viernes, 23 de enero de 2026
MISERICORDIA.
lunes, 19 de enero de 2026
JAIME BONET Y EL CUERPO MÍSITCO DE CRISTO
sábado, 17 de enero de 2026
FORMACION Tema sobre la FE ¿Cómo saber si tengo fe?
¿¿Cómo saber si tengo fe?
“LA VERDADERA VIDA CONSISTE EN CONOCERTE A TI, PADRE,
Y A TU ENVIADO JESUCRISTO”. (Juan 17,3)
Con estas palabras, el Evangelio de Juan sitúa en su verdadero lugar la fe cristiana. La fe consiste en CONOCER a Jesús. Vivir es CONOCER a Jesús. En la Biblia, el verbo conocer equivale a TENER EXPERIENCIA del otro, como persona y como amigo. (Oseas 2, 16-22) Por eso, cuando Juan dice: “Conocer a tu enviado Jesucristo”, está hablando de TENER EXPERIENCIA DE JESUS COMO PERSONA Y COMO AMIGO. No hay fe cristiana sin ese conocimiento amoroso que supone la unión con Jesús. Jesús es el CENTRO de la fe.
Hablamos de la fe como si fuera una realidad en si misma. Hablamos de la fe como si existiera ella sola en alguna parte, y pudiéramos dejarla o tomarla, como se toma o deja un libro, un dinero, un coche. Pero la fe no existe fuera de ti. No hay fe, lo que hay son creyentes. Fe es un encuentro entre dos que se dan la mano... y la confianza. No existe la fe. Lo que existe son dos personas que se comprometen mutuamente. Una eres tú. Y la otra, Jesús. Por eso, el centro de la fe es Jesús. La vida verdadera consiste en “conocerte amorosamente a Ti, Padre y a tu enviado Jesucristo”.
Pero nos da vergüenza hablar de Jesús. Y entonces hablamos de la fe. Y damos la impresión de que la fe es algo que existe fuera de nosotros, aunque no sea tan palpable como un libro, un dinero, o un coche. La fe sería algo que está ahí, en alguna parte de la Tierra o del cielo, que se toma y se deja como otra cosa cualquiera. Y dejamos de lado a Jesucristo, que es el centro de la fe.
Dos personas se conocen, se quieren y se dan mutuamente la confianza: está produciéndose un encuentro parecido al de la fe. He aquí que esas dos personas deciden constituir una pareja estable y diferenciada. Esta es la imagen más cercana y vida de la fe cristiana. Cristiano no es el que tiene fe a cosas, sino el que tiene fe en JESUCRISTO. Cristiano es el que conoce a Jesucristo, le quiere y le da su entera confianza. Cristiano es el que se compromete con Jesucristo de forma estable. El centro de la fe es Jesucristo.
EL PROCESO DE LA FE.
“Maestro: ¿Dónde vives?”, le preguntaron un día dos jóvenes a Jesús. “Vengan conmigo”, les contestó. Eran poco más o menos las cuatro de la tarde. El que lo cuenta se acuerda perfectamente de aquel momento que resultó decisivo para él. Pasaron con Jesús toda la tarde y comenzaron a conocerle por dentro; Empezaron a tener fe. (Juan 1, 35 ss)
Aquellos dos hombres comenzaron un proceso de fe que puede decirse que se desarrolla en tres fases: ENCUENTRO, ADHESIÓN, COMPROMISO CON JESÚS.
Y rápidamente se convierten en MISIONEROS. Empezaron a decir a sus amigos: “Hemos encontrado al Mesías”, es decir, al hombre definitivo, el que marca el sentido de la vida y de la sociedad. Hemos encontrado la luz, la verdad, el amor, el amigo por excelencia, el amigo de todos; El resumen de lo que todo queremos ser. Y nos ha invitado a vivir con Él.
¡Qué lejos estamos del concepto de fe que circula por muchos ambientes! Piensan que la fe son unas IDEAS, unas verdades que se deben creer. Otros imaginan que la fe es una CONVICCIÓN, algo que se tiene metido hasta el fondo del alma. Otros que la fe es un ACTO DE VOLUNTAD, un empeño absoluto logrado a base de esfuerzos personales, como metas a conseguir por las propias fuerzas.
La fe puede tener algunos de estos ingredientes, pero es algo totalmente distinto. Es una relación estable y comprometida con Jesús.
Si voy a misa el Domingo ¿tengo fe? Puedes tenerla o no, o puede estar desenfocada. Analiza si Jesús es el centro de tu vida, si está presente en todas tus decisiones, si intentas pensar, juzgar, amar como Él. La asistencia a misa no es en sí misma un signo de fe verdadera. Si cumplo los mandamientos ¿Tengo fe? Vale la misma respuesta. ¿Y si pertenezco a una comunidad? Y si me dedico al servicio del prójimo con entrega y sacrificio? ¿Y si doy gran parte de mis bienes a los pobres y trabajo en alguna O.N.G.? Vale siempre la misma respuesta. Puedes tener fe o no tenerla, o tenerla desenfocada. No dejes ninguna de estas actividades pero cultiva por encima de todo tu amistad con Jesucristo. Porque Jesús es el centro de la fe.
Lo primero es el ENCUENTRO PERSONAL CON JESÚS. Un encuentro que va más allá del saludo y del protocolo interesado. Aquel que era antes uno más de entre la masa, uno de tantos, ahora aparece como alguien especial, y poco a poco se irá convirtiendo en tu mejor amigo, en tu camino, verdad y vida.(Juan 14,6)
El encuentro con Jesús produce ATRACCIÓN hacia Él. La atracción no es un fenómeno sensiblero sino un estímulo serio. Me siento llamado por Jesús; Me llama su persona y su vida; dedeo ser como Él, amara como Él, luchar y construir el reino de Dios como Él. No sólo como Él sino también con Él. Deseo ser discípulo suyo y seguir sus huellas. Este deseo es uno de los momentos más preciosos del proceso de la fe. En él está contenida como semilla toda la fe. Es el momento de las grandes alegrías, de los grandes sacrificios, de las grandes renuncias y de los grandes crecimientos. Es el momento de los jóvenes, o más bien es un MOMENTO JOVEN, porque la fe nos rejuvenece.
