amar. Alguna vez yo entendí que el Señor me decía: yo sé que lo que has aprendido, pero tú no has sido creada para esto; tú has sido creada para amar, necesitas desarrollar tu capacidad de amar que te he dado, necesitas sacar ese amor que vive en ti. Que grande cuando fui ejercitándome a hacerlo. Y es que Dios me manda el ejercicio de amar Supone ejercitarlo mucho Pero es lo que sucede como cuando haces deporte después de tiempo. Parece que los músculos los tienes atrofiados, duros. Haces el ejercicio y te dueles los huesos, los tendones… es que falta práctica pero cuando lo haces que ligero te sientes y que bien como todo el cuerpo lo nota, estás mejor, respiras mejor, vas recuperando tu capacidad. Y como el deporte empiezas por lo pequeño. Le decían a una misionera si hace años que no haces ejercicio no quieras empezar corriendo una hora porque te chocará. Empieza por caminar. Ah y no desistas al primer día porque te duelen las piernas, tienes que ser constante, ahí esta el éxito. 
 Asi en el amor empecemos a amar desde los pequeños detalles. Un día le decía al Señor en mi oración: señor hoy ayúdame a amar, quiero desarrollar mi capacidad de amar. Y fui a la cocina a desayunar y encontré las tazas de una de las misioneras en el lavadero, pensé en lavar mi taza e irme y dejar la suya, pero entendí que el Señor me decía: esta es una oportunidad ¡empieza a amar! Y lavé sin reclamar. Que alegría amar en lo pequeño y entender: Tú estás llamada a esto al servicio, al amor. Esto es lo tuyo. Que feliz sentir que el corazón se empieza a liberar del desamor y egoísmo. Asi en el amor empecemos a amar desde los pequeños detalles y no desanimarse. Me decía una señora que se decidió a empezar a amar. Hoy he decidido amar y su hijo fue a pedirle un favor, el hijo que hace poco le había tratado mal y cuando llegó… pensó este es el momento de vengarme de la que me ha hecho, pero recordó: quiero aprender a amar, no haré eso y entonces se calló, le sonrió y pensó no debe ser fácil para él venir a pedir un favor después del altercado que tuvimos. No se lo haré más difícil y le dijo: dime hijo. Él se sorprendió de la reacción de su mamá, las cosas fueron mejorando. Además decía la señora me siento mucho mejor, dejar esos rencores, resentimientos. Es cosa de ejercicio, lo primero que nos sale es rabia, venganza, el orgullo pero con ejercicio día a día damos pasos más grandes. Veremos que somos capaces de amar. 

3. QUE ES AMAR 

Amar no es solo sentimiento, simpatía, atracción. Decía Jesús “Amen a sus enemigos porque si amas solo a los que te aman ¿qué merito tiene?” 
El amor no es cuestión solo de sentimiento, de amar a los que nos tratan bien pero a la vecina no, ni al fulano, compadre que me cae tan mal. A mi amigo si pero al que consiguió un mejor trabajo que yo no, ni al que tiene mas que yo. Pues es que 
el amor es una opción, es una decisión mas allá del sentimiento.
Amar no es solo dar cosas. Como aquel padre que solo le daba cosas al hijo y decía a mi hijo no le falta nada, todo se lo doy, pero el muchacho decía tengo todo pero no un padre. ellos no saben lo que vivo, nunca me han hablado un consejo, cuando necesito algo no sé a quién acudir. Es que amar no es solo dar cosas o dinero o ver que no les falte nada material pero falta el amor. 
 Amar no es evitar los problemas, no comprometerse con la vida de los otros. Amar no es dejar que los hijos solucionen sus problemas solos. No preguntar nunca ¿cómo estás?, ¿tienes algún problema? No es mantenerse a distancia de los que viven en casa para evitar los problemas. Cuantas veces en casa no nos preguntamos ¿cómo estamos?, no nos acercamos al otro, no sabemos de los dolores o las penas de los demás. Yo le decía a un joven que acabó la universidad: qué alegría ¿qué vas a hacer para celebrar? Y me dijo: nada, si mi familia no le interesa. Si ellos se alegraran sería muy feliz. Es que a veces nos mantenemos muy distantes de los demás, de sus alegrías y preocupaciones. 
 Amar no es quedarme callado ante las injusticias o lo negativo para que el otro no se moleste. No es callar cuando veo que el otro es injusto, no es soportar incluso maltratos por “amor” (entre comillas). No corregir al otro para que no se enfade. b. Lo que es amar Amar es comprometerse con la vida del otro, es mirar su situación de dolor, su necesidad y hacer todo lo posible por ayudarle, por sacarle, por salvarle. Es optar por tu hermano y asumirlo. Hay una tarjetita que me gusta mucho: una niña cargando en la espalda su hermanito y diciendo: no me pesa es mi hermano. Amar es cargar la realidad de tu hermano y hacerla tuya. Comprometerse con ese hermano que es primero el que vive en tu casa y preocuparte por su vida, porque esté bien, porque sea feliz. Cuanto disfruto de esos padres que “pierden” tiempo sentados con sus hijos, haciéndose cercanos a él preguntándole por sus amigos, por sus sueños, por lo que les interesa y lo que les preocupa. Aquellos padres que se hacen amigos de sus hijos y se desviven no en darle cosas sino en darles amor, ayudarles a ser mejores personas aconsejándoles, formándoles. Recuerdo la experiencia con mi hermana. En unas de mi visita familiar está hermana estaba viviendo una situación que nadie de la familia sabía ella pudo expresarse conmigo situaciones que había vivido con su esposo Yo lo único que hice fue escucharla hubo momentos donde solo lloraba habían situaciones que ella había vivido con mucho sufrimiento yo lo único que pude hablarle fue del amor de Dios y del perdón y que no se separara de este amor que en ella había mucha capacidad de amar ,de perdonar , pasé varios dias en casa de esta hermana lo único que me quedaba era orar por ella. Más adelante mi hermana me agradecía y me decía Luisa un ángel ha pasado por mi casa y ese Ángel eras tú, me he sentido muy descansada por dentro y con mucha paz.El amor de mi hermana con mi cuñado le hizo cambiar de tal forma que mi cuñado ha cambiado. Amar es desear el bien del otro y ayudarle para que sea feliz. Amar Es buscar el mejor bien del otro y ayudarle. Amar es desear el bien al otro y procurárselo. Es alegrarse cuando el otro triunfa y consigue sus metas y no solo de tu hijo o de tu familia sino de todos. Recuerdo a un chico como ayudó a su compañero que estaba mal en sus estudios. Lo capacitó para rendir un examen y al momento de darlo su compañero sacó más alta nota que él. Cuando le dijeron: “ya ves no debiste enseñarle ahora te ganó” él dijo: si él salió mejor que yo es porque tiene gran capacidad, no me entristece al contrario me alegro de que pueda y que yo haya servido para ayudarle. Amar es ayudar al otro a alcanzar lo que Dios aspira con su vida. Es hacer que tu hijo sea un hijo de Dios como Dios quiere, es ayudarlo a ir por el camino del bien y no del mal, es apoyarlo a ser buen cristiano, no desalentarlo al contrario ayudarlo a que siga y persevere en su fe. Recuerdo cuando decidí ser misionera cómo mi padre , a pesar de lo que le costó dejarme partir a una vida que no pensó para mí, me ayudó, me animó a hacer la voluntad de Dios. Ella me amo más allá de lo que deseaba incluso para mí. Ella aceptó la voluntad de Dios y me demostró su gran amor por mí, pasó por encima de lo que sentía y me dijo: hija haz lo que Dios te pide y lo que te hace feliz. Entonces amar se convierte en algo apasionante, pero podemos decir que amar es escuchar bien a Dios lo que Él quiere de la vida de la otra persona para ayudarle según Dios. Es ayudarle a ser fiel a Dios, a crecer en su vida de fe. 

 4. EL QUE NO AMA ESTA MUERTO La experiencia de empezar a amar es la experiencia de empezar a vivir. Mientras no amemos, dice la Palabra, tengo nombre de quien vive pero estoy muerto. Que importante que hoy nos preguntemos ¿cómo está nuestra vida?, ¿cómo está nuestro amor? El amor es el termómetro de la vida, es el nivel de vida que tienes. ¿Cuánto amor verdadero sale de mi vida?, ¿estoy vivo o muerto?, ¿estoy amando verdaderamente? ¿O mi corazón se encuentra pequeñito, indiferente, etc.? si hay experiencia de amor más allá del limite humano, mas allá de la sola simpatía, más allá de solo dar cosas, … es porque hemos pasado dela muerte a la vida. Si nos encontramos en la muerte Dios nos invita a dar un paso a la vida de verdad, la vida que viene de amar. Un paso del rencor al perdón, del resentimiento a la reconciliación, del egoísmo al amor, de la indiferencia con el hermano al compromiso, etc. Necesitamos dar un paso a la vida. Entonces tenemos la vida que viene de Dios, la vida que Dios desea que disfrutemos. Dice la Palabra: en esto conocemos lo que es el amor: en que él dio su vida por nosotros. también nosotros debemos dar la vida por los hermanos. Cristo me ha amado hasta dar la vida por mí, ya ha habido alguien que me ha amado con un amor más allá del limite humano para que yo sea capaz de amar con un amor que va más allá del limite humano, un amor que perdona, un amor que olvida las ofensas, un amor que busca el bien del otro, un amor que cree en el otro, etc

5. NO HAY AMOR MAS GRANDE QUE DAR LA VIDA
 Qué grande es la talla que Dios pone… no cualquier amor sino como el de él. Un amor que da la vida por los hermanos. Así Dios nos anima a amar, no poco, no a medias, no. Sino un amor que llegue a dar la vida por el otro, dar tu tiempo, tu cansancio, tu orgullo para pedir perdón, perder hasta la propia imagen por el otro. Como me contaba esta sra que después de encontrarse con una sobrina suya que le había tratado mal y difamado. Se dijo ¿cómo la trataré? Y se dijo si yo digo creer en Dios y Él me perdona todo lo que yo hago y él me dice ama y perdona como no lo voy a hacer. Ella decidió acercarse y dar el primer paso. La abrazó y le pidió disculpas, en vez de que fuera ella la que pidiera disculpas. Hija si te he faltado en algo te pido que me disculpes, pero yo soy tu tía y esta es tu casa. Y es que el amor de Dios nos anima a amar a su medida, no menos. Él nos anima a amar sin miedo, a dar la vida. Hay alguien que nos ha amado y ha vencido el egoísmo y ha abierto un camino de amor que podemos seguir. Jesús ha dado la vida por los amigos, para que nosotros la demos también y descubramos la alegría de amar. Es su mandato: “ámense los unos a los otros como yo les he amado”. Nos dice ámense pero no de cualquier modo sino como yo les amo. Y Jesús nos ama perdonándonos, acogiéndonos, queriendo nuestro bien. El es la medida y modelo del amor. Él nos ama dándonos la Vida por su Palabra. a. Da la vida por la palabra ¿Cuál es el mejor modo de amar? Yo recuerdo que yo tenía muchas ganas de ayudar a las personas y entonces juntamos muchas cosas y fuimos a repartirlo, una camioneta entera de cosas. Pero cuando terminamos me quedaba esa sensación de que ya les di las cosas pero mañana otra vez tendrán necesidad, la injusticia en el país seguirá, las personas seguirán tratándose como enemigos. Y entendí: no les des cosas solamente dales lo que tú tienes y lo que tienes es mi amor. dales a conocer mi Palabra como tú la conoces. Dales a conocer mi amor. y dediqué mi vida a esta misión de darle a conocer, de anunciarle y aunque cuesta, supone esfuerzo es el amor de Dios el que se da a las personas. b. Dios nos ha dado una medicina capaz de curar la humanidad Y es que es lo que el mundo necesita. El mal del mundo es la falta de Dios. Todos vemos el mundo ¿qué pasa con él? ¿qué le falta? La falta de amor, la falta de Dios. Lo que causa la muerte del mundo, las guerras, las personas sin sentido, sin horizonte, sin conciencia del bien o del mal, sin libertad, sin compasión es la falta de Dios. El hombre muere por falta de Dios. Un misionero nos compartía su vocación. El era médico y vio llegar a un chico que se había intentado suicidar, él hizo todo lo posible por salvarlo y lo salvó. El joven cuando se despertó le dijo: ¿por qué no me dejaste morir? Fue cuando él se dijo… yo logro curar los cuerpos pero ¿quién cura el corazón? Y es que el único que cura el corazón es Dios, es su Palabra. El único que levanta al deprimido, al débil, al que yace casi muerto es Dios, su Palabra. Su Palabra es la única que da vida. Esta palabra que estás recibiendo es la que da la vida. Es la medicina que cura el alma, las familias divididas, los matrimonios a punto de separarse, las adicciones del corazón, porque la Palabra de Dios es amor. 