El segundo punto del proceso de la fe es la ADHESION. Imperceptiblemente –encuentro con Jesús y la atracción que produce te lleva a la ADHESION a Jesús . Siento deseos de adherirme , de unirme El , para compartir sus ideas, sus proyectos, su programa y sobre todo su vida. Deseo ser compañero suyo. Como aquel discípulo entusiasta que le digo: “Te seguiré a donde quiera que vayas”. (Mateo 8, 18-20)
La adhesión a Jesús nos hace exclamar, como a Pablo: Dime lo que tengo que hacer, que estoy dispuesto. O como Pedro: “Si eres tú , dime que vaya hasta ti”. Aunque sea sobre las aguas , incluso sin saber nadar. (Mateo 14, 22-33) Esa atracción de Jesús que conduce a la adhesión, está bellamente reflejada en las palabras de los dos peregrinos de Emaús cuando descubrieron a Jesús : “¿No ardia nuestro corazón mientras íbamos y hablábamos con El?” Por la adhesión a Jesús nos hacemos compañeros suyos y coordinadores de su obra en le mundo. Somos , para los hombres, la presencia viva y actuante de Jesús.
Finalmente , la adhesión se convierte en COMPROMISO ESTABLE con Jesús. Es el tercer paso del proceso. Me decido de por vida por Jesucristo, por su evangelio, por su programa personal y social. Me comprometo con El con toda mi persona y con toda mi vida. Desde ahora el objetivo de mi vida es continuar la obra de Jesús en mi propia persona y en el mundo, incluso en los días malos y negros, cuando nada vea.
Añadir que la fe en Jesús debe abarcar e influir decisivamente en todos los aspectos de la vida: En nuestra disposición ante la vida y los demás. En nuestra escala de valores, muy diferente a la que reina en el mundo. Y en nuestro comportamiento diario ante las grandes y pequeñas cosas de la vida. Por tanto la fe verdadera y madura no afecta solamente a alguna zona de mi persona, o en determinados días o momentos, sino TODA LA VIDA. En la persona humana podemos distinguir tres zonas fundamentales:
La mente y los pensamientos; Por tanto ha de ser una fe CONSCIENTE, reflexionada; No se puede ser una fe basada en puros sentimientos; Requiere ser profundizada por la meditación asidua de la Palabra de Dios
El corazón y los sentimientos: La fe ha de ser también AMADA; de nada sirven dominar la Biblia y la teología de arriba abajo si la palabra no cala en el corazón, no lo seduce y enamora. (Jer. 20, 7ss)
La voluntad y las decisiones: La verdadera fe ha de ser DECIDIDA POR MI. Deber de llegar un momento donde yo opte por la fe de una manera personal, más allá de la formación en la familia, o del ambiente cultural o de la costumbre del lugar etc.
De este modo, el centro de la fe- Jesucristo- se convierten en el centro de mi vida. Jesús y el creyente quedan comprometidos mutuamente. Es la MADUREZ CRISTIANA, Jesús se comprometió hasta jugarse la vida. Hoy me ofrece el resultado de aquel compromiso, y sé que no me fallara aunque la vida sea dura conmigo. Se que está conmigo todos los días de mi vida. Pablo proclama con fuerza: “Sé de quien me he fiado y estoy seguro de El.” (2Timoteo 1,12)
Yo también me comprometo con Jesús. Le doy mi vida con todas sus capacidades. Tendré que cambiar de raíz , lo sé. El me ayudará. Sé que, al darle la vida, la encontrare toda entera, más y mejor. Porque El ha venido a traer vida, y vida llena. Yo también sé de quien me he fiado, y estoy seguro de El.
“LA VERDADERA VIDA CONSISTE EN CONOCERTE A TI, PADRE,
Y A TU ENVIADO JESUCRISTO”. (Juan 17,3)
Con estas palabras, el Evangelio de Juan sitúa en su verdadero lugar la fe cristiana. La fe consiste en CONOCER a Jesús. Vivir es CONOCER a Jesús. En la Biblia, el verbo conocer equivale a TENER EXPERIENCIA del otro, como persona y como amigo. (Oseas 2, 16-22) Por eso, cuando Juan dice: “Conocer a tu enviado Jesucristo”, está hablando de TENER EXPERIENCIA DE JESUS COMO PERSONA Y COMO AMIGO. No hay fe cristiana sin ese conocimiento amoroso que supone la unión con Jesús. Jesús es el CENTRO de la fe.
Hablamos de la fe como si fuera una realidad en si misma. Hablamos de la fe como si existiera ella sola en alguna parte, y pudiéramos dejarla o tomarla, como se toma o deja un libro, un dinero, un coche. Pero la fe no existe fuera de ti. No hay fe, lo que hay son creyentes. Fe es un encuentro entre dos que se dan la mano... y la confianza. No existe la fe. Lo que existe son dos personas que se comprometen mutuamente. Una eres tú. Y la otra, Jesús. Por eso, el centro de la fe es Jesús. La vida verdadera consiste en “conocerte amorosamente a Ti, Padre y a tu enviado Jesucristo”.
Pero nos da vergüenza hablar de Jesús. Y entonces hablamos de la fe. Y damos la impresión de que la fe es algo que existe fuera de nosotros, aunque no sea tan palpable como un libro, un dinero, o un coche. La fe sería algo que está ahí, en alguna parte de la Tierra o del cielo, que se toma y se deja como otra cosa cualquiera. Y dejamos de lado a Jesucristo, que es el centro de la fe.
Dos personas se conocen, se quieren y se dan mutuamente la confianza: está produciéndose un encuentro parecido al de la fe. He aquí que esas dos personas deciden constituir una pareja estable y diferenciada. Esta es la imagen más cercana y vida de la fe cristiana. Cristiano no es el que tiene fe a cosas, sino el que tiene fe en JESUCRISTO. Cristiano es el que conoce a Jesucristo, le quiere y le da su entera confianza. Cristiano es el que se compromete con Jesucristo de forma estable. El centro de la fe es Jesucristo.
EL PROCESO DE LA FE.
“Maestro: ¿Dónde vives?”, le preguntaron un día dos jóvenes a Jesús. “Vengan conmigo”, les contestó. Eran poco más o menos las cuatro de la tarde. El que lo cuenta se acuerda perfectamente de aquel momento que resultó decisivo para él. Pasaron con Jesús toda la tarde y comenzaron a conocerle por dentro; Empezaron a tener fe. (Juan 1, 35 ss)
Aquellos dos hombres comenzaron un proceso de fe que puede decirse que se desarrolla en tres fases: ENCUENTRO, ADHESIÓN, COMPROMISO CON JESÚS.
Y rápidamente se convierten en MISIONEROS. Empezaron a decir a sus amigos: “Hemos encontrado al Mesías”, es decir, al hombre definitivo, el que marca el sentido de la vida y de la sociedad. Hemos encontrado la luz, la verdad, el amor, el amigo por excelencia, el amigo de todos; El resumen de lo que todo queremos ser. Y nos ha invitado a vivir con Él.
¡Qué lejos estamos del concepto de fe que circula por muchos ambientes! Piensan que la fe son unas IDEAS, unas verdades que se deben creer. Otros imaginan que la fe es una CONVICCIÓN, algo que se tiene metido hasta el fondo del alma. Otros que la fe es un ACTO DE VOLUNTAD, un empeño absoluto logrado a base de esfuerzos personales, como metas a conseguir por las propias fuerzas.
La fe puede tener algunos de estos ingredientes, pero es algo totalmente distinto. Es una relación estable y comprometida con Jesús.
Si voy a misa el Domingo ¿tengo fe? Puedes tenerla o no, o puede estar desenfocada. Analiza si Jesús es el centro de tu vida, si está presente en todas tus decisiones, si intentas pensar, juzgar, amar como Él. La asistencia a misa no es en sí misma un signo de fe verdadera. Si cumplo los mandamientos ¿Tengo fe? Vale la misma respuesta. ¿Y si pertenezco a una comunidad? Y si me dedico al servicio del prójimo con entrega y sacrificio? ¿Y si doy gran parte de mis bienes a los pobres y trabajo en alguna O.N.G.? Vale siempre la misma respuesta. Puedes tener fe o no tenerla, o tenerla desenfocada. No dejes ninguna de estas actividades pero cultiva por encima de todo tu amistad con Jesucristo. Porque Jesús es el centro de la fe.
Lo primero es el ENCUENTRO PERSONAL CON JESÚS. Un encuentro que va más allá del saludo y del protocolo interesado. Aquel que era antes uno más de entre la masa, uno de tantos, ahora aparece como alguien especial, y poco a poco se irá convirtiendo en tu mejor amigo, en tu camino, verdad y vida.(Juan 14,6)
El encuentro con Jesús produce ATRACCIÓN hacia Él. La atracción no es un fenómeno sensiblero sino un estímulo serio. Me siento llamado por Jesús; Me llama su persona y su vida; dedeo ser como Él, amara como Él, luchar y construir el reino de Dios como Él. No sólo como Él sino también con Él. Deseo ser discípulo suyo y seguir sus huellas. Este deseo es uno de los momentos más preciosos del proceso de la fe. En él está contenida como semilla toda la fe. Es el momento de las grandes alegrías, de los grandes sacrificios, de las grandes renuncias y de los grandes crecimientos. Es el momento de los jóvenes, o más bien es un MOMENTO JOVEN, porque la fe nos rejuvenece.
El segundo punto del proceso de la fe es la ADHESION. Imperceptiblemente –encuentro con Jesús y la atracción que produce te lleva a la ADHESION a Jesús . Siento deseos de adherirme , de unirme El , para compartir sus ideas, sus proyectos, su programa y sobre todo su vida. Deseo ser compañero suyo. Como aquel discípulo entusiasta que le digo: “Te seguiré a donde quiera que vayas”. (Mateo 8, 18-20)
La adhesión a Jesús nos hace exclamar, como a Pablo: Dime lo que tengo que hacer, que estoy dispuesto. O como Pedro: “Si eres tú , dime que vaya hasta ti”. Aunque sea sobre las aguas , incluso sin saber nadar. (Mateo 14, 22-33) Esa atracción de Jesús que conduce a la adhesión, está bellamente reflejada en las palabras de los dos peregrinos de Emaús cuando descubrieron a Jesús : “¿No ardia nuestro corazón mientras íbamos y hablábamos con El?” Por la adhesión a Jesús nos hacemos compañeros suyos y coordinadores de su obra en le mundo. Somos , para los hombres, la presencia viva y actuante de Jesús.
Finalmente , la adhesión se convierte en COMPROMISO ESTABLE con Jesús. Es el tercer paso del proceso. Me decido de por vida por Jesucristo, por su evangelio, por su programa personal y social. Me comprometo con El con toda mi persona y con toda mi vida. Desde ahora el objetivo de mi vida es continuar la obra de Jesús en mi propia persona y en el mundo, incluso en los días malos y negros, cuando nada vea.
Añadir que la fe en Jesús debe abarcar e influir decisivamente en todos los aspectos de la vida: En nuestra disposición ante la vida y los demás. En nuestra escala de valores, muy diferente a la que reina en el mundo. Y en nuestro comportamiento diario ante las grandes y pequeñas cosas de la vida. Por tanto la fe verdadera y madura no afecta solamente a alguna zona de mi persona, o en determinados días o momentos, sino TODA LA VIDA. En la persona humana podemos distinguir tres zonas fundamentales:
La mente y los pensamientos; Por tanto ha de ser una fe CONSCIENTE, reflexionada; No se puede ser una fe basada en puros sentimientos; Requiere ser profundizada por la meditación asidua de la Palabra de Dios
El corazón y los sentimientos: La fe ha de ser también AMADA; de nada sirven dominar la Biblia y la teología de arriba abajo si la palabra no cala en el corazón, no lo seduce y enamora. (Jer. 20, 7ss)
La voluntad y las decisiones: La verdadera fe ha de ser DECIDIDA POR MI. Deber de llegar un momento donde yo opte por la fe de una manera personal, más allá de la formación en la familia, o del ambiente cultural o de la costumbre del lugar etc.
De este modo, el centro de la fe- Jesucristo- se convierten en el centro de mi vida. Jesús y el creyente quedan comprometidos mutuamente. Es la MADUREZ CRISTIANA, Jesús se comprometió hasta jugarse la vida. Hoy me ofrece el resultado de aquel compromiso, y sé que no me fallara aunque la vida sea dura conmigo. Se que está conmigo todos los días de mi vida. Pablo proclama con fuerza: “Sé de quien me he fiado y estoy seguro de El.” (2Timoteo 1,12)
Yo también me comprometo con Jesús. Le doy mi vida con todas sus capacidades. Tendré que cambiar de raíz , lo sé. El me ayudará. Sé que, al darle la vida, la encontrare toda entera, más y mejor. Porque El ha venido a traer vida, y vida llena. Yo también sé de quien me he fiado, y estoy seguro de El.
domingo, 11 de enero de 2026
SER CRISTO CHARLA LUISA VELEZ
ENCARNACIÓN (Paco Esplugues)
Charla de Encarnación para matrimonios que ya han tenido una experiencia de Dios, algo han conocido, y que tratan de asimilar el proyecto que Dios tiene para sus propias vidas .
Ya han empezado a orar, tienen una sensibilidad. No son de un primer fin de semana, sino que son personas a las que hemos invitado un día, pero si han venido a esta convivencia es porque han empezado a orar, conocen algo de Xto, y ahora quieren tomarse en serio su ser xtno. Les queda ese Alguien en la cabeza, quieren tomarse en serio el ser xtno. Un casado que se lo quiere tomar en serio.
Digo esto, porque el nivel de encarnación que decimos, tiene sus matices. No es lo mismo para alguien que empiezas a decirle algo; que para alguien que intentas darle algo de densidad.