6. EL MUNDO NOS EXIGE UN AMOR DIFERENTE 

No nos equivoquemos en el amor que debemos aplicar a nuestro mundo, a nuestros hijos, a nuestros ahijados, amigos. No apliquemos amores que no dan vida de verdad. Nuestro mundo está en coma, necesita cuidados intensivos y medicina delicada y eficaz. La palabra de Dios es la medicina eficaz. Nuestros jóvenes no necesitan cualquier amor, cualquier medicina, sino el amor de Dios. Nuestros hogares necesitan el amor de Dios. Un joven que su familia empezó a acoger a Dios me decía: cómo me ha cambiado todo en casa, cómo disfruto ahora de los momentos en familia, hablamos de cosas más productivas, nos preguntamos cómo vamos, mis padres me escuchan y me hablan de Dios. Empecemos a amar con este amor que viene de Dios. Que entiendes por amar ? cómo está nuestra vida?, ¿cómo está nuestro amor? El amor es el termómetro de la vida, es el nivel de vida que tienes. ¿Cuánto amor verdadero sale de mi vida?, ¿estoy vivo o muerto?, ¿estoy amando verdaderamente? ¿O mi corazón se encuentra pequeñito, indiferente, etc.? si hay experiencia de amor más allá del limite humano, mas allá de la sola simpatía, más allá de solo dar cosas, … es porque hemos pasado dela muerte a la vida.

SER CRISTO CHARLA LUISA VELEZ

CHARLA: 
SER CRISTO” ESCUELA DE APOSTOLES 1 DE AGOSTO ENLACE:
 O. Lo que el Padre quiere de mi vida me lo revela en Jesús.  Me ayudaba muchos poder creer que tengo un Papá que me ama con locura y desde siempre me ha dado todas las capacidades para ser feliz, para vivir en plenitud, para amar, y sobre todo poder realizar mis sueños a lo grande. 
  1.El Padre nos creó a su imagen y semejanza. Gn 1,261. 
 Dice la Palabra de Dios, que cuando nuestro Padre Dios nos creó, nos creó a su misma imagen y semejanza. Puso en nosotros su mismo Amor, su misma capacidad de amar. Somos creados a imagen del mismo Dios, no somos algo raro, extraño, sino que nos creó a su semejanza, a su imagen, esta es la gran diferencia de todas las cosas creadas creó a los animales, las plantas y todo lo que existe, pero sólo al hombre lo hizo a su imagen y semejanza, Somos a imagen y semejanza en el amor. 
1.1. El Padre sueña con tu vida nuestro padre del cielo tiene sueños con tu vida y el sueño del padre es que seas un hijo feliz, un hijo realizado, un hijo perfecto. ¿Cuál es ese sueño de Dios con tu vida? ¿Para qué fuimos hechos? Así como los padres de la tierra sueñan grandes cosas para sus hijos, quieren lo mejor. Sueñan que seamos grandes ingenieros, doctores, empresarios, etc. Sueñan que seamos grandes y lo ponen todo para que así sea. en el fondo desean que sus hijos sean felices. Siempre entendí que este había sido el sueño de Dios con mi vida ser una hija feliz, perfecta en el amor. 
Exp siendo muy jovencita me dieron un libro de madre teresa de Calcuta y me llamó la atención ver una mujer arrugada y mayor pero con una gran sonrisa y la veía con muchas personas moribundas dándoles una sonrisa y las personas se sentían amadas yo decía yo quiero ser como ella ser feliz poder amar así. o Con mis amigas llevábamos comida y repartíamos a la gente que estaba en la calle, visitábamos enfermos hice muchas cosas, un día entendí la llamada a no dar cosas sino a dar mi vida. o Recuerdo un día que le dije a mi papá que mi sueño era ser misionera y mi Papa se alegró mucho y me dijo hija si tú eres feliz de esa forma yo te apoyo mi deseo es que seas feliz, Hija, pero porque no con las teresianas ellas al menos viven cómodamente, tienen una economía mejor. Pero tu comunidad no sé si tienen para comer, pero si este es tu sueño hija adelante. En el fondo el sueño de mi padre era que fuera feliz. 2. El Padre nos presenta como proyecto y modelo a su Hijo Jesús. Col 1,15 si un padre de la tierra tiene sueños con sus hijos cuanto más nuestro Padre Dios tiene grandes proyectos. Dios quiere lo máximo para nuestra vida: que seamos amor. Dios nos quiere felices, con una vida grande, viviendo una identidad fuerte, con horizontes grandes. Y nos presenta como proyecto y modelo Jesús. o Buscamos modelos grandes que respondan a esos sueños. El mundo nos presenta muchos modelos. -Cuantos proyectos de vida nos trazamos en el fondo con ansias de grandeza. cuando les preguntas a los niños ¿qué quieres ser cuando seas grande? astronauta (para descubrir galaxias), policía (para capturar a los malos), médico (para curar, para descubrir un remedio a enfermedades terminales), cantante como chaquira. O jugador de futbol como Neymar, Messi (y hasta llevan la camiseta con su nombre o su número) o hasta sayayin o súper sayayin .Reina de belleza nosotros de niñas imitábamos y desfilábamos como las reinas y deseaba ser la reina del universo. Lo cierto es que elegimos según los modelos que conocemos, según los modelos que nos presenta la sociedad. La sociedad sabe muy bien sobre nuestros deseos y nos presenta modelos grandes, brillantes, vistosos. o Pero nos frustramos porque tenemos proyectos pequeños. Pero ¿qué pasa? Pasa que muchas veces nos dejan frustrados. Cuantas experiencias que nos hacen pensar. Vemos en efecto cuantas personas que han alcanzado todo eso que nosotros soñamos, pero no son felices. Cuantos famosos, millonarios, etc. han terminado perdiendo el sentido de la vida, sumergidos en el alcohol o hasta suicidándose. Conocemos a una Cristina Onassis, un caso muy sonado en su tiempo. Esta muchacha era la hija del hombre más millonario en la tierra. Se suicidó dejando una nota: soy tan pobre que solo tengo dinero. O Michael Phelps, nadador y medallero olímpico. Ganó 22 medallas, de las cuales 18 fueron de oro. Después de ganar la última medalla y divertirse hasta más no poder se encontró en el vacío y sin sentido. Y no yendo muy lejos muchas veces a nosotros también nos sucede y nos sentimos a veces frustrados o limitados, viviendo. proyectos pequeños que no responden a nuestros sueños de grandeza. No es nuestro verdadero modelo. No es el proyecto para el que hemos nacido. Nuestra vida tiene una talla mayor y por eso la frustración. Porque nos hemos equivocado de modelo. Sí Dios ha puesto un proyecto maravilloso en cada corazón, ser como él. Esos proyectos son pequeños limitados nada que ver con mi único proyecto que he sido creado Ser Cristo. 2.2. Jesús es el único proyecto que desarrolla todo mi ser, mi amor Hay un vitral que muestra la creación y se ve que el Padre está formando al hombre y tiene como modelo a Cristo, le pone su mismo corazón, sus mismos sentimientos, su misma capacidad de amar. El padre nos ha creado a imagen de su hijo Jesús. Tu verdadera identidad es ser hijo de Dios. Este es el proyecto más grande que el padre ha tenido para nosotros ser CRISTO. Somos la misma imagen de Dios. ¡Qué bonito! Cuando yo descubrí este proyecto me sentí la persona más realizada del mundo y sabes cuando uno se encuentra con Jesús se despiertan todas las grandezas divinas que llevas en el corazón poder vivir, amar como Jesús. 2.3. El encuentro con Jesús despierta nuestras ansias más profundas de vivir y de amar como Él. Jesús me invitaba cada vez a ser no solo mejor sino ser Él en el mundo y cuando me sentía más insatisfecha con lo que vivía era porque el padre me estaba invitando a realizar el único proyecto para el que fui creada. Y me puso como modelo a imitar Cuando Miguel Ángel sacó de una piedra de mármol al Moisés, un hombre tan perfecto, tan bien hecho, que dicen que se le veía hasta las venas, que sólo le faltaba hablar. Cuando le preguntaron a Miguel Ángel ¿cómo había sacado a un hombre tan perfecto? él contestó: ya estaba adentro, yo solo quité lo que le sobraba. Nosotros necesitamos dejarnos en manos del padre que siga moldeando nuestra vida y saque de nosotros esa imagen perfecta de cristo. Ya lo llevamos dentro solo que nos sobra muchas cosas. La obra ya la llevas dentro, sólo falta quitar lo que no es Jesús. Cristo de la capilla grande del poblado no tiene rostro, la intención del artista es que descubras que el rostro eres tu Me contaba una misionera que, en México, había un Cristo muy famoso, que lo estaban adorando, lo tenía acostado y cubierto con un manto, y esta misionera le decía a Jesús nadie te mira, tienes el rostro tapado y entendió que Cristo le decía, revela mi rostro. 3. SER CRISTO ES TU ÚNICA IDENTIDAD, VOCACIÓN Y PROYECTO DE VIDA. 3.1Tú eres un Cristo en potencia, Cristo es tu ADN. 3.2. Ser Cristo es la realización plena de todo ser humano. Somos verdaderamente cristianos cuando reproducimos la misma vida de Jesús. (Rm.8,29) dicen que la artista que representó a santa teresa Se fue a vivir al Carmelo y se acostumbró a vivir como religiosa, se leyó los libros, nosotros hemos de llegar a vivir, pensar, sentir, querer, como Jesús hasta llegar a vivir como vivió Él (Flp 2,5+; Jn 4,34; 13,34; 15,12; 17,23. 26; 1Jn 2,6). Esta es Nuestra vocación al Amor se realiza amando con toda nuestra mente, corazón y fuerzas, dejando que Cristo ame en nosotros y llegando a amar con su mismo amor, llegando a ser todo amor, solo amor, y siempre amor. Pero no podemos imitar cualquier imagen de Cristo, sino la real y verdadera, Jesús de Nazaret, según su estilo de vida, intenciones, llegando hasta los extremos de su amor en nuestra vida concreta (Jn. 13, 1ss.). modelos de Cristo “superstar”, melosos, tan divinos que no tocan nuestra vida… en la cruz, en la eucaristía, vemos qué Jesús hemos de imitar .un Hombre que paso la vida haciendo el bien , que hizo de su vida solo amor. Un amor paciente, servicial, que perdona etc. Cristo te muestra tu verdadera identidad, no te vayas por falsos caminos. Dice: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Yo soy quien te muestra tu verdadero camino, tu verdad y tu vida. Fija los ojos en mí y descubre tu identidad, quien eres y hacia dónde vas. Dice la Palabra de Dios: Dios a los que de ante mano conoció también los predestinó a reproducir la imagen de su hijo. A ti que el Padre de antemano ya te conoció, desde antes que nacieras ya te conocía, yo te conozco quien eres profundamente, eres este Cristo, te predestinó, te destino a que reproduzcas la misma imagen de Cristo, que seas otro Cristo para el mundo. Que llegues a amar como Cristo, a vivir como Él, a ser como Él. No hay proyecto más grande que llegar a ser como Cristo. Él es el hombre pleno realizado, no como esos Cristos de color de rosa que están en las estampitas, de artista de cine, o que solo sirve para adornar la pared, sino que Cristo la persona que ha vivido realmente lo que es ser hombre de verdad. Cuando estaba en la cruz, Pilato le dice al pueblo, he aquí al hombre. Véanlo este es un verdadero hombre, sin apariencias, sin engaños. Este es el verdadero hombre, aquél que vive despojado de toda apariencia humana y muestra lo que es. El hombre vale por lo que es no por lo que tiene. Cristo vale por lo que es en la cruz, este es el Hijo de Dios, no por lo que tiene, no tenía nada en la cruz, tan solo desprecios, pero nadie le quita su dignidad de ser Hijo, de ser Amor, de amar hasta el extremo. Dice: nadie me quita la vida, yo la doy voluntariamente para darte vida abundante, para mostrar al mundo su verdadera identidad, su verdadero valor. Tú vales mucho a los ojos de Dios. Eres precioso a sus ojos, tú eres mi hijo, tu eres Cristo. Cristo es el verdadero hombre. Cristo es nuestra identidad, nuestro proyecto a vivir. Proyecto que realmente llena lo que profundamente eres. Experiencia de perdón, recordé una experiencia con Paquita misionera me enseñó a perdonar. podemos amar no solo a nuestros hermanos de carne y sangre, sino a los que se nos presentan como enemigos- 4.EL PROCESO DE TRANSFORMACIÓN EN EL AMOR ES SOLO POSIBLE CON JESÚS. 4.1. La transformación en el amor sólo es posible desde el encuentro con Jesús. 4.2. Tienes un Cristo dentro, ¡despiértalo! Dios nos invita a un camino progresivo de trasformación hasta llegar a ser Amor, con y cómo Jesús, hasta que nuestra vida se vaya identificando con Él, y como Pablo, podamos decir: “Ya no soy yo quien vive es Cristo quien vive en mí”. (Ga 2,20); “Para mí, la vida es Cristo y la muerte una ganancia” (Flp 1,21) Para ser transformados en su amor necesitamos tratar con Él, mirarle atentamente, escucharle, compartir nuestra vida con El, vivir unidos a Él, en comunión con Él. (Mc 3, 13; Hch 10, 36). Experiencia de mis ejercicios 2020 en cuenca. 5. IMITAR A JESÚS EN SUS MISMOS PASOS E INTENCIONALIDAD EN SU MISIÓN: AMAR. 6.Seguirle en su misión: formar otros Cristos No solo disfruta uno cuando uno se va identificando con los sentimientos de Jesús, sino cuando hacemos que los otros se identifiquen y vayan sacando en ellos ese Cristo que llevan dentro. Ejem: San Ignacio de Loyola cuando veía a Francisco Javier, que ahora es San Francisco Javier, se la jugó por él, para que conociera y siguiera a Cristo. donde hay un santo, una persona que se identifica con Cristo, que va siendo ese Cristo ahí, va haciendo otros Cristos a su alrededor, como en esta situación que hubo muchos santos que surgieron a partir de la entrega de San Ignacio. De igual modo pasó con San Francisco de Asís. Jaime Bonet. Un hombre que toda su vida la dedico anunciar a cristo y a ser formador de otros cristos seto es muestro carisma ser cristo formador de cristos que entreguen sus vidas amando como Jesús. Personas que han revolucionado el mundo, la historia, a fuerza de amor, del Evangelio, de hacer realidad la vida de Cristo en sus vidas, viviendo y haciendo que otros vivan. Hoy tu puedes dejar que Cristo se manifieste en ti, y hacer del otro, otro Cristo, como esos señores que toman la chatarra y con ella hacen Cristos, esa persona que quizás para los ojos del mundo no tiene valor ni posibilidad, si tienes mirada de fe, puedes sacar de él otro Cristo, como el entrenador que vio en un jovencito posibilidades de futbolista, de campeón, hasta hacer de él, el campeón Pelé. OPTA POR SE OTRO CRISTO HOY Hoy Jesús nos llama a entregarnos como él, a descubrir lo que es vivir. Jesús está vivo en ti, depende de ti si los demás le conocerán, tú lo puedes manifestar. verdadera realización y que quitemos todo aquello que empaña el rostro de Cristo en mí y en los demás. Aquí estoy Padre, quiero empezar a vivirme como lo que soy, Cristo. Y poder decir como Pablo, para mí, la vida es Cristo y su amor mi única ganancia.