Siempre en el contexto de matrimonios. Intentando tomar en consideración que los consejos evangélicos para casados tienen su propia problemática. Tienen una especificidad los consejos evangélicos para casados, es el contexto en el que me quisiera situar.
La charla anterior fue por la noche y empezamos el día
Anoche, cuando nos íbamos a acostar, después de ese momento de experimentar la misericordia de Dios profunda, después de habernos reconciliado con él, más aún, que es el regalo más grande que anoche se veía en todos; el regalo de anoche era que efectivamente no sólo éramos muy perdonados y muy amados así como éramos, sino que nos dieron un corazón nuevo, la posibilidad de una vida nueva que empezaba a brotar en nosotros.
De hecho, el amor inmenso de Dios no se conforma ni se ha conformado nunca simplemente con perdonarnos, sino que la grandeza de nuestro Padre Dios; como vosotros, como papás hacéis con vuestros hijos, no simplemente os conformáis cuando se han ido consolados, ahí con el pantalón roto, la rodilla herida, etc. La intención es de sanarle un poco aquello; la ilusión es que si se ha quedado cojo que pueda caminar perfectamente, ser un deportista y correr. La ilusión de un padre no es tener unos hijos anticapados, no es tenerlos subnormales, no es tener hijos que algo saben del proyecto suyo pero que después más o menos viven la vida.
El amor del Padre, igual que el vuestro respecto a vuestros hijos, es precisamente que vivamos, que descubramos, que inauguremos y que despleguemos muy bien ese regalo que nos ha hecho, que es su amor mismo en nuestro interior; gozar de amar.
Cuando nos presentan los santos nos da vértigo y ganas inmensas de hacer lo mismo que ellos; vértigo, porque creemos que eso es imposible; y ganas, porque descubrimos en lo más profundo de nuestro corazón que eso sería lo normal nuestro. ¡Cuántas veces nos ocurre esto! Sin embargo, estamos en un momento delicadísimo; porque ahora es el momento en que, como el Señor ya nos ha puesto las condiciones mejores, podemos ya inaugurar y gozar ese deseo del Padre. O nos puede ocurrir que veamos con un pesimismo o un “realismo” (entre comillas) raro, no inaugurar el regalo de Dios. Las inercias, esta mañana, puede ser lo que nos haga bloquear el regalo que ya nos dio Dios ayer por la noche.
Me encanta esto de las inercias, porque efectivamente es como el otro día; estaba celebrando una misa a un grupo de Mejorada, aquí; tuvimos una convivencia; hay un matrimonio que se han metido en las clases de la mañana, porque se han entusiasmado.
Vamos a hacer una Eucaristía como la hicieron en la Última Cena, la primera Eucaristía; estaban todos sentados en el suelo, Jesús estaba compartiendo su amor; vamos a hacer como hicieron ellos, sin hacer gimnasia: levantarse, sentarse, etc. Vamos a tener un ambiente de seriedad. ¿De acuerdo? Bien. El Señor esté con vosotros. Todo el mundo se puso de pie. Me hizo gracia, todos se rieron, se dieron cuenta en seguida. La levantada fue total.
Las inercias del xtmo. lo rompen por dentro. Precisamente hoy es importantísimo darnos cuenta de los movimientos de inercia que tenemos.
Os voy a contar el rollo de mi papá, que es el mismo que el nuestro. ¿Cómo voy a vivir en mi vida ese dinamismo de un amor creciente, de un amor maduro? ¿Tú sabes lo bonito que es que mis hijos nazcan con el amor maduro de Jesús, como le pasó a José y a María?
¿Tú sabes lo bonito que es una familia donde no haya negociaciones continuas, a ver quién se gana el corazón del otro, si no hay un amor gratuito y generoso?, ¿tú sabes lo que es?
¿Tú sabes lo que es estar todo el día ahí, a ver cómo me reacciona mi esposo, mi esposa, mis hijos?; ¿cómo me ganaré a mis hijos?. Esto es muy serio.
Perdonadme, pero tengo una psicología de supermercado; porque cuando era pequeño tenia una tienda. Pues en aquella tienda aprendí de todo, era un niño y venían las señoras a llorarme: “¡ay, Paco!” Yo aprendí una técnica que me venía genial, y la aprendí muy bien. “¡Qué guapa está hoy!”; y venía una semana entera a comprarme todos los días; “¡ay Paco, qué disgustada estoy, Paquito! Ahora estoy embarazada, un descuido”. Y yo, un niño: “Pues haga lo que pueda”. Eran cosas muy concretas, ¿sabéis la realidad del matrimonio lo que es?
Y venía la otra señora y se veía la negociación del padre y la madre comprando el amor del hijo. La madre: “Que no le compres eso. Y por detrás estaba el padre comprándoselo. Comprando los amores. ¿Tú sabes lo que es eso? Eso es lo que impide el desarrollo de la persona. Eso es lo que impide el desarrollo del ser. Y es ahí donde Xto dice: “Por favor, no te mantengas en esas inercias”. No vamos a hablar hoy de cosas de santidades medio raras, de cuatro frailes y cuatro monjas, no; que no ha servido para nada; porque cuantos más frailes hay menos xtnos abundan.
No vamos a hablar de cosas así, ser xtno no es ser fraile ni monja; ser xtno es entender la profundidad del amor y vivirlo en la vida de familia. ¡Qué bonito es la familia que inaugura un amor maduro! ¡Qué bonito es ver las relaciones que no son de compraventa en la casa! Que existen; claro que existen, seamos sinceros.
Vamos a hablar de realismo de nuestra propia vida, pero no hablemos en plan pesimista.
No tiene remedio, siempre hace lo mismo; aunque le dé lo mismo la cortina, un color que otro, la que haya comprado; si es una cortina azul la quiere blanca, siempre la tiene que cambiar. Es clarísimo que la cortina me la tiene que cambiar, por el paño o por lo que sea.
Vivimos continuamente relaciones de poder entre la familia, de poseernos, de estar uno por encima del otro; de eso quiero hablaros hoy; porque, precisamente, el Señor a lo que ha venido es a liberarnos para inaugurar en nosotros una realidad y un amor muy desconocido pero muy positivo, chulísimo; y es de eso de lo que os quería hablar.
Y os decía algo de mi padre: si yo os digo que mi padre es así, que mi esposa es así , que mis hijos son así... si vivimos todas estas inercias, hoy no vamos a entender nada; si decimos que “esto es así”, no vamos a entender nada.
Porque la preocupación de Dios no es hacer una obra a mitad; su preocupación es ponerlo todo en nuestras manos; depende de nosotros.
Es hacer una familia nueva según su plan; un amor maduro según su plan; un amor universal según su plan, y un amor gozoso, libre y gozoso, según su plan.