FORMACION Tema sobre la FE ¿Cómo saber si tengo fe?

¿¿Cómo saber si tengo fe?


“LA VERDADERA VIDA CONSISTE EN CONOCERTE A TI, PADRE,

Y A TU ENVIADO JESUCRISTO”. (Juan 17,3)



Con estas palabras, el Evangelio de Juan sitúa en su verdadero lugar la fe cristiana.  La fe consiste en CONOCER a Jesús. Vivir es CONOCER a Jesús.  En la Biblia, el verbo conocer equivale a TENER EXPERIENCIA del otro, como persona y como amigo. (Oseas 2, 16-22) Por eso, cuando Juan dice: “Conocer a tu enviado Jesucristo”, está hablando de TENER EXPERIENCIA DE JESUS COMO PERSONA Y COMO AMIGO. No hay fe cristiana sin ese conocimiento amoroso que supone la unión con Jesús. Jesús es el CENTRO de la fe.


Hablamos de la fe como si fuera una realidad en si misma. Hablamos de la fe como si existiera ella sola en alguna parte, y pudiéramos dejarla o tomarla, como se toma o deja un libro, un dinero, un coche.  Pero la fe no existe fuera de ti.  No hay fe, lo que hay son creyentes.  Fe es un encuentro entre dos que se dan la mano... y la confianza.  No existe la fe. Lo que existe son dos personas que se comprometen mutuamente.  Una eres tú. Y la otra, Jesús.  Por eso, el centro de la fe es Jesús.  La vida verdadera consiste en “conocerte amorosamente a Ti, Padre y a tu enviado Jesucristo”. 


Pero nos da vergüenza hablar de Jesús. Y entonces hablamos de la fe. Y damos la impresión de que la fe es algo que existe fuera de nosotros, aunque no sea tan palpable como un libro, un dinero, o un coche.  La fe sería algo que está ahí, en alguna parte de la Tierra o del cielo, que se toma y se deja como otra cosa cualquiera. Y dejamos de lado a Jesucristo, que es el centro de la fe.


Dos personas se conocen, se quieren y se dan mutuamente la confianza: está produciéndose un encuentro parecido al de la fe.  He aquí que esas dos personas deciden constituir una pareja estable y diferenciada.  Esta es la imagen más cercana y vida de la fe cristiana.  Cristiano no es el que tiene fe a cosas, sino el que tiene fe en JESUCRISTO.  Cristiano es el que conoce a Jesucristo, le quiere y le da su entera confianza.  Cristiano es el que se compromete con Jesucristo de forma estable.  El centro de la fe es Jesucristo.


EL PROCESO DE LA FE.


“Maestro: ¿Dónde vives?”, le preguntaron un día dos jóvenes a Jesús. “Vengan conmigo”, les contestó. Eran poco más o menos las cuatro de la tarde. El que lo cuenta se acuerda perfectamente de aquel momento que resultó decisivo para él. Pasaron con Jesús toda la tarde y comenzaron a conocerle por dentro; Empezaron a tener fe.  (Juan 1, 35 ss)


Aquellos dos hombres comenzaron un proceso de fe que puede decirse que se desarrolla en tres fases: ENCUENTRO, ADHESIÓN, COMPROMISO CON JESÚS.

Y rápidamente se convierten en MISIONEROS. Empezaron a decir a sus amigos: “Hemos encontrado al Mesías”, es decir, al hombre definitivo, el que marca el sentido de la vida y de la sociedad. Hemos encontrado la luz, la verdad, el amor, el amigo por excelencia, el amigo de todos; El resumen de lo que todo queremos ser. Y nos ha invitado a vivir con Él. 


¡Qué lejos estamos del concepto de fe que circula por muchos ambientes! Piensan que la fe son unas IDEAS, unas verdades que se deben creer. Otros imaginan que la fe es una CONVICCIÓN, algo que se tiene metido hasta el fondo del alma. Otros que la fe es un ACTO DE VOLUNTAD, un empeño absoluto logrado a base de esfuerzos personales, como metas a conseguir por las propias fuerzas.



La fe puede tener algunos de estos ingredientes, pero es algo totalmente distinto. Es una relación estable y comprometida con Jesús. 

Si voy a misa el Domingo ¿tengo fe? Puedes tenerla o no, o puede estar desenfocada. Analiza si Jesús es el centro de tu vida, si está presente en todas tus decisiones, si intentas pensar, juzgar, amar como Él. La asistencia a misa no es en sí misma un signo de fe verdadera. Si cumplo los mandamientos ¿Tengo fe? Vale la misma respuesta. ¿Y si pertenezco a una comunidad? Y si me dedico al servicio del prójimo con entrega y sacrificio? ¿Y si doy gran parte de mis bienes a los pobres y trabajo en alguna O.N.G.? Vale siempre la misma respuesta. Puedes tener fe o no tenerla, o tenerla desenfocada. No dejes ninguna de estas actividades pero cultiva por encima de todo tu amistad con Jesucristo. Porque Jesús es el centro de la fe.


Lo primero es el ENCUENTRO PERSONAL CON JESÚS. Un encuentro que va más allá del saludo y del protocolo interesado. Aquel que era antes uno más de entre la masa, uno de tantos, ahora aparece como alguien especial, y poco a poco se irá convirtiendo en tu mejor amigo, en tu camino, verdad y vida.(Juan 14,6) 


El encuentro con Jesús produce ATRACCIÓN hacia Él. La atracción no es un fenómeno sensiblero sino un estímulo serio. Me siento llamado por Jesús; Me llama su persona y su vida; dedeo ser como Él, amara como Él, luchar y construir el reino de Dios como Él. No sólo como Él sino también con Él. Deseo ser discípulo suyo y seguir sus huellas. Este deseo es uno de los momentos más preciosos del proceso de la fe. En él está contenida como semilla toda la fe. Es el momento de las grandes alegrías, de los grandes sacrificios, de las grandes renuncias y de los grandes crecimientos. Es el momento de los jóvenes, o más bien es un MOMENTO JOVEN, porque la fe nos rejuvenece.



El segundo punto del proceso de la fe es la ADHESION. Imperceptiblemente –encuentro con Jesús y la atracción que produce te lleva a la ADHESION a Jesús . Siento deseos de adherirme , de unirme El , para compartir sus ideas, sus proyectos, su programa y sobre todo su vida. Deseo ser compañero suyo. Como aquel discípulo entusiasta que le digo: “Te seguiré a donde quiera que vayas”. (Mateo 8, 18-20)



La adhesión a Jesús nos hace exclamar, como a Pablo: Dime lo que tengo que hacer, que estoy dispuesto. O como Pedro: “Si eres tú , dime que vaya hasta ti”. Aunque sea sobre las aguas , incluso sin saber nadar. (Mateo 14, 22-33) Esa atracción de Jesús que conduce a la adhesión, está bellamente reflejada en las palabras de los dos peregrinos de Emaús cuando descubrieron a Jesús : “¿No ardia nuestro corazón mientras íbamos y hablábamos con El?” Por la adhesión a Jesús nos hacemos compañeros suyos y coordinadores de  su obra en le mundo. Somos , para los hombres, la presencia viva y actuante de Jesús.



Finalmente , la adhesión se convierte en COMPROMISO ESTABLE con Jesús. Es el  tercer paso del proceso. Me decido de por vida por Jesucristo, por su evangelio, por su programa personal y social. Me comprometo con El con toda mi persona y con toda mi vida. Desde ahora el objetivo de mi vida es continuar la obra de Jesús en mi propia persona y en el mundo, incluso en los  días malos y negros, cuando nada vea. 



Añadir que la fe en Jesús debe abarcar e influir decisivamente en todos los aspectos de la vida: En nuestra disposición ante la vida y los demás. En nuestra escala de valores, muy diferente a la que reina en el mundo. Y en nuestro comportamiento diario ante las grandes y pequeñas cosas de la vida. Por tanto la fe verdadera y madura no afecta solamente a alguna zona de mi persona, o en determinados días o momentos, sino TODA LA VIDA. En la persona humana podemos distinguir tres zonas fundamentales:

La mente y los pensamientos; Por tanto ha de ser una fe CONSCIENTE, reflexionada; No se puede ser  una fe basada en puros sentimientos; Requiere ser profundizada por la meditación asidua de la Palabra de Dios

El corazón y los sentimientos: La fe ha de ser también AMADA; de nada sirven dominar la Biblia y la teología de arriba abajo si la palabra no cala en el corazón, no lo seduce y enamora. (Jer. 20, 7ss)

La voluntad y las decisiones: La verdadera fe ha de ser DECIDIDA POR MI. Deber de llegar un momento donde yo opte por la fe de una manera personal, más allá de la formación en la familia, o del ambiente cultural o de la costumbre del lugar etc. 


De este modo, el centro de la fe- Jesucristo- se convierten en el centro de mi vida. Jesús y el creyente quedan comprometidos mutuamente. Es la MADUREZ CRISTIANA, Jesús se comprometió hasta jugarse la vida. Hoy me ofrece el resultado de aquel compromiso, y sé que no me fallara aunque la vida sea dura conmigo. Se que está conmigo todos los días de mi vida. Pablo proclama con fuerza: “Sé de quien me he fiado y estoy seguro de El.” (2Timoteo 1,12)

Yo también me comprometo con Jesús. Le doy mi vida con todas sus capacidades. Tendré que cambiar de raíz , lo sé. El me ayudará. Sé que, al darle la vida, la encontrare toda entera, más y mejor. Porque El ha venido a traer vida, y vida llena. Yo también sé de quien me he fiado, y estoy seguro de El.







“LA VERDADERA VIDA CONSISTE EN CONOCERTE A TI, PADRE,

Y A TU ENVIADO JESUCRISTO”. (Juan 17,3)



Con estas palabras, el Evangelio de Juan sitúa en su verdadero lugar la fe cristiana.  La fe consiste en CONOCER a Jesús. Vivir es CONOCER a Jesús.  En la Biblia, el verbo conocer equivale a TENER EXPERIENCIA del otro, como persona y como amigo. (Oseas 2, 16-22) Por eso, cuando Juan dice: “Conocer a tu enviado Jesucristo”, está hablando de TENER EXPERIENCIA DE JESUS COMO PERSONA Y COMO AMIGO. No hay fe cristiana sin ese conocimiento amoroso que supone la unión con Jesús. Jesús es el CENTRO de la fe.


Hablamos de la fe como si fuera una realidad en si misma. Hablamos de la fe como si existiera ella sola en alguna parte, y pudiéramos dejarla o tomarla, como se toma o deja un libro, un dinero, un coche.  Pero la fe no existe fuera de ti.  No hay fe, lo que hay son creyentes.  Fe es un encuentro entre dos que se dan la mano... y la confianza.  No existe la fe. Lo que existe son dos personas que se comprometen mutuamente.  Una eres tú. Y la otra, Jesús.  Por eso, el centro de la fe es Jesús.  La vida verdadera consiste en “conocerte amorosamente a Ti, Padre y a tu enviado Jesucristo”. 


Pero nos da vergüenza hablar de Jesús. Y entonces hablamos de la fe. Y damos la impresión de que la fe es algo que existe fuera de nosotros, aunque no sea tan palpable como un libro, un dinero, o un coche.  La fe sería algo que está ahí, en alguna parte de la Tierra o del cielo, que se toma y se deja como otra cosa cualquiera. Y dejamos de lado a Jesucristo, que es el centro de la fe.


Dos personas se conocen, se quieren y se dan mutuamente la confianza: está produciéndose un encuentro parecido al de la fe.  He aquí que esas dos personas deciden constituir una pareja estable y diferenciada.  Esta es la imagen más cercana y vida de la fe cristiana.  Cristiano no es el que tiene fe a cosas, sino el que tiene fe en JESUCRISTO.  Cristiano es el que conoce a Jesucristo, le quiere y le da su entera confianza.  Cristiano es el que se compromete con Jesucristo de forma estable.  El centro de la fe es Jesucristo.


EL PROCESO DE LA FE.


“Maestro: ¿Dónde vives?”, le preguntaron un día dos jóvenes a Jesús. “Vengan conmigo”, les contestó. Eran poco más o menos las cuatro de la tarde. El que lo cuenta se acuerda perfectamente de aquel momento que resultó decisivo para él. Pasaron con Jesús toda la tarde y comenzaron a conocerle por dentro; Empezaron a tener fe.  (Juan 1, 35 ss)


Aquellos dos hombres comenzaron un proceso de fe que puede decirse que se desarrolla en tres fases: ENCUENTRO, ADHESIÓN, COMPROMISO CON JESÚS.

Y rápidamente se convierten en MISIONEROS. Empezaron a decir a sus amigos: “Hemos encontrado al Mesías”, es decir, al hombre definitivo, el que marca el sentido de la vida y de la sociedad. Hemos encontrado la luz, la verdad, el amor, el amigo por excelencia, el amigo de todos; El resumen de lo que todo queremos ser. Y nos ha invitado a vivir con Él. 


¡Qué lejos estamos del concepto de fe que circula por muchos ambientes! Piensan que la fe son unas IDEAS, unas verdades que se deben creer. Otros imaginan que la fe es una CONVICCIÓN, algo que se tiene metido hasta el fondo del alma. Otros que la fe es un ACTO DE VOLUNTAD, un empeño absoluto logrado a base de esfuerzos personales, como metas a conseguir por las propias fuerzas.



La fe puede tener algunos de estos ingredientes, pero es algo totalmente distinto. Es una relación estable y comprometida con Jesús. 

Si voy a misa el Domingo ¿tengo fe? Puedes tenerla o no, o puede estar desenfocada. Analiza si Jesús es el centro de tu vida, si está presente en todas tus decisiones, si intentas pensar, juzgar, amar como Él. La asistencia a misa no es en sí misma un signo de fe verdadera. Si cumplo los mandamientos ¿Tengo fe? Vale la misma respuesta. ¿Y si pertenezco a una comunidad? Y si me dedico al servicio del prójimo con entrega y sacrificio? ¿Y si doy gran parte de mis bienes a los pobres y trabajo en alguna O.N.G.? Vale siempre la misma respuesta. Puedes tener fe o no tenerla, o tenerla desenfocada. No dejes ninguna de estas actividades pero cultiva por encima de todo tu amistad con Jesucristo. Porque Jesús es el centro de la fe.


Lo primero es el ENCUENTRO PERSONAL CON JESÚS. Un encuentro que va más allá del saludo y del protocolo interesado. Aquel que era antes uno más de entre la masa, uno de tantos, ahora aparece como alguien especial, y poco a poco se irá convirtiendo en tu mejor amigo, en tu camino, verdad y vida.(Juan 14,6) 


El encuentro con Jesús produce ATRACCIÓN hacia Él. La atracción no es un fenómeno sensiblero sino un estímulo serio. Me siento llamado por Jesús; Me llama su persona y su vida; dedeo ser como Él, amara como Él, luchar y construir el reino de Dios como Él. No sólo como Él sino también con Él. Deseo ser discípulo suyo y seguir sus huellas. Este deseo es uno de los momentos más preciosos del proceso de la fe. En él está contenida como semilla toda la fe. Es el momento de las grandes alegrías, de los grandes sacrificios, de las grandes renuncias y de los grandes crecimientos. Es el momento de los jóvenes, o más bien es un MOMENTO JOVEN, porque la fe nos rejuvenece.



El segundo punto del proceso de la fe es la ADHESION. Imperceptiblemente –encuentro con Jesús y la atracción que produce te lleva a la ADHESION a Jesús . Siento deseos de adherirme , de unirme El , para compartir sus ideas, sus proyectos, su programa y sobre todo su vida. Deseo ser compañero suyo. Como aquel discípulo entusiasta que le digo: “Te seguiré a donde quiera que vayas”. (Mateo 8, 18-20)



La adhesión a Jesús nos hace exclamar, como a Pablo: Dime lo que tengo que hacer, que estoy dispuesto. O como Pedro: “Si eres tú , dime que vaya hasta ti”. Aunque sea sobre las aguas , incluso sin saber nadar. (Mateo 14, 22-33) Esa atracción de Jesús que conduce a la adhesión, está bellamente reflejada en las palabras de los dos peregrinos de Emaús cuando descubrieron a Jesús : “¿No ardia nuestro corazón mientras íbamos y hablábamos con El?” Por la adhesión a Jesús nos hacemos compañeros suyos y coordinadores de  su obra en le mundo. Somos , para los hombres, la presencia viva y actuante de Jesús.



Finalmente , la adhesión se convierte en COMPROMISO ESTABLE con Jesús. Es el  tercer paso del proceso. Me decido de por vida por Jesucristo, por su evangelio, por su programa personal y social. Me comprometo con El con toda mi persona y con toda mi vida. Desde ahora el objetivo de mi vida es continuar la obra de Jesús en mi propia persona y en el mundo, incluso en los  días malos y negros, cuando nada vea. 



Añadir que la fe en Jesús debe abarcar e influir decisivamente en todos los aspectos de la vida: En nuestra disposición ante la vida y los demás. En nuestra escala de valores, muy diferente a la que reina en el mundo. Y en nuestro comportamiento diario ante las grandes y pequeñas cosas de la vida. Por tanto la fe verdadera y madura no afecta solamente a alguna zona de mi persona, o en determinados días o momentos, sino TODA LA VIDA. En la persona humana podemos distinguir tres zonas fundamentales:

La mente y los pensamientos; Por tanto ha de ser una fe CONSCIENTE, reflexionada; No se puede ser  una fe basada en puros sentimientos; Requiere ser profundizada por la meditación asidua de la Palabra de Dios

El corazón y los sentimientos: La fe ha de ser también AMADA; de nada sirven dominar la Biblia y la teología de arriba abajo si la palabra no cala en el corazón, no lo seduce y enamora. (Jer. 20, 7ss)

La voluntad y las decisiones: La verdadera fe ha de ser DECIDIDA POR MI. Deber de llegar un momento donde yo opte por la fe de una manera personal, más allá de la formación en la familia, o del ambiente cultural o de la costumbre del lugar etc. 


De este modo, el centro de la fe- Jesucristo- se convierten en el centro de mi vida. Jesús y el creyente quedan comprometidos mutuamente. Es la MADUREZ CRISTIANA, Jesús se comprometió hasta jugarse la vida. Hoy me ofrece el resultado de aquel compromiso, y sé que no me fallara aunque la vida sea dura conmigo. Se que está conmigo todos los días de mi vida. Pablo proclama con fuerza: “Sé de quien me he fiado y estoy seguro de El.” (2Timoteo 1,12)

Yo también me comprometo con Jesús. Le doy mi vida con todas sus capacidades. Tendré que cambiar de raíz , lo sé. El me ayudará. Sé que, al darle la vida, la encontrare toda entera, más y mejor. Porque El ha venido a traer vida, y vida llena. Yo también sé de quien me he fiado, y estoy seguro de El.






TU VIDA ES AMOR

VIDA ETERNA


OBJETIVO: Que la persona descubra su genuina identidad. Dios ha inyectado en él su esencia, su ser, su misma Naturaleza. El ser del hombre es el mismo ser de Dios: Amor, amor de la misma calidad de Dios. No se trata de un amor, una vida, sino que es el Amor y la única Vida. Sin ella nada soy. Que sepa que la vida en este mundo es para desarrollar la Vida divina que está en él y es su identidad. La persona ha de decidirse a ordenar toda su vida temporal en función de esta vida nueva.


ESQUEMA


0.-  ENLACE


I.- EN TODO CORAZON LATE EL DESEO POR UNA VIDA, AMOR Y FELICIDAD PARA SIEMPRE.


II.- EL DON DE DIOS A SUS HIJOS ES SU MISMA VIDA Y AMOR ETERNOS.

- Que la persona descubra su genuina identidad. 

- Dios ha inyectado en él su esencia, su ser, su misma naturaleza. 


III.-LA ESENCIA DEL CRISTIANISMO ES LA VIDA ETERNA.


IV.- LA ESENCIA DE ESTA VIDA ES EL AMOR

- El ser del hombre es el mismo ser de Dios: Amor, amor de la misma calidad de Dios. 

- No se trata de un amor, una vida, sino que es el Amor y la única Vida. Sin ella nada soy.


V.-  ¿COMO SE ALIMENTA Y SE DESARROLLA ESTA VIDA?

Que sepa que la vida en este mundo es para desarrollar la Vida divina que está en él y es su identidad.


VI.- HOY PUEDES CELEBRAR TU NACIMIENTO

La persona ha de decidirse a ordenar toda su vida temporal en función de esta vida nueva.



DESARROLLO


0.-  ENLACE

Hoy en esta mañana cuando volvíamos al Padre, cuando recibimos esta carta tan preciosa de nuestro Papá Dios, creo que para todas fue de gran alegría descubrir a mi Papá Dios que nos ama, que siempre ha estado a nuestro lado, y que lo único que quiere de nuestra vida es que sea una vida grande, tan grande como la de Jesús, no quiere una vida pequeña, a medias, por eso una y otra vez nos dice: Vive hija. Yo te he dado la capacidad de vivir una vida tan grande como la mía. Tanto ha amado Dios al mundo que ha enviado a su Hijo para que tengan vida y vida en abundancia. Tanto nos ha amado nuestro Padre que ha enviado a Jesús para darnos su propia vida, la vida abundante, que no termina ni con la muerte. Viene ha hacernos el mayor regalo, la vida eterna.


Nuestro Padre Dios nos ama tanto que dice: porque te amo te voy a dar mi misma vida, mi vida eterna, para que vivas para siempre.


I.- EN TODO CORAZON LATE EL DESEO POR UNA VIDA, AMOR Y FELICIDAD PARA SIEMPRE.

 Es por eso que nosotros llevamos este deseo de vivir, de no conformarnos con cualquier vida. Nos resistimos a la muerte, lo peor que nos puede pasar es la muerte. Ante ella nos resistimos, nos rebelamos.

Ejem. una vez fui con una señora que estaba en la cama, no quería comer, ni levantarse, porque su mamá se había muerto en la noche mientras todos dormían. Ella gritaba y lloraba, ¡por qué te fuiste mamá! ¿Por qué no me hablaste? ¡hubiera podido hacer algo por ti! Me duele el corazón, mamá, te daría mi vida para que vivas.


Nadie ante una persona que ama se resiste a perderla, no quiere la muerte para ella, le daría su vida con tal de que la otra persona viviera.


Nuestro Padre ama nuestra vida, no resiste perderla, no quiere la muerte para ella. Una madre de la tierra no puede dar la vida para que su hija viva, para que su madre viva, pero nuestro Padre Dios, que es el Dios de la vida, que tiene la vida en sus manos, Él si puede darnos la vida.


Ante este deseo de supervivencia que lo llevamos dentro, de no morir, ni dejarnos morir así nada más, Él nos da una respuesta.


Recuerdo una película que vi que se llama Vive, fue un hecho real, se trata sobre los sobrevivientes de los andes. Es una película, donde se ve que el deseo de vivir es más fuerte que la muerte, meten su mente, su creatividad, su fuerza, todo con tal de salir vivos de ese lugar, fueron dos que se lanzaron a caminar entre las montañas de nieve, solo con ración de carne, hasta encontrar que alguien los auxiliara, porque sabían que de ellos dependían los otros.


Ahí vemos como el instinto de supervivencia  es más fuerte que la muerte, nos resistimos a morir. Dice Unamuno, un filósofo: con razón, sin razón o contra ella, no me da la gana morirme. No nos da la gana morirnos, no queremos morirnos, por más dura que fuera la vida no queremos morir, hasta en las cosas pequeñas lo vemos, al cruzar la calle, con cuanto cuidado la cruzo. 

Una vez íbamos rezando el rosario y me salió un perro, puse a mi compañera por delante, yo decía: si quiero dar la vida, pero a la hora de la hora, defiendo mi vida. 


Defendemos la vida por encima de todo. Nos contaba una chica que ella estaba harta de la vida, que ya no tenía sentido para vivir y que le pedía a Dios que le quitara la vida, pero que ahora que encontró de verdad lo que es vivir, no cambia la vida por nada. 


Muchos jóvenes se suicidan porque no encuentran respuesta a este deseo de Vivir, pero de vivir a lo grande, no se conforman con esta vida mediocre y esperan encontrar algo mejor. En el fondo cada suicido es un grito de quiero Vivir y esto que vivo no me convence.


Llevamos en nosotros esta potencia de vivir, de ser un árbol grande, de no quedarme como un bonsai, que tienen la capacidad de ser árboles grandes, los encierran y no los dejan crecer. En nosotros está esa semilla, pequeña, pero que dentro lleva la potencia de un árbol. Nosotros llevamos la potencia de la vida dentro. De esta vida eterna, de este amor eterno.


Cuando uno ve una semilla de naranja, ve en ella un árbol de naranjas, y sabes que esa semilla viene de un árbol de naranja y que ella va a dar semillas de naranjas.


Esto mismo sucede con nuestra vida, yo tengo la vida y la potencia del amor del que procedo. Yo vengo de Dios que es amor, así como la semilla de naranja viene del naranjo y tiene la potencia de un naranjo dentro, así nosotros somos imagen y semejanza del que procedemos, yo me parezco a mi papá. Dios nos hizo a su imagen y semejanza. No nos creo sencillamente para que pasáramos por la vida, como en una tumba que decía: por aquí paso un hombre, nosotros no estamos hechos para pasar por la vida, sino para Vivir de verdad. 