Si no es libre y gozoso es todo mentira. Tener en cuenta una cosa: un psicólogo americano -ya me lo habéis oído contar- decía: “Tendremos trabajo mientras haya católicos”.
Esa frase es fortísima. ¿Qué está diciendo? Que si no encontramos un amor libre y gozoso en la vivencia de familia, somos neuróticos y generamos neurotismo.
¿Sabéis de qué os vengo a hablar? De romper esas inercias, de romperlas, pero romperlas para gozar del amor nuevo, para gozar el amor nuevo del Reino; y es eso lo que Xto quiere de nosotros. No a ver si alguno me ha sido difícil y tal. Sencillo, para que todos palpablemente le oigamos, vivamos de él.
Mi papá se rompió la cadera, y entonces ¡qué desastre!, empezó a andar con muletas, y el médico dijo: “Ud ya tiene que dejar de caminar con ellas”. Y dijo mi papá: “Cojo soy y cojo seré”. Esta frase la tengo grabada. Se parece tanto a nuestras frases: “cojo soy y cojo seré”. Además suena fatal. Aquel día el hombre estaba empeñado en que su vida iba a ser así. Sabéis además lo bonito que es cuando eres cojo, que todo el mundo te trae las cosas, que te atienden, que están pendientes todos; en el fondo eran cariñitos que estaba buscando: “Cojo soy y cojo seré”.
Entonces el médico le dijo: “Tiene sesenta años y puede caminar muchísimo todavía; puede correr, pero tiene que dejar las muletas y verá cómo camina.
- “Que le digo que no”.
El médico me dijo: “Hay que hacer algo con su padre; porque para poder caminar, tiene que hacerlo”. Entonces para intentarlo ya sabéis la operación que hay que hacer: algo para provocar en él y que corriera por los pasillos: “¡Lo mato, lo mato!”- y corría como un galgo.
¿Por qué os digo esto?; porque el regalo que el Señor nos hace es que podemos correr como galgos realmente. La dinámica del Señor en nuestra vida no es otra. Nosotros, sinceramente, proyectaremos en el mundo lo que asimilemos del don de Xto. Nosotros, nuestras familias, nuestros ambientes, la gente con la que estamos, nuestros anuncios, a nivel que estamos, es de lo que en nosotros se ha inaugurado del amor maduro del Reino; porque el tema es el corazón ¿sabéis por qué Dios se encarnó? ¿Por qué Dios se hizo Hombre? Dice Juan Pablo II, en la “Redemptor hominis”: Se hizo hombre para enseñar al hombre a ser hombre. Por que nosotros no sabíamos dónde se vivía un amor pleno en el corazón; teníamos la añoranza. Ya nos dice en Hch.17,26-28:”Todos lo buscaban a tientas”.
La añoranza la tienen todos : los ateos, los de izquierdas, los de derechas, todos; la añoranza de un amor maduro, generoso, gratuito; que se da libre, que respeta la libertad del otro, que no la compra. La añoranza de ese amor. Todos cuando nos enamoramos decíamos eso: “Contigo pan y cebolla”; y si no, todavía estamos sufriendo ahí; bueno, eso es a los quince años, cuando nos casamos con más edad, a los veinte o veinticinco, ya no decimos tanta barbaridad.
Cuando nace el amor, la añoranza de un amor así está en todos los corazones, claro que sí; ahora, esa añoranza no era falsa; para los teóricos del amor, los psicólogos de hoypuede ser que sí. Me acuerdo de un señor que empezaba su artículo diciendo: “Los curas son los peores seres de la tierra”, en un artículo de opinión. Y decía: “Científicamente está demostrado que el amor no son más que ácidos”.
Los curas por qué son tan malos, porque efectivamente, cuando la persona tiene todos esos ácidos le hacen firmar un contrato para siempre, y luego, cuando se le caen los dientes, cuando los garbanzos son duros , y parecen canicas que van al ojo, y como tienen firmado el contrato y aguantan y aguantan.
No creen en el amor, que es lo que pasa en la sociedad de hoy y lo que pasa en nuestras mentes; no creer en el amor es precisamente el mal mayor que le ocurre a nuestro mundo.
Porque en la añoranza del amor están las violencias, las violencias en las familias, las indiferencias, las heridas, los corazones partidos, los celos, los bloqueos, los complejos de todo tipo; todo esto no tiene más raíz que el corazón. Porque esa añoranza no es una añoranza inútil; es tan esencial que, como uno no la saque, le aparecen indiferencias, complejos, envidias, violencias, celos, divisiones, rupturas que rompen el corazón.
Estamos hablando hoy de la solución del mundo; pero no como los arregladores de un programa nuevo de política, de plataforma nueva de partidos “no sé cuántos” que va a arreglar todo. ¡Qué va! Ellos lo que tienen es el corazón como nosotros: buscando votos y buscando algo en alguna parte. Pero el problema es más profundo, el problema es el corazón. Dios se encarna para sanar el corazón. La Encarnación es decirle a mi corazón el amor de Dios de tal manera que lo seduzca plenamente; por eso la solución de las familias, igual que la de los mayores, que la de los jóvenes, y de todos; la solución de todos, ya lo decíamos al principio de la convivencia, la solución es que mi corazón se encuentre con la fuente misma del amor, seducido por el amor.
Estos días hablaba con un casado, que ha venido por aquí, que algunos le conocéis, que se tuvo que separar, y entonces hizo una afirmación fortísima: “Es que de verdad, si no son tres que viven el matrimonio, si no se casa con Xto cada uno de los miembros de la familia, no se inaugura ese amor, que es fidelidad permanente, gratuita y generosa”. Si no es así no existe, es mentira eso; pero esto con toda su radicalidad.
La Encarnación es precisamente que Dios viene a seducir mi corazón, a enamorarme con un amor que ni mi esposo ni mi esposa tienen, porque es el amor mismo de Dios, porque es la fuente misma del amor encarnado en nuestras vidas ; ¿sabes lo bonito que es cuando te encuentras con un amor así?
¿Por qué? Porque despierta en mi corazón ese mismo amor. Lo más grande de la Encarnación es que viene a despertar en mi corazón ese mismo amor, a despertarlo, a hacerlo nacer, a que se desarrolle; cuando tú creías que era imposible es bien posible, claro que es posible. Y esta es precisamente la dinámica de la encarnación. Por eso Xto dice: “yo voy a casarme”.