Cuentan que en una de las tumbas de los faraones se encontraron una espiga de trigo, porque ellos pensaban que se iban a la otra vida, y les ponía semillas para que cosecharan allá. Este grano de trigo tenía la potencia de dar mucho fruto, y se quedó seco, guardado. Nuestro Padre nos creo a su imagen y semejanza, para que diéramos fruto, vida abundante. Decía San Francisco Javier, mi vida es este puñado de polvo con deseos de eternidad. Cuantas veces muchachas nos sentimos polvo, nada, como este granito seco, pero con deseos de eternidad, de grandeza, de más, el mundo nos queda chico.


Una vez me subí a la montaña y veía todo, el pueblo, la naturaleza, los pájaros, las nubes, y me experimentaba más grande que todo eso junto, y por dentro ese grito de quiero vivir, ¡Vive!


Este grito no sólo lo llevo yo, sino que desde antiguo ya deseaban esto, las culturas antiguas siempre hacían los cultos a la muerte, porque creían que no morían sino que seguían viviendo, por eso les echaban comida y herramientas para que siguieran trabajando, sus ganas de vivir eran mucho más grande que todo. Y aunque todos tenemos ganas de vivir, no depende de nosotros el nacer o vivir ¡quién de ustedes dijo quiero vivir!

Ejem. Wal Disney, mandó que lo congelaran hasta que encontraran algo que le curara de su enfermedad, porque no se quería morir.


Era tanto su deseo de vivir, que se quedó en una invernación, ¿y si hoy a nosotros nos sacáramos de nuestra invernación? si hoy tu empezaras a vivir una vida que no acabe.


La vida es un regalo, ¿qué hacemos para estar vivos? la vida se nos regala gratuitamente. Por eso es muy importante dar con este regalo, descubrir esta vida y este amor que no se nos acaba.


Fuera un ridículo todas estas ansias de vivir y que no fuera posible, ¿será que Dios nos creo mal y que no es posible vivir? 


Nosotros podemos Vivir, no porque dependa de nosotros, no porque nosotros nos demos la vida, sino porque alguien nos da la vida, alguien que nos ama, dice: con amor eterno te he amado. Desde una eternidad te he amado y hasta la eternidad te seguiré amando. Dice Gabriel Marcel un filósofo, amar es poder decirle a alguien tu nunca morirás. Nuestro Padre porque nos ama, nos dice: Tú no morirás, porque mi amor por ti es eterno, yo te cree no para la mortalidad, sino para la inmortalidad. Dice Jesús el que cree en mi, tendrá vida eterna, no morirá, y aunque muera seguirá viviendo. En la casa de mi Padre hay muchas moradas, yo les prepararé una, para que donde yo esté estén ustedes.


II.- EL DON DE DIOS A SUS HIJOS ES SU MISMA VIDA Y AMOR ETERNOS.

- Que la persona descubra su genuina identidad. 

- Dios ha inyectado en él su esencia, su ser, su misma naturaleza. 

Sabemos muy poquito sobre la vida auténtica, vivir vivimos, pero vivimos realmente esta vida para la que fuimos creados?. Nuestro Padre Dios quiere lo mejor para nosotros, no nos quiere con una vida mediocre, una vida pequeña. Te quiere que te vivas como lo que eres, su hijo, porque tu eres su hijo para siempre. Tu vida vale tanto para él, más que las flores de todo el mundo, una vez estaba arriba de la montaña y le decía a mi papá Dios, que maravilla, que precioso es todo esto, y entendí de parte de mi padre que me decía: son para ti, todo es para ti, porque eres precioso a mis ojos, vales mucho para mi.

Por ejemplo la gente rica, y la pobre también cuanto no pagan por un secuestro, vale tanto tu vida que soy capaz de pagar lo que sea por rescatarte, para que tu vivas.


Tanto vales para mi, que te rescato, que tienes el precio de mi hijo, Dios paga con su propio hijo para que tu vivas. Te doy mi propia vida, mi propio amor. Te regalo mi vida. Te doy mi esencia, fuimos creados a imagen y semejanza de Dios. Somos de la raza de Dios. No dice: Te doy lo que yo soy. Te doy a mi hijo. Dice Jesús: Yo soy la Vida. Es muy grande el regalo: la misma vida de Dios en mi. De tal palo tal astilla.


III.-LA ESENCIA DEL CRISTINANISMO ES LA VIDA ETERNA.


Desde el Bautismo nuestro Padre Dios nos ha regalado su vida eterna, su vida que no acaba, su amor hasta la eternidad, que nada ni nadie me lo puede arrebatar.


Cuantas veces por no conocer lo que es realmente el bautismo no disfrutamos todo lo que nos da. Nos bautizan porque es una tradición, por miedo a que nos pase algo, pero no nos damos cuenta el gran regalo que nos hace nuestro Padre Dios cuando nos bautizan.


Cuando están bautizando les preguntan: qué es lo que pides: la vida eterna. Con el bautismo nuestro Padre nos da la vida eterna. La vida que nada ni nadie te puede dar solo nuestro Padre Dios. Te da la vida y el amor eterno, yo no necesito andar como un mendigo, pidiendo amor, vida a muchos, cuando yo ya tengo la herencia en mis manos, la misma vida de Dios, si tengo su vida, su amor nada me falta. Decía una chica: mi hermana me preguntaba, voy al centro, ¿no te falta algo? y ella contestó, no me falta nada, ya tengo a Dios, lo tengo todo.

Recuerdo cuando yo fui al copo cuando me subía, yo temblaba de miedo porque el camión pasaba por la orilla de un barranco, yo decía aquí me voy a morir. Pero después cuando tuve esa experiencia de Dios tan bonita, de que él me daba esta vida eterna, que se amor era para siempre, y que mi destino, mi fin era estar siempre en su amor, cuando veníamos bajando de regreso, para mi fue muy diferente, Señor no me importa que me pase algo, estoy contigo.


Lo único que verdaderamente dio sentido a mi vida es su propia vida, es su amor eterno. Yo siempre decía: Yo quiero un amor que no se me acabe, que me dure para siempre. Esto lo empecé a pensar una vez que el que era mi novio se fue a su casa, era de noche, iba en el carro. Y yo me pregunté ¿y si le pasa algo? Yo quiero un amor eterno, que no se me acabe nunca, una persona que viva para siempre.


Sólo tenemos una vida y estoy segura que todas las que estamos aquí la queremos vivir de verdad. Que triste que al final de nuestros días digamos, me olvidé de vivir, no viví de verdad.


La vida eterna ya la puedes empezar a vivir aquí y ahora, no hasta que te mueras, sino que esta vida que nuestro Padre nos da es para disfrutarla aquí, para gozar de vivir la vida que nos regala, y seguirla gozando hasta la eternidad. El gozo que podemos vivir aquí es una prueba de lo mucho que viviremos en el cielo. 


Cuando conectas con el amor de Dios, y que experimentas su cercanía, su abrazo, experimentas mucho gozo, que ni siquiera te quieres mover, me quedaría así toda la vida.


Señor si eres tan bueno estando aquí, cuanto más gozaré contigo hasta la eternidad. Dicen que nuestro Padre nos dio una vida eterna porque ni con la vida más larga logramos disfrutar y saborear todo su amor y llegar a conocerle tal como es.


Solo que a veces tenemos falsos imágenes de lo que es la vida eterna, y nos imaginamos un aburrimiento que muchos dicen prefiero irme al infierno ahí hay música, pachanga, y en el cielo los angelitos, las nubecitas, ni hablan, ¡qué aburrido!


Cuentan una vez un señor que se murió y fue al cielo y al infierno para ver donde quería estar. Primero llegó al infierno y vio una gran meza, con manteles blancos y unas ollas de chocolate, había unas cucharotas con el mango largo, empezaron a entrar los comensales, y como cada uno quería tomar su propio chocolate, unos a otros se empezaron a estorbar, a pegar, y a mancharse de chocolate, al último todo terminó en un pleito. Después se fue al cielo y cual fue su sorpresa que llega y ve la misma meza, con su mantel blanco, las cucharotas y las ollas de chocolate, y dice: ¿entonces donde está la diferencia? empezaron a llegar los comensales y tomaban su cuchara pero en lugar de querer comer cada uno con su cuchara, uno a otro le iba dando el chocolate y así todos en paz y en amor pudieron comer y compartir.


Así pasa con nuestra vida, si cada uno está pensando en si mismo se vive en un infierno y no necesita que te mueras para vivirlo, ya lo puedes estar viviendo en tu casa, en tu trabajo. En cambio el cielo también lo puedes vivir aquí si tienes el amor de Dios, esto es la vida eterna Señor, que te conozcan a ti y a tu enviado Jesucristo.


Cuantos cristianos decimos conocer a Cristo, pero en realidad no le conocemos, ante la muerte lo que sentimos es desesperación.


Una vez que me avisaron que mi mamá estaba enferma, que posiblemente le había dado un para cardiaco, yo me fui ante Cristo y le decía mi mamá no por favor, se me reveló todo por dentro.


Cuanto nos hace falta creer realmente que el que cree en Dios no morirá, que tiene una vida eterna. Si no me lo creo no soy cristiano, cristiano es el que cree en que Cristo está vivo y que él nos resucitará, el nos da de su misma vida, su vida eterna. Lo dice la Palabra, el que cree en mi no morirá jamás.


Porque no nos creemos esto muchas veces vivimos como esclavos de tantas cosas.


Hay un anuncio de seguros que está un hombre en la playa muy agusto de vacaciones, mirando su periódico arriba de un salvavidas y un tiburón que se le acerca. Y dice: asegure su vida. 


Nos creemos de esto y ¿que hacemos? pasamos toda la vida juntando para un seguro de vidas, comprando cosas, ahorrando para poder irnos de vacaciones, y nos vivimos apegadas a tantas cosas materiales, sin darnos cuenta que la vida es mucho más, que nuestra vida es mucho más grande y que hay que empezarla a vivir.


Con razón a muchos cristianos nos dicen los tristianos, no se viven felices, a veces son los más apegados a las cosas, los más frustrados porque no se viven en la fiesta constante de vivir la vida eterna, de disfrutar el regalo de la vida.


IV.- LA ESENCIA DE ESTA VIDA ES EL AMOR

- El ser del hombre es el mismo ser de Dios: Amor, amor de la misma calidad de Dios. 

- No se trata de un amor, una vida, sino que es el Amor y la única Vida. Sin ella nada soy.

Lo que nos da la plenitud, el gozo de la vida es el amor. Así como para el cuerpo, su plenitud depende de la sangre. Así para esta vida depende del amor. Tu vida depende del amor que tengas. ¿Quieres saber cuanto vives? Mira cuanto amor tienes en tu vida, cuanto amas.


Si yo no cuido mi sangre me enfermaré, si yo no cuido el amor en mi vida me enfermaré. Porque el amor es la vitalidad de la vida. Dice la Palabra de Dios: si no amas estás muerto. Puedo tener muchas cosas, lograr muchos éxitos, pero si no tienes amor nada eres, estás muerto. Por eso dice Jesús de que te sirve ganar el mundo entero si pierdes la vida, si en ti no está el amor.


Como sucede en el Evangelio, un legista, una persona que sabía mucho, que sabía lo que se tenía que hacer, que cumplía, que hacía todo lo que le decían. Le pregunta a Jesús Maestro ¿qué he de hacer para tener la vida eterna? Mira a pesar de todo no tengo la vida, no vivo, no gozo. Jesús le responde: ¿qué dice la Escritura? Amarás al Señor tu Dios con toda tu mente, tu corazón y tus fuerzas y al prójimo como a ti mismo. Y le dice Jesús: muy bien lo has dicho, ahora hazlo y vivirás. Empieza a amar a Dios, a tus hermanos, no solo lo sepas, hazlo y tendrás la vida eterna, ama.


Si no puedes amar es que estás muerto, estás anémico, porque no te has alimentado de este amor, has desconectado del amor del Padre. Así como la mamá alimenta al niño de sus entrañas en el seno, así nuestro Padre nos alimenta a través de la oración, del diálogo, de la convivencia con él, nos traspasa, nos alimenta de su amor. Si no podemos amar es porque llevamos mucho tiempo desligados de su amor, por eso no puedes dejarlo para mañana, hoy empieza a vivir, a amar, a conectarte con el amor que te da la vida.


El amor es lo esencial, no te permitas una hemorragia, no dejes que todo el amor que Dios derrama en ti se derroche, se vaya a la basura, porque tu te quedas sin vida. Empieza a amar al enemigo, no solo al que te cae bien. En esas situaciones donde tu ya no amarías, ama y tendrás un tesoro en el cielo no en la tierra, los tesoros de la tierra se apolillan, vienen los ladrones y se lo roban y el del cielo nunca termina.  Fue lo que entendí cuando estaba trabajando, no tenía tiempo para mi familia, ni para los demás, trabajaba todo el día, estudiaba, solo para ganar buen dinero, hasta que entendí que estaba acumulando tesoros en la tierra pero no en el cielo y fue cuando dejé un trabajo porque quería dedicarme a los otros y dar a conocer el amor de Dios.


Antes envidiaba a mi jefe porque tenía dinero, porque ya tenía todo lo que yo quería, mi despacho. Pero ahora me siento tan libre de todo eso, ahora envidio pero de mala manera sino que es como un estímulo para mi el ver personas que viven amando, que se creen la vida eterna y que la viven.

El otro día estaba en el valle de la misericordia y estaba la estatua de San Francisco de Assís yo le decía: que envidia, como me gustaría ser como tu, una persona que realmente amó a Cristo, que le conoció y que disfrutó de su amor. 


En el Coliseo Romano, mataban a los cristianos, sencillamente por creer en Cristo, los echaban a los leones, me contaron la historia de una madre de familia que estando a punto de echarla a los leones, le llevaron a su hija recién nacida y le decían: reniega contra Dios, di que no crees en Cristo y te dejamos libre. Ella dijo: no, yo voy a dar mi vida por Cristo, y mi hija sabrá cuanto vale Cristo para mi, para que ella cree y sea capaz de dar la vida como yo.


Yo al ver su fe, decía: como me gustaría creer y jugármela todo por ti Jesús como tu lo hiciste por mi. Recuerdo que en los ejercicios nos hicieron una pregunta. ¿Qué te gustaría que se dijera de tu muerte? y yo le pregunté a Jesús: ¿qué te gustaría decir de mí? Que me amaste y que te entregaste por mi. Que me has amado tanto que has dado la vida por mí. Que me has amado en cada hermano.


V.-  ¿COMO SE ALIMENTA Y SE DESARROLLA ESTA VIDA?


Que sepa que la vida en este mundo es para desarrollar la Vida divina que está en él y es su identidad.


La vida de este mundo es para desarrollar la vida divina, la vida eterna, se alimenta a través de la oración. Así como la semilla se tiene que regar para crecer, así la oración riega nuestra vida y nos hace crecer, a medida que convivamos y dialoguemos con Dios, nuestra vida, nuestro amor va creciendo.


VI.- HOY PUEDES CELEBRAR TU NACIMIENTO

La persona ha de decidirse a ordenar toda su vida temporal en función de esta vida nueva.


Hoy puedes empezar a vivir esta vida eterna, no esperes a decir al final de tu vida me equivoqué, perdí el tiempo, cuanta gente he escuchado que me decía: si esto lo hubiera sabido antes. Yo misma cuando lo conocí dije: si lo hubiera conocido antes, mi vida hubiera sido diferente.

El otro día le pedí perdón a uno de mis compañeros porque por no conocer esta vida eterna, a Jesucristo, al Padre al Espíritu, yo dejé que él se fuera, aún recuerdo cuando él me contaba que se había cambiado a una secta, yo le decía: que bien. Pero hoy le digo: perdóname por no haberte dado la vida, yo no la conocía, yo no la tenía. Pero ahora que la conozco quiero empezar a darla, a que muchos la conozcan y la empiecen a vivir.


Hoy tú tienes la oportunidad de vivir, no la desaproveches, hoy puedes dejar huella en muchas personas. Cuantas personas que te dicen: gracias porque me has devuelto la vida, el sentido a vivir. Me has hecho descubrir la vida eterna que mi Padre ha puesto en mi. Deja huellas de eternidad, deja huella en cada persona, huellas de amor.


Hoy puedes empezar a vivir, como decía una señora: tengo 3 días de nacida, hoy empiezo a vivir. Cuida esta vida, cuida el gran regalo eterno que se nos ha sido dado. Hoy el cielo está en fiesta por tu nacimiento, como cuando nace un niño hacen fiesta. Hoy tú naces a la vida, al amor eterno de Dios. Empieza a vivir.

COMO EL GRANO DE TRIGO




COMO EL GRANO DE TRIGO.
Te voy a resumir el ideal de toda tu vida cristiana en una leyenda.

Estaba un montón de trigo sobre la era. Llegó un ángel y aun granito le dice al oído: “Mira vas a ser algo grande, te distinguirán de todos los demás”. El grano se sintió crecer. Oyó pasos, ¿vendrán a recibirme con bandas de música?..No, era un rústico payes. Tenía el saco en la mano , lo encierra en él. ¡Traición!, dice el granito. El esperaba honores y le han envuelto en la oscura cárcel del saco. Un día gris de invierno lloviznoso, el payes saca el trigo y lo echa en la tierra mojada, pasa el arado y cae indefenso el granito en el surco. Lo cubre la tierra y se pudre vivo en la sepultura del surco, ¡horrendo fracaso!, murmura.
Brota la semilla igual que las otras, la bañan las lluvias, la quema el sol…., la planta crece.
Pasa la hoz y lo echa en el suelo y como las demás espigas se ve atada con su s compañeras. De nuevo en la era el trigo es estrujado por los duros cascos del caballo y como juguete es echado al viento. Se ve casi igual que antes de la tragedia, allí en el montón. Pero vuelve el hombre con el saco en la mano: ¿volver a la tierra?, te vas a ir al molino. Oye crujir a sus compañeros entre la muela, se resiste. No hay remedio… se queda hecho polvo, ya no es granito…así con nuestras vidas…desaparece Don Fulano o Fulanita, para que aparezca Cristo.

Es ya sólo harina, una mujer lo toma en sus manos y lo convierte en pasta. ¡Pobre granito de trigo!. Pero llega el día y suena la hora y repican a gloria todas las campanas. Se alfombran las calles de mirto y de flores, las gentes se visten de seda y oro, la catedral acoge la multitud, el órgano murmura impaciente, el coro irrumpe con voces jubilosas y entre nubes de incienso, se arrodillan todos y se alza en manos del Obispo el grano de trigo, que es, ahora, Dios. Y ha sido consagrado. Así tu vida y tu amor.

Te lo decíamos en la primera noche; tu vida vale mucho, tu amor puede ser algo grande, déjalo consagrar. Sé hostia de Amor, sé Eucaristía.

Y esta pequeña historia la escribió en carne vive, momentos antes del martirio, en la revolución roja, cuando fueron hechos prisioneros todos los seminaristas y conducidos a la cárcel de espera de la muerte antes del fusilamiento. Llegó la hora y conducen al grupo de valientes ante las ametralladoras.

SEÑOR AQUÍ ESTOY.
Queda él en la celda oscura…solo…un compañero al pasar junto al postigo de hierro le susurra, oye amigo, nos llevan a matar, prepárate. Se queda en silencio. Ve que acaban los minutos para él. Ve que va a morir pronto, mártir de Cristo.

Suprema alegría, él quisiera expresarlo; coge del suelo un pedazo de papel y escribe a lápiz su anhelo más vivo, su suerte deseada, su himno de gloria, su vida hecha amor y su amor hecho hostia de amor inmolada.


Señor, aquí estoy
Grano de trigo soy
Segado y trillado en tus eras
Señor cuando quieras
Me puedes moler
Que yo quiero ser
Polvillo de harina
Que forme tus hostias de amor
No tardes, si quieres Señor
Oh mi Dios molinero
Echa a andar tu molino harinero
Y muele tu trigo
Que quiero ser hostia de amor
Señor, que te espero
Empuja la rueda, dolor
Y muele tu trigo que quiero ser hostia de amor
Señor, aquí estoy
Señor, aquí estoy

viernes, 23 de enero de 2026

MISERICORDIA.

MISERICORDIA.

Objetivo. - Que la persona se encuentre con el amor misericordioso de Dios, produciendo su radical conversión (experiencia del abrazo del Hijo pródigo, de resurrección y reconciliación)
CHARLA MODELO
Enlace: La reacción de Dios ante mi pecado: misericordia.
Les invito hacer un esfuerzo más, porque *Este momento de la convivencia es muy delicado: Es el momento más importante del retiro. En este momento Dios se juega la vida por ti, para que vivas. Es como una operación de la cual depende tu vida, una operación que extirpa de nosotros el pecado. Ese pecado que es como un tumor maligno que va consumiendo nuestras vidas nos deja sin fuerza, sin vida, sin alegría. 
En este momento nos pueden surgir diferentes reacciones: fingir estar bien o el decirnos no pasa nada. Tenemos tantas ganas y deseos de estar bien, de comenzar de nuevo y sólo necesitamos una cosa ser sinceros, no fingir. Ejemplo: "han visto esas caritas de los payasitos con una sonrisa dibujada y una lágrima cayendo". Me parece muy fuerte porque el Payasito nos deja de reír, aunque tenga ganas de llorar. 
Muchas veces ante el dolor de vernos así queremos bulla, risas, algo que nos distraiga, salir, huir porque no queremos llorar. Nuestro padre Dios sabe que te ha pasado, lo que has vivido, lo que sientes por dentro. Y con él no podemos fingir porque Él lo sabe todo. Por eso te dice: "No tengas miedo" yo te ayudo a reconocer todo aquello qué no te atreves a ver solo. 
Yo te amo y mi amor es más grande que el amor de una madre. Ante nuestros miedos Dios se comporta como una madre. Ejemplo: Un niño se había escapado del colegio y se había ido a vagar decidió gorrear el bus y sube corriendo, cuando el carro arranca lo arrastra su ropa quedó hecha trizas, tenía heridas en las piernas. Cuando avisaron a su casa su madre fue a verlo. El niño en lo único que pensaba es que lo iban a castigar y cuando ve a su madre le pregunta me vas a castigar y la madre lo besa, lo revisa, lo llena de besos y sólo después de asegurarse de que no tenga nada grave le responde: No hijo no te voy a castigar te, ¿qué dices? y lo abraza y besa y lo llevó a curar sus heridas. El padre te dice: no quiero castigarte hij@ déjame curar tus heridas. El amor de Dios es como el amor de una madre que se preocupa más cómo estamos que por lo que hicimos.



Dios se abaja a mi miseria
La parábola del hijo pródigo nos revela la sorprendente reacción de Dios ante un hijo arrepentido (Lc 15,13-20). 
Así lo muestra también la palabra de Dios: 
Un hombre tenía dos hijos; 12 y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. 13 No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. 14 Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. 15 Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. 16 Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba.
Que muestra el amor de Dios frente a nuestro pecado, refleja el amor de Dios frente a nuestro a nuestra vida rota o herida, frente al hijo que malgasta la herencia en vicios y una vida desordenada y queda tan mal hasta desear comer la comida de los cerdos.  
La reacción del Padre es: Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Así es la reacción de nuestro Padre Dios.

El Amor de nuestro Padre no paga según nuestros méritos. Para Dios siempre somos hijos. Ejemplo: un joven llamó a su madre después de muchos años que habían emigrado. La madre se alegró tanto de tener noticias de su hijo. En esa llamada el hijo le confesó estar muy enfermo y que estaba hospitalizado. La madre junto todo lo que tenía para viajar e ir a ver a su hijo. Cuando llegó a verlo se dio cuenta de que su hijo estaba en el pabellón de infectados del BIH. El hijo avergonzado lloraba y sólo miraba. Y la madre al verlo lo único que le dijo fue: Hijo hayas hecho lo que hayas hecho, tú, eres mi hijo. Como está madre Dios nos dice: "Hayas hecho lo que hayas hecho nunca dejarás de ser mi hijo" "nunca dejaste de ser mi hijo". Dios lleva años buscándote y quiere decirte: nunca dejaste de ser mi Hijo.

Con amor eterno te he amado. El amor de Dios es más fuerte que la muerte. "Con Amor eterno te amado ternura hacia él no me ha de faltar". Entrar con esta confianza de que Dios quiere nuestro bien. A Dios no le falta amor y ternura ante mi situación y estado. A Dios no le falta amor para acercarse a mí. 


El amor misericordioso de Dios: me retorna a la vida y me devuelve la herencia de Hijo: (Lc.15, 22-24/ Lc.19, 9-10: ha llegado la salvación para este hijo de Abraham)
"Tanto nos amó Dios que entregó a su único hijo para salvarnos" Juan 3, 16. Esta es la misericordia de Dios: haber entregado a su Hijo para rescatarnos. Jesús entregó su vida por tu vida. Porque Jesús entregó su vida como rescate de una humanidad sin vida. Es como un cambio “la vida de su hijo Jesús por tu vida”. Esa es mi experiencia: Un día frente a la cruz, vi en Jesús muy herido, que le brotaba sangre por las heridas que tenía. Yo tenía un dolor muy grande porque me sentía muy mal al reconocer mi vida herida por el pecado, no tenía fuerzas para salir del pecado, y esta situación me había dejado en un estado decadente. Y le pregunté a Jesús ¿por qué yo estaba así? Sentía que estaba herida no dejaba de llorar, tenía días llorando y nada me calmaba. Al mirar las heridas de Jesús vi que no dejaban de sangrar. Jesús me dijo son tus heridas. Yo llevo en mí tus heridas. Comprendí que él había dado su vida por mí para que yo tenga la posibilidad de salir adelante. La misericordia de Dios es el abrazo a nuestra miseria. Recibe hoy este abrazo, hoy Dios abraza tu vida como esté. Acepta este amor capaz de dar la vida por ti, este amor que cura tus heridas, este amor que sufre lo que tu sufres. Sí Jesús no llevara nuestras heridas nuestra vida sería insoportable. Su amor misericordioso te salva asumiendo tu dolor. 

Me perdona. (Mc.2,5/ Lc.7,36-50) Porque me ama se compadece de mí y es capaz de perdonarme completamente. Perdonar es sanar, es curar la herida abierta, reestablecer de nuevo la relación amorosa que estaba quebrada por el pecado. El perdón es la gracia del amor derramada en el pobre corazón humano. 
Como lo experimentó la mujer que fue encontrada en adulterio. La trajeron donde Jesús para que la condene, la mujer sabía lo que había hecho y esperaba la condena. Tal vez como alguno puede experimentar: “no merezco nada”, pero la mujer en lugar de la condena escuchó que Jesús le preguntó: ¿alguien te ha condenado? Todos se habían ido, nadie la condenó y Jesús le hace está pregunta porque quería llegar a lo más profundo de su corazón, a su desesperanza, a su ya no esperar nada, ella sólo esperaba su condena. Pero Jesús le da el Perdón: “Yo no te condeno le dijo”, “ellos no te pueden condenar”, “Tú no te condenes”. Así escucha hoy que Jesús te dice nadie te puede juzgar, yo no te condeno, tú no te condenes. Que experiencia tan liberadora el único que podía condenarla no lo hace. Sino que le ofrece el Perdón. Sólo le dice no vuelvas a pecar. Y Jesús reconstruye la vida de esta mujer con su Perdón. 
Es como una transfusión de sangre o como un intercambio vital: yo le doy mi pecado y él me da su perdón.