Una de las citas de la Palabra de Dios que más me ayudó a entender la encarnación es el principio del profeta Oseas en el Cap. 1 en el que dice Dios al profeta, que yo entiendo que es lo que el padre le dice al hijo: “Ve y cásate con una mujer de prostitución” O sea una fulana, que somos todos nosotros; porque nuestra sociedad, hablando de lo que decíamos antes, por dentro está prostituida. Los papás se prostituyen cuando ganan y toda su vida y su ilusión es ganar el corazón del hijo, eso es prostitución; el marido se prostituye, incluso en sus propias ideas en la familia, por el sexo que está reivindicando. Perdonad, pero esto es real, realísimo; por sexo vendo la opinión, por ser valorada, por tener valor en la familia vendo mi identidad de mujer, la vendo, la vendemos; por tener un valor o porque me valoren, o que me den algo o lo que sea, esto es realísimo, de cada día; ¿entendéis? pero esto es la familia, esto no son historias, esto es la psicología auténtica, es lo que nos pasa por dentro.
La Encarnación no es simplemente que por allá vino Jesús, y ya llegó el Superstar; faldas por aquí, guitarras por el otro lado; venga y tal, hermanos ¡Hosanna! y tal.
La Encarnación ha venido a solucionar de raíz lo que pasa en nuestras familias, y que las rompe, las rompe. Todas las violencias de la familia son eso, son juegos del corazón: me esperaba algo del otro; ¡anda que no me esperaba algo del otro!, esperaba todo el santo día del otro. Y el Reino viene a decir otra cosa; el Reino es : yo te quiero inaugurar un amor donde el esperar del otro no sea lo esencial; por eso, hablar de encarnación es: “ve, cásate con una mujer de prostitución” es decir, ve y rescata.
Estamos hablando de la solución del mundo. La última película que vi, antes de ser misionero, porque después ya no he visto ninguna, aquello fue a la despedida de soltero en un cine de verano, en la playa, tomando cerveza. Éramos rojos en aquella época, ácratas y toda aquella cosa; yo, al día siguiente, entraba de misionero
Entré de misionero una semana más tarde, porque estuve recuperándome. Aquella noche fue criminal, todos mis amigos y mis amigas allí. Recuerdo que algunas veces poníamos un mantel en el suelo, y con cervezas a la luz de la luna, hasta que amanecía, un montón de barbaridades de todas clases, bueno estos amigos de este ambiente ya os podéis imaginar, vuestra imaginación que flote tranquilamente, y seguro que algo podréis llegar a captar.
Entonces en aquel ambiente, despedida de soltero, el Señor me marcó aquel día; entre las cervezas y tal que parece imposible, pero qué interesante, que interesante aquella noche, porque resulta que me pasan una película que se llama el “Molino rojo”; le película de un aristócrata, Toulous Lautrec, un jorobado en unos palacios impresionantes.
El Señor me ha marcado siempre mi vida con cosas muy concretas; porque el día en que me iba a casar, y claro el que se iba a casar era Xto conmigo y no sabía la pieza que me iba a encontrar el pobre desgraciado, pero aquella película era genial porque no era otra cosa más que la historia de este aristócrata, pintor, con una capacidad artística preciosa, con una ductilidad, y una forma de hacer, es un dibujo, no es la pintura clásica: acuarela o tal; con un arte, con una capacidad de presentar en pocas ...unas dotes impresionantes, que se enamoró de una prostituta; a mi me encantó esa película; yo me veía a mi; se enamoró, la enamoró, no sé si se enamoró mucho pero algo sí, algo será; se la llevó, la paseaba por allá, los carruajes, las historias, la intentaba enseñar un poquitín de las maravillas de su arte, la hacía participar de todo lo suyo, de todo el dinamismo, de la capacidad creativa, de toda la ilusión de alguien que tenía unas dotes impresionantes; al principio unos carruajes unas cosas maravillosas, unas canitas al aire y tal y después se le olvida y al final vuelve al barrio donde vivía. Y él fue, a mi me impresionó aquella noche, aquella era la historia de mi relación, de nuestra relación con Dios. Porque aquella noche yo entendí algo que es para mi el signo más claro de la encarnación de Xto. El pintor se fue, alquiló una casa enfrente de donde vivía su mujer; para ver si ganaba en ella por gestos de amor, por amor; atentos, esto no es una simbología, esto es lo más real, en cada eucaristía, en cada escucha de la palabra, en cada encuentro con xto, es él mendigando mi corazón, pero no mendigando para hacerme una carga ni una receta; es alguien que quiere ganar mi corazón otra vez, enamorarme otra vez; alguien que cree en mí radicalmente, alguien que cree que mi corazón puede ser sólo amor, y no reivindicaciones continuas, quejas continuas; alguien que cree que puedo ser expresión continua de su amor como él, como él lo es en la cruz.
Encarnación es el ir a rescatar, como dice Teresa de Ávila: “Qué bien sabes hablar en mi dialecto”, el dialecto de un corazón que busca ser querido, a esa altura, porque no hay ningún esposo que tenga esa calidad de amor; no, si no es una devaluación del matrimonio es que no son así; cuando tú soñabas un esposo que te amara así, soñabas algo real: es Xto, cuando tú soñabas una esposa que sería la que lo haría todo bien, todo a tu servicio, te iba a adelantar, te iba a animar, iba a ser la dulzura de tu vida; que iba a hacer el corazón dulce y maravilloso de una vida flotando, toda esa historia: soñabas bien, no era mentira aquel sueño, pero estabas soñando a alguien distinto, que te quería dar ese amor y muchísimo más (Ef 13, 17-19) mucho más de lo que pudieras soñar y concebir: seducir el corazón.
Yo cuando entendí esto, ¿sabéis donde lo entendí? Por culpa de mi novia, porque la pobre chica quería un marido xtno. O sea que me llevó a un encuentro en Francia maravilloso, pero aquello me ayudó muchísimo. Porque, precisamente, aquel señor que hablaba a 30.000 o 40.000 jóvenes, el día de Pascua, del año 80, no se me olvida nunca, la mañana de Pascua, cuando un joven se iba a consagrar toda su vida a seguir el Evangelio, Roger Suter, fundador de Taizé, comenzó a hablar: El Xtmo es algo super desconocido; las iglesias lo han tapado, las iglesias lo hemos filtrado de tal manera que no se parece en nada a lo que Xto vino a encarnar en la tierra, ¿qué vino a encarnar en la tierra? Esa frase de Juan Pablo II: “a revelar la identidad de hombre”, pero no por fuera sino por dentro; a revelar dónde se plenificaba mi corazón; y qué era el fruto de un corazón plenificado.
Atento a eso, cómo se vivía plenamente mi corazón, cómo se desplegaba plenamente, cómo lo seduciría, y cómo se desplegaría.
No vino simplemente a decir: mira cómo os amo, y vosotros haced lo que podáis. Es otra cosa; enamorándolo, haciendo nacer en mi un amor como el suyo, y explicando cómo hacerlo para desplegarlo bien; porque somos libres, el Señor nos ha regalado en su misericordia un corazón nuevo, pero somos libres para que en el camino se desarrolle; si yo, lo mismo que mi padre, digo que voy con muletas y voy con muletas, pero no es porque Dios no me haya dado la posibilidad de vivir la libertad de desarrollar ese amor.