Me reconstruye. (Ez. 36,26) Misericordia significa dar el corazón a la miseria. Cuando Dios abraza con su corazón nuestra miseria nos devuelve la vida y nos restablece en la dignidad de hijos de Dios. Nos recrea, nos reconstruye. 

Ahora tienes posibilidad de una vida nueva. Créelo Dios hace todas las cosas nuevas. Dios te está dando una vida nueva, un corazón nuevo, una alegría nueva, una nueva esperanza. Ejemplo: una vez me pidieron que adorne una capilla, me quedó muy bonita con sus letras, con adornos... los que vieron la capilla me dijeron te había quedado muy bonita... Yo estaba muy contenta de cómo quedó. Entre los arreglos había unas velas y justo prometimos para la celebración 1 de las velas y por la emoción del momento me quedé en la capilla un rato más que los demás y por ser la última en salir tenía que apagar la vela. Resulta que lo olvidé y me salí de la capilla. De repente escuchamos se quema, se había originado un incendio grande. Todos los adornos se quemaron, las letras, el mantel, las ventanas quedaron negras, ya se imaginan. Yo estaba muy apenada y me decían no pasa nada Katia, déjalo así. Comencé a limpiar, hice nuevas letras, adorné todo nuevamente... y todo quedó más lindo... los que habían visto lo ocurrido me decían todo ha quedado más bonito... Y en mi interior Dios me dijo yo puedo hacer lo mismo contigo, yo hago todo nuevo... Así es la misericordia de Dios transforma nuestra vida en Vidas más bonitas, en Vidas con posibilidad, con esperanza, vez todo con una nueva mirada.

Me capacita. Y no se conforma con perdonarme y reconstruirme, sino que más aún, me da la fuerza para no volver a pecar: “vete y no vuelvas a pecar”. La misericordia de Dios nos capacita para vencer el pecado, para vivir su proyecto e ideal. Nos da la fuerza para amar como él nos ha amado. Para perdonar y reconstruir la vida de otros. 

Nos capacita para aplicar su misericordia a nuestros hermanos. El pecador proclama la misericordia de Dios (1 Tim.1,12-17/ Sal 51,15 / Sal. 116, 12-13) 

Eres portador de su Perdón. quedas capacitado para hacer el bien, para perdonar, para comprender que los hermanos se encuentran enredados en el pecado y hacen el mal porque no reciben el Amor de Dios, no lo hace porque sean malos, ni viven experiencias que les hieren porque les guste vivir así, sino que comprendes que necesitan un amor que lo rescate, y eres capaz de comprender las miserias de los otros porque Dios no rechaza la debilidad, ni la miseria, sino que la abraza y la transforma. Quedas capacitado de ser portador de la misericordia. Ahora puedes hacer mucho bien.


El sacramento de la reconciliación. 
Dios nos da su abrazo misericordioso a través del sacramento de la reconciliación. ¿Sabes cómo nos llega ese Amor misericordioso con toda su fuerza transformadora? Ese Amor lo recibimos en la confesión. ¿En la confesión??????? Jijiji. Así quiso Dios que nos llegue su perdón y su misericordia. Uno cuando dice Yo me las arreglo con Dios, decimos esto, pero al final no nos basta, no terminamos de creer que Dios nos ha perdonado. Hay GRACIA que viene de Dios a través de este sacramento. Por eso es muy diferente arreglármelas sólo con Dios que confesarnos. El que se confiesa acoge este abrazo misericordioso de Dios. Y lo reconoce cuando el Sacerdote nos dice: Yo te perdono en el nombre de Dios, te perdono en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. No nos dice yo sacerdote te perdono. El sacerdote es sólo un medio.
Experiencia de mi papá: MI papá participó a un retiro, así como este, y no se animaba a confesarse. Lo que pasaba es que tenía años sin confesarse. Muchos años, como 40 años creo. Pero creyó en la misericordia de Dios. Y se dijo me voy a poner en la fila de los pecadores, fue muy gracioso verlo ponerse de pie y casi marchando, decidido, se puso en la fila para la confesión. Que experiencia más bonita, a mi papá se le quitó un peso de encima tan grande que quedó como un niño. Con una alegría y hasta su cara relucía. 


Pasos para una buena experiencia de reconciliación: examen de conciencia, dolor de contricción, propósito de enmienda (cambio verdadero de vida), confesión y cumplir la penitencia. No se preocupen que esto se lo explicaran y habrá un momento para ayudarnos a preparar nuestra confesión.

 El que te creó sin ti no te salvará sin ti. Ahora todo depende de tu opción libre... Dios te espera con los brazos abiertos. Si tu quieres puedes recibir su amor misericordioso y celebrar la fiesta de la reconciliación.

Celebra la fiesta que hay en el cielo, la alegría del padre por tu retorno a casa. Como lo explica la Palabra de Dios: El padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies.23 Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta;24 porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse. Ven celebra la fiesta que hay en el cielo, Dios quiere darte su misericordia, quiere darte esta vida nueva, pero necesita de tu colaboración, de tu decisión. No te arrepentirás.

Exhortación: Corre a los brazos de Dios. Experimenta su misericordia.

lunes, 19 de enero de 2026

JAIME BONET Y EL CUERPO MÍSITCO DE CRISTO

FUENTES DE ESPIRITUALIDAD VD

JAIME BONET Y EL CUERPO MÍSITCO DE CRISTO

INDICE
Introducción
Jaime y el Cuerpo Místico de Cristo
Experiencia de Jaime sobre el tema de CMC
en la predicación de Jaime
Claves teológicas y carismáticas del CMC en JB
CMX en la Familia Misionera Verbum Dei
Biografía sobre el CMX
Antonio Velasco Jiménez
Familia Misionera Verbum Dei
Mallorca, 15 enero 2026

JAIME BONET Y EL CUERPO MÍSITCO DE CRISTO
CRISTO TOTAL – CRISTO CRUCIFICADO

Introducción 
Tres experiencias de vida que nacen del encuentro vivo con el Cuerpo Místico: 
Saulo de Tarso, 
Agnes Gonxha Bojaxhiu (Madre Teresa de Calcuta)
Jaime Bonet Bonet 

Desde la predicación de Cuerpo Místico y el deseo de ser miembros vivos a la consagración a la Palabra de Dios para dar vida al Cuerpo Místico

Una lección de vida en las capillas Verbum Dei

COLOQUIO
¿Qué significa para nosotros esta realidad?
¿Qué intuimos que puede significar?
¿Cómo vivirla?

Jaime y el Cuerpo Místico de Cristo
En primer lugar, anotamos que Jaime utilizaba la expresión "Cuerpo Místico de Cristo" alternando con otras expresiones como sinónimos: Cristo Total, Cristo Crucificado, Cristo sufriente, Cristo doliente de hoy, Reino de Dios, Humanidad de Jesús. 
Igualmente, y, sin formularlo explícitamente, en Jaime hay una comprensión que se va ampliando: de la Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo a la humanidad entera como el Cristo total o Cuerpo Místico de Cristo.  
La realidad del Cuerpo místico de Cristo constituye la tercera fuente de espiritualidad del carisma Verbum Dei y una verdad de fe que culmina y atraviesa nuestra vida cristiana y nuestra vocación. 

Experiencia de Jaime sobre el tema de CMC
La concepción de Iglesia ha concebido diversas formulaciones desde su inicio y primer milenio, en el segundo milenio, y a lo largo del siglo XX. En los tiempos en los que Jaime era un niño, la concepción de Iglesia como Cuerpo Místico correspondía a una idea jerárquica y un tipo de idea de cristiandad social mayoritaria. 
Una anotación interesante en relación a nuestro tema son la devoción popular de la predicación de las siete palabras (“tengo sed”), la película de Marcelino pan y vino (1955), la campaña del domund desde la espiritualidad de Janet Pericot (desde 1922), el Movimiento Mundo mejor del padre Lombardi como respuesta a la encíclica Corporis Mystici de Pio XII. Posteriormente esta rica espiritualidad se recogería en el rollo de Cuerpo místico en Cursillos de Cristiandad. 
Pero hay también una rica espiritualidad en torno al cristo roto, el amor universal de Santa Teresita, etc. 
En la preparación de las navidades de 1940, Jaime Bonet, a sus catorce años, vive unos ejercicios espirituales de adviento para los alumnos en el colegio de La Salle. En la capilla del colegio fue donde vivió el momento fundante de la vocación evangelizadora de Jaime Bonet. A sus 14 años, Jaime experimentó la vocación desde su primera vivencia de diálogo con Dios. En el diálogo personal con Jesús Crucificado y Jesús en la Eucaristía, experimentó el gozo y el amor personal de Dios y, al mismo tiempo, la llamada a llevar su amor a todas las gentes. 

Los ejercicios alternaban unas meditaciones en la mañana dadas por algún hermano de La Salle y el ritmo de clases con normalidad y la participación en la Eucaristía.  
Sobre el sagrario en la capilla del colegio de los hermanos de la Salle de Pont D´Inca, estaba escrito este pasaje bíblico: «El Maestro está ahí y te llama» (Jn 11,28). Jaime Bonet sintió la llamada a compartir el amor de Dios con todas las gentes. Jaime Bonet tuvo una experiencia de encuentro con Cristo crucificado que, como Pablo camino de Damasco, le convirtió en un misionero con un ardor infatigable, con un único deseo, de que el máximo número de personas pudieran conocer a Cristo, enamorarse de Él, seguirle y consagrarse a él. El joven Jaime Bonet deseaba, en un primer momento, dedicar su vida a curar leprosos en alguna lejana leprosería, así lo contaba con sus propias palabras: «Le añadí: “Quisiera ser como Tú; por Ti hacer lo que Tú has hecho por mí. ¡Quisiera quedarme leproso! Me voy a una leprosería, porque Tú has cargado con mi pecado, con mi lepra y yo quiero ser leproso por Ti y por mis hermanos. Quisiera darte la misma prueba de amor. Tengo que devolverte este Amor”.
 “Me voy a una leprosería. Y si me contagio de la lepra por ayudar a los hermanos, seré feliz”». 
Cuando comprendió que en la raíz de la lepra hay situaciones de falta de amor e injusticia: «Pero después, entendí de Él: ¡No! Hay otra lepra. Hay una lepra peor, por la cual he dado la vida, que es la lepra de la vida eterna. Yo no quiero que eternamente seas un leproso, yo te quiero perfecto, y también a todos mis hijos. Luego, si quieres verme feliz, cúrame de esta lepra en mis hermanos».¿Qué tengo que hacer para eso?”, preguntó a uno de los Hermanos de la Salle, este le respondió: “Pues, mira, conviene que, si tú quieres acompañarle y llevarle, y tal...seas sacerdote”. “¿Sacerdote? ¡Lo que nunca hubiera querido en mi vida!”. Pero como el amor no calcula, el amor no mide, el amor no piensa, el amor trasciende todo pensamiento humano y todo razonamiento humano ⸺cuando es el Amor auténtico que viene de Dios, dije: “Sí”». Después de esta experiencia de Cuerpo Místico, de encontrarse con un Cristo sufriente que le pedía su vida, Jaime Bonet decidió consagrar su vida por completo y exclusivamente a predicar la Palabra, para transmitir al mundo sin descanso el amor que es la medicina que cura, la transfusión en vena que salva al Cristo agonizante en todos nuestros hermanos. Esta vivencia es muy importante en la vida de Jaime Bonet como apóstol, saberse médico de cabecera pendiente del latido de su Cristo, herido y enfermo; y por eso, como san Pablo, incansable predicador de la Palabra de Dios. 
«En la experiencia de su vocación Jaime contempla un Cristo sufriente en la Cruz, y capta la realidad del Cuerpo Místico como leproso. A él se quiere consagrar dedicándose a sanar su cuerpo herido en la humanidad a través del amor, y por ello decide ser sacerdote.
En el rostro de cada persona Jaime descubre al Crucificado. 
Desde el inicio de su vocación Jaime quedó hondamente marcado por la experiencia del Cuerpo místico y más adelante, en el seminario, profundizará más en ella con la lectura de la encíclica Mystici corporis, escrita por el papa Pio XII, en 1943. 
Más aquel amorosísimo conocimiento, que desde el primer momento de su Encarnación tuvo de nosotros el Redentor divino, está por encima de todo el alcance escrutador de la mente humana, porque, en virtud de aquella visión beatífica de que disfrutó, apenas recibido en el seno de la madre divina, tiene siempre y continuamente presentes a todos los miembros del Cuerpo místico y los abraza con su amor salvífico. ¡Oh admirable dignación de la piedad divina para con nosotros! ¡Oh inapreciable orden de la caridad infinita! En el pesebre, en la Cruz, en la gloria eterna del Padre, Cristo ve ante sus ojos y tiene a sí unidos a todos los miembros de la Iglesia con mucha más claridad y mucho más amor que una madre conoce y ama al hijo que lleva en su regazo, que cualquiera se conoce y ama a sí mismo».
Jaime constantemente predicaba esta fuente de espiritualidad y se ha quedado en la memoria del Verbum Dei la frase tomada de la encíclica de Pio XII, Mystici corporis: «Nunca meditaremos suficientemente, cómo de la oración y pequeños sacrificios de unos pocos, depende la salvación de muchos». Contemplando la realidad del Cuerpo de Cristo, en sus miembros, el Verbum Dei se siente llamado fuertemente a aplicar todo su amor y consagración a la Palabra, podríamos decir que esta verdad de fe constituye para Jaime la posibilidad de poner en práctica su diálogo vivo con Jesús, concretar su amor a Cristo cabeza en la realidad de sus miembros.
Con el tiempo Jaime va percibiendo la realidad de la humanidad herida en el Cristo Total y va perfilando su dedicación a la predicación y a la consagración a la Palabra como un medio de atender el Cristo Total». 
En Jaime, desde su formación en el seminario y, sobre todo, gracias a la contemplación de la Palabra, va integrando su amor al Cristo real (humanidad de Jesús), Cristo Eucarístico (Sacramental), Cuerpo Místico (Humanidad de Cristo). De este modo integra lo esencial de la Escritura y de la vida cristiana: el amor a Dios y el amor a los hermanos». 
Las implicaciones en su vida serán de un fuerte amor a Dios aplicado en el Cuerpo Místico, de un gran amor a la Iglesia y del deseo de concretar el mandato del amor de Jesús en la Fraternidad, y Familia Verbum Dei, creación de comunidades evangelizadoras -como células vivas del Cuerpo Místico- en una dedicación total a la predicación a la Palabra de Dios.
El sacerdocio para Jaime Bonet consistía: «Jesús se pone en nuestras manos con una infinita confianza. Y no solo se pone Él, sino todo su Cuerpo místico. Tú le puedes preguntar: “¿Qué hago contigo?” y Él te responderá: “Lo que tú quieras, lo que tú dispongas. Tú y yo somos uno, tú sabes muy bien quién soy, me conoces”. 
El redescubrimiento de la teología de los Santos Padres y la teología precedente al Concilio Vaticano II, que buscaba dar respuesta a la realidad de la pobreza e injusticia nutrieron la predicación de Jaime Bonet. Fue esta vuelta a las fuentes y la mirada al mundo actual, le iban dando el perfil peculiar para la comprensión de sus fuentes de espiritualidad como es el Cuerpo Místico de Cristo, el Cristo total, todos los hombres, los vivos y los muertos. Jaime Bonet narra cómo leía a los Padres: «En cambio, si está unido a Cristo, tenga la formación que tenga, podrá evangelizar. Es lo que, en el rezo de la Liturgia de las Horas, hoy mismo he leído en un comentario de San Juan Crisóstomo, que dice: “Mira, unos hombres rudos, incultos y sin preparación, ¡cómo se repartieron por el mundo y con la fuerza del Espíritu Santo cómo movían las ciudades y continentes!”. 
Cuando uno se une con Cristo crucificado, con Cristo en la Eucaristía, ya no teme las humillaciones, porque Jesús ya le ha dicho: “Feliz tú, cuando hablen mal de ti por mi causa” (Lc 6,22-23). 