Por eso, me parece muy importante lo que san Ignacio llama la Vía Iluminativa, es decir, fijarme en cómo Xto hace para que en mi se despliegue un corazón como el suyo; me enamora, claro que sí; pero me enamora y me dice el camino para que en mi vida, yo viva entendiendo. Fijaos en Jn 15. Yo estoy contra esa religión en la que dice que hay que tragárselo todo, la fe del carbonero; ¿dónde está escrito eso?, en el evangelio no está ningún carbonero, para empezar; a parte del carbón de Baltasar, que tampoco está ¿Entendéis? no, no, es otra cosa; es entendiendo. Dice: no seamos siervos ni obligados, no es una religión de obligados; os llamo amigos porque todo lo que me dice mi Padre os lo digo; o sea, que para que entendiendo; a veces, dicen que el xtmo. es una religión de falta de personas no críticas; es todo lo contrario, es de personas inteligentes, críticas, lúcidas; lúcidas sobre su propia vida o sobre la vida de los demás; y entonces sobre esa lucidez es que viene, viene el Señor a explicarnos en su palabra, a mostrárnoslo con su vida y a enseñárnoslo paso a paso por delante cómo hacerlo; ese en el sentido de la Encarnación: seducir mi corazón y enseñarme paso a paso por delante para cómo yo puedo repetir esa calidad de amor en mi propia vida, ese amor gratuito y generoso que hace familia por generosidad, por generosidad inaugurada, por felicidad de ser generoso; felicidad, alegría completa dice el evangelio; inaugurar el camino de la vida completa no depende ni siquiera del cónyuge que tengo.
Anda, si tuviera otro me saldría bien, anda... eso es una frase antievangélica; no depende del cónyuge que tengo, ni de cómo salen de mis hijos, ni de las condiciones de trabajo que tengo; es algo que está en lo más profundo de mi corazón y que yo lo puedo inaugurar.
Dicen que stª Mª de la Cabeza es sta; yo creo que es verdad, porque, si su marido es sto y a él sí que lo han canonizado, ella también era sta; porque alguien que está viviendo el evangelio de contagio, porque alguien que lo vive en la experiencia de cada día; entonces, el pueblo de Madrid es más inteligente que otros; el pueblo de Madrid tiene una calle Stª Mª de la Cabeza; aunque Roma no la haya puesto ningún altar, qué importa que le pongan altares o no; cuando alguien vive el Evangelio lo contagia; ahora, para que S. Isidro sea sto no depende para nada de que su mujer sea Sta; o sea, hay algo que Xto nos regala, que está en lo profundo de nuestro corazón y que no depende para nada de las condiciones exteriores en que estamos; para mí es importantísimo esto. Porque la Encarnación es dar con eso.
Xto no se hizo pobre para andar de hipy por la vida, o porque en aquella época sonaba bonito hacerse pobre; Xto se hizo pobre, (2 Co 8, 9) “Se hizo pobre para enriquecernos de su pobreza”, dice la Escritura; para darnos..., ¿sabéis qué es la pobreza de Xto? y él no solamente la predicó, todo lo contrario de la Iglesia, que a veces la predicamos y vamos con unos cochazos por allá; y tal, ¡ah, maravilloso!; y aquello no funciona; y unos palacios y unos lujos; no , Xto la predicó, la vivió, y habló del gozo que hay detrás de ella con conocimiento de causa; ¿cómo vamos a hablar del gozo de la pobreza si no la hemos empezado a practicar?.
Xto lo dijo (Mt 5): “Bienaventurados los pobres”. Nació en suma pobreza, murió desnudo, radicalizó la pobreza. ¡Anda!, pero eso es para los frailes. ¡Que no!, no, no ,no; esto es una norma de sanidad psicológica para empezar; porque mientras..., sinceramente, si alguien se entristece, es por que no ha entendido aún nada de lo que el Evangelio le dice; la pobreza es precisamente para que tú no hagas tu amor, tu desarrollo y tu vida dependiente de las cosas que tienes; que esa es la gran mentira. Yo cuando oigo a los curas: ¡ahhh!, todos materialistas y tal... por favor, deja de predicar el materialismo; ¿quién es el primer materialista?: Dios. Alguno se enfada. Pero ¡qué dice este cura!; no, no, el primer materialista es Dios, ¿quién creó la materia? Y, ¿ para qué la creó? Para fastidiar de alguna manera; todo un papá que voy a llevar un poco de veneno al hijo. Yo quiero un poco de veneno para que beba y se envenene. ¿Tú crees que Dios creó el veneno?
Dice el libro de la Sb: “toda la creación es buenísima” y no hay ninguna obra que tenga veneno de muerte, ninguna criatura, todo es buenísimo; el problema no está en las cosas, si es Dios el que las ha hecho las cosas: las ha hecho pueblo, las ha hecho humanidad, la ha hecho materia, todo es regalo suyo; ahora, qué distinto el corazón que piensa que su vida o su felicidad dependen de las cosas que tiene y eso es lo que Dios viene a cortar; ¿entendéis? no es que Dios sea celoso de nuestras riquezas, no es que Dios nos quiera ahí pobres, para que vivamos empobrecidos, que va; para enriquecernos de su pobreza, ¿qué significa?: para darnos los ojos del que entiende, y agradece todo como tesoro y regalo de Dios, ¡qué poco se agradece!, qué poco es para hacerlo reconciliado; estás envuelto en el amor porque todos son regalos de amor, y tú estás ahí...en dos arbolitos que te has puesto ahí en el jardín a ver si crecen ahí al agua, con la manguera; te agarras a la manguera, te agarras a la nevera para que te congele las cosas, te congela la leche justamente que no querías congelar, y después..., y no sé qué ha pasado hoy, que ahora todo te lo calienta.
Toda nuestra vida no es otra cosa mas que estar atado a cuatro cosas que tenemos, y es ahí donde habla el Señor, pero nos lo dice prácticamente y con radicalidad; para que nos atrevamos a inaugurarlo. No, yo prefiero, mira yo, eso del amor generoso y todo eso es maravilloso, pero a mi no me toques el bolsillo, por favor, ni me toques el coche, ni me toques la casa, no me toques nada. Y el Señor: venga, ¡Venga, ánimo!
Hombre, no; ¿cómo me va a salir ese ánimo y gozo del Reino si a mi no me toca nada el Señor? De verdad, si no me toca nada. ¿Qué es la Encarnación? Es una sanidad psicológica. Para empezar; no pongas el corazón en las cosas; inaugurarás la libertad de no tener. El que es pobre y se queja de serlo, es exactamente lo mismo, igualito; porque tienes las cabeza en lo mismo; el problema no es tener o no tener, el problema es cómo vives, dónde tienes tu corazón: “donde está tu tesoro allí está tu corazón”. Y se te nota, de la abundancia del corazón habla tu queja.