Entonces, ¡bien!, aquello no le detiene nada, ni le desanima».
A los 50 años de su conversión la recordaba así: «Ya sabes, mi Jesús: ¡Cincuenta años que me miraste, que arrancaste de mis ojos, distraídos, perdidos entre las aspiraciones del mundo y la vanidad, una mirada fija en Ti! Y te comprendí. Y penetré con mi mirada hasta muy cerca de tu corazón. Diría que permití con fuerza el impulso fuerte de tu latido. Creo que repercutió en todo mi ser. Recuerdo que rompió totalmente la venda de mis ojos y la corteza de mi corazón y pude, sin intervención, entrar en contacto vivo con tu Amor. 
Todo fue Amor. Ni hubo coacción alguna, ni siquiera esfuerzo. Todo fue obra tuya, empeño tuyo. Quedé abierto ante Ti como en un quirófano, palpaste mis entrañas y yo puse gozosamente lo más íntimo de mi ser en tus manos». 
La síntesis de una vida: Una vida de comunión con la Trinidad y María, que se convierte en una aplicación amorosa, eucarística, de toda nuestra vida al Cuerpo Místico de Cristo a través de una dedicación a la Palabra de Dios


CMC en la predicación de Jaime 
Jaime utiliza unas imágenes que le evocan el Cuerpo Místico: la imagen de cuerpo utilizada por san Pablo, el Mapamundi, la metáfora de la viña del evangelio de Juan (cf. Jn 15), la idea de los vasos comunicantes, las fotos de niños desnutridos con el letrero “Sálvame por tu amor…”, Cristo – con fotos o hecho de periódicos formando un Cristo crucificado, la realidad de un feto unido con su madre por el cordon umbilical, Cristo cabeza-resucitado-Eucaristía y su cuerpo crucificado en la humanidad, Iglesia sacramento de Cristo y humanidad de añadidura. 
Jaime nos transmitió la realidad del Cuerpo Místico de Cristo y las distintas implicaciones a través de temas diversos de predicación: 
En el relato de su vocación 
En la charla del Temario Cuerpo Místico (Reino de Amor): unión cabeza, unión de los miembros, la vida del Cuerpo es el amor transcendencia de nuestra vida en el CMX; la charla de custodia de la vida y del amor hace también referencia a nuestra gran trascendencia en el Cuerpo Místico; la charla de Comunidad hace referencia a nuestro formar parte activa en la Iglesia, Cuerpo de Cristo
A través de la predicación y formación en las fuentes de nuestra espiritualidad VD, plasmadas sobre todo desde los Estatutos VD y en la meditación de los documentos VD: en realidad todas las dimensiones del carisma están permeadas del amor y consagración al Cristo Total: identidad, misión, espiritualidad, formación, consagración… 
Diversas veces ha predicado el mes de ejercicios espirituales desde la perspectiva de Cristo crucificado y Cuerpo místico (Ejercicios de Villaro 1974 y de Siete Aguas 1985)

Otras facetas vinculadas al tema en la predicación de Jaime: 
Jaime lo desarrolla también en los cuatro ejercicios, vinculado al ejercicio de la cruz (pero no identificado)
 Espiritualidad del desposorio con Cristo crucificado, predicación de Cristo crucificado
Espiritualidad del trabajo y de la eficacia vida escondida desde nuestra unión con Cristo Místico 
Nuestra composición de lugar de la oración
Perspectiva misionera, - mundos capillas


Claves teológicas y carismáticas del CMC en Jaime bonet 
La realidad del Cuerpo Místico, como lo son cada una de las fuentes de espiritualidad, son una línea trasversal que engloba cada dimensión del Verbum Dei. El tema del Cuerpo Místico, por tanto, toca la mayor parte de los aspectos de nuestra vocación y vida misionera: 

El Cristo total, causa y razón de nuestra vocación y misión, de nuestra contemplación, de nuestra consagración y formación … 
En Jaime hay una simbiosis total con la oración de Jesús del capítulo 17 de San Juan: "Por ellos yo me consagro para que también ellos sean consagrados por medio de la verdad. Y no te ruego solo por ellos; te ruego también por todos los que han de creer en mí por medio de su mensaje. Te pido que todos vivan unidos. Como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros. De este modo el mundo creerá que tú me has enviado (vv 19-21). En la vida de Jaime el POR ELLOS que el Padre le encarga le acapara toda su vida y le descentra de sí mismo para dedicarse a los otros. Es una vida con un “para quién”
EVD 246 El amor del Padre, la voz del Espíritu Santo, el diálogo constante con Jesús y la mirada penetrante de María, proyectan nuestras vidas y nos fuerzan a aplicarlas íntegramente sobre el Cuerpo Místico de Cristo.
C 77 (EVD 83) Este Cristo Total, vivo y verdadero de hoy es, precisamente, la causa y razón primera y principal de nuestra vocación y misión, de nuestra vida contemplativo-activa, tanto de la Fraternidad como de cada uno en particular. Por este Cristo hemos querido renunciar a todo, a todos y a nosotros mismos, no por deseo de pobreza o soledad, sino por el apremio de este su amor a todos sus miembros.
.
Nuestra unión con Cristo cabeza y necesidad de permanecer unidos a Cristo 
CFMVD 14. El punto de partida, consistencia y vínculo de unidad en la Fraternidad es la unión con Dios en Cristo de cada uno de sus miembros. Buscamos, así, expresar el Reino de Dios, que queremos propagar como objetivo propio de nuestra misión de predicar el Evangelio y de esta manera expresar la Iglesia, Cuerpo de Cristo, en la que convivimos todos la misma Vida-Amor por Cristo manifestada, que procede de la Trinidad y se extiende a toda la humanidad. (síntesis)
CFMVD 67. Nuestra misión de ministerio de la Palabra, rectamente entendida y fielmente proclamada, es generadora y transmisora de Vida, convirtiéndonos en donantes y administradores de la Vida de Dios para muchos. Implica y requiere traducir nuestro diario vivir en la misma Persona de Cristo, compartiendo y conviviendo con su misma Vida-Amor. He ahí el sentido propio de la consagración de nuestra vida al Cristo Total. Es comunión plena de Vida con Cristo para todo su Cuerpo, durante toda la jornada y para siempre; como hostia y víctima unida al sacrificio y sacramento eucarístico, hasta nuestra total transformación en Él.

El Cuerpo de Cristo nos une entre nosotros con lazos más fuertes sangre

En el Cuerpo de Cristo podemos ser miembros vivos o miembros enfermos o muertos

El Espíritu santo nos hace miembros vivificantes
EVD 162. El Espíritu Santo nos transforma a cada uno en Jesús y en un miembro vivo de su Cuerpo, formando de todos con Jesús y en Él, el Cristo total, plenitud de Cristo.

C 71. Transformados por el Espíritu y por Él habitados y guiados, espontáneamente irradiamos su mismo amor, gozo y paz. Nuestra carne y sangre, vivificadas por el Espíritu Santo, se hacen fecundidad en toda su Iglesia. Fiel al Espíritu, nuestra vida se abre como el costado de Jesús para generación de muchos a la Vida de Dios. Al ritmo del Espíritu de amor, dueño y esposo de nuestro ser, nuestra tienda de este mundo se extiende por generaciones sin fin para vitalización de todo el Cuerpo de Cristo. 

Cristo sigue crucificado en su humanidad sufriente y tiene sed de nuestro amor 
EVD 247 El recuerdo del Jesús histórico y la imagen del crucifijo con su pasión y muerte, nos remiten inevitablemente al Crucifijo doliente de hoy; es el Cristo vivo, crucificado en carne y sangre actual, en su pasión y muerte, repetida a diario, sufriendo, agonizando y muriendo en multitud de hermanos.
EVD 210. Toda nuestra existencia se proyecta con la mirada maternal de María sobre el Cuerpo Místico de Jesús que sigue hoy sufriendo, muriendo y resucitando en sus miembros en todas las latitudes.
Apuntes D 64: Con Pablo debiéramos poder decir y sentir: (2Co 7,4) sobreabundó de gozo en medio de mis tribulaciones y sufrimientos y completo en mi cuerpo lo que falta de la pasión de Cristo (en mí) en favor de su Cuerpo-Iglesia y en todos los discípulos (Col 1,24). Como María apunta a la felicidad de generaciones (Lc 1,48).

Vida misionera y consagrada caracterizada por un amor paterno y materno al Cristo total 

Es la razón o motivación principal de la vivencia de los consejos evangélicos

POBREZA: C 98. La caridad para con Dios y con el prójimo es el marco de nuestra pobreza personal y comunitaria. El amor al Cristo Total nos exige, hoy y siempre, una pobreza evangélica, real y efectiva. Esta actitud permanente de amor universal formará el clima y ambiente propio y característico de toda la Fraternidad Verbum Dei, no menos en los países más ricos que en los más pobres del mundo.
CASTIDAD C 109. La castidad, que es capacidad y potencia de amor de forma total y exclusiva a Dios, es una opción consciente, libre y voluntaria por el amor al Cristo Total. Por ello, nos dejaremos amar por Jesús a fin de que en nosotros pueda amar a los hermanos y hermanas, hasta que todo nuestro ser sea instrumento vivo de su amor.
OBEDIENCIA C 119. Viviremos la obediencia para hacer solamente el querer del Padre, para ser miembros vivos y vivificantes del Cuerpo de Cristo, y para tener entre nosotros los mismos sentimientos de Jesús, hecho por nosotros “obediente hasta la muerte y muerte de cruz”. Por la obediencia, podremos convivir y proclamar, a través de toda nuestra vida, el FIAT corredentor de María.

Nuestra dedicación a la contemplación y dedicación a la predicación a la palabra de Dios es nuestra expresión mayor del amor al Cristo total 
BI 66. El lema: “Oración y Ministerio de la Palabra”, significará para nosotros la asimilación y vivencia del Amor–Vida de Dios, la convivencia de este mismo Amor y su propagación por la predicación de la Palabra viva, una dedicación de nuestras vidas al Cristo Total, Cabeza y miembros, colaborando así intensamente a la plenitud de Cristo en el mundo.

Toda nuestra vida tiene una enorme transcendencia en el Cristo Total: trascendencia de nuestra vida oculta y de acto de amor 

El Cristo total, cabeza y miembros constituye nuestra mejor composición de lugar y motor de nuestra oración
Dos expresiones o signific