Lo bonito que es no tener nada; pero atentos, ¿en las familias? Claro, estás diciendo el ideal de los frailes, y claro, la pobreza de los pobres frailes; y hay tres cosas que Dios no sabe: los pobrecitos..., digo la pobreza..., digo la riqueza de los pobrecitos franciscanos, el número de congregaciones religiosas que hay, y lo que piensa un jesuita...
Estamos diciendo del método, fijarse bien, del método que el Señor nos coloca para que nuestro corazón no se crea que el tesoro está en las cosas que se tienen. Un papá tiene que cuidar de la vida de sus hijos, sí; un papá de familia tiene que preocuparse de su desarrollo, de su alimentación, sus estudios, de su vida, sí; o sea, un papá de familia, según el plan de Dios, tiene... claro que sí; ahora qué distinto un papá y una mamá de familia con el corazón libre de las cosas, que les transmitirá esa libertad a sus hijos o con el corazón atado a las cosas ¡qué distinto!
No estamos haciendo aquí un programa raro, en el cual hay gente que vive sin nada; estamos haciendo un programa muy serio que es: “dónde está el centro del corazón”; y es ahí donde Xto viene a darte el camino de liberación. Un papá liberado enseña a sus hijos la felicidad de dar generosamente; un papá no liberado enseña a su hijo a ser acaparador; un papá liberado, papá y mamá se entiende, una mamá liberada enseña a su hijo el gozo de compartir; una mamá no liberada está todo el santo día atada a las cosas y eso es lo que ve el hijo.
El camino de la pobreza de Jesús es un camino de familias sanas en el centro del amor de Xto, de la generosidad vivida y compartida; por eso, un papá de la tierra, -yo así lo entendí en el Verbum Dei cuando llegué-, un papá de la tierra para que sus hijos aprendan el gozo de la generosidad, libremente y delante de Dios, y por puro amor, por puro amor, le enseña a vivir de la gratuidad, le enseña a vivir no atado a las cosas; pero es una conciencia de padre que ha entendido el don de la pobreza y se lo enseña a sus hijos, a pesar de las violencias que engendra, pero es dinámica voluntaria generosa y gratuita, querida y deseada.
¿Programa por delante de las familias?, claro que hay programa por delante de las familias; pero el programa ¿de qué? -Atento-, no para agarrarse con una vida rara a empobrecimientos extraños, no; es a ver dónde estás situando el fruto en tus hijos, en la gente que está en torno a ti. Depende radicalmente de tu vivencia de la pobreza evangélica; depende de eso; luego vienen las consecuencias, pero las consecuencias se comparten en familia y se proyectan; y en la familia, por eso, es un laboratorio de cómo vamos a recrear entre nosotros las condiciones más evangélicas; no vienen de fuera, eso de los frailes, donde hay una obligación de vivir una pobreza total y tal, pero no es vivirlo así. La vivencia evangélica de la familia será la que irá diciendo el nivel de corazones que se fían del tesoro en Dios y no lo ponen en las cosas y entonces se aprende una ciencia que todos la quisiéramos como receta.
Qué va, no es receta, lo más difícil de esto es que es un programa que se hace atendiendo a un maestro que me va hablando y nos va hablando como familia; cómo vamos a hacer mejor ahora para que mis hijos vivan el gozo de la pobreza evangélica, qué tipo de emisiones, qué tipo de pedagogía vamos a seguir; de qué manera se lo vamos a contagiar, cómo va ser verdad, cómo va a proyectar eso en la vida, eso, ese camino es el xtmo vivido, eso es la solución del mundo. Porque el problema de los países a nivel mundial, a nivel pequeño y a nivel de todo, todos los problemas del corazón equivocado que rompe las relaciones industriales y económicas; esa teoría de la época de la economía: los países desarrollados que se habían comido, y los subdesarrollados que ya se desarrollarán; en vías de desarrollo, los llamaban así ya han empezado los pobres desgraciados; la teoría económica demostraba clarísimamente que el enriquecimiento de unos era lo que causaba el empobrecimiento de los otros; eso, eso que destroza la tierra hoy, lo del Zaire, es lo mismo; tiene mucho que ver con nosotros.
Xto viene a solucionar radicalmente el mundo, pero no con programas políticos, sino inaugurando en los hombres el corazón no despegado por despegarse, porque así sale a flote el tesoro del reino, ¿sabéis lo bonito que es eso? no vivir atado, sino reconciliado con todo.
Fco. de Asís, para mi es un modelo, ¿pero por qué es un modelo? O Isidro, tenía su casita y sus campos, y ahí labraba y trabajaba en aquella cosa; parte era de alquiler y parte era suya; la dinámica no es propiedades o no, la dinámica es cómo vivir la gratuidad de mi Dios que me acompaña, de un tesoro vivido y elaborado día a día, ¿cómo será eso?
Xto vino en su teoría y en su práctica a enseñarnos la madurez del amor.
...mujer casada y pensando en ella lo que fuera y tal, ya has adulterado en tu corazón; venga y córtate el ojo; una frase bestial de aquel señor. Me parece interesante todo eso, porque el Señor no está hablando de que todo el mundo tenga que ser célibe, el Señor está diciendo otra cosa. ¿Se puede vivir el amor maduro? Es decir, ¿se puede vivir sin pensar que tu amor y tu felicidad y tu corazón dependen del cariño y amor de las personas que están en torno de ti? Fijaos que este es el segundo consejo de amor que Jesús da. No es que vivamos sin relaciones sexuales. Es: ¿podrás vivir sin un amor dependiente continuamente de ser querido por el otro?
¿Os acordáis lo que os decía antes de eso que mata a la familia? Sabéis, cuando el hombre por el sexo se vende a su mujer, la violencia que se engendra es bestial, porque sabe que en última instancia aquello no es amor gratuito, es para conseguir otra cosa, y eso te vende. ¿Sabes como se vence eso? El camino del Evangelio es, ¿por qué tu amor va a estar dependiente de ese ser querido del otro? Ahí está el centro mismo del evangelio. ¡Ah!, entonces estás rompiendo las familias, porque es ahí más o menos donde la cosa se puede aguantar. No, no, no, es todo lo contrario, no estamos rompiendo las familias. Todo lo que no es vivido en el amor gratuito engendra violencia. Claro que la engendra, ya que las violencias en las familias no es porque estamos mal educados.
La gente de la calle dice: ¡ay!, si nos educaran un poco mejor, somos tan mal educados, que nos sale todo, no, no. No es cuestión de educación. La ley ya estaba en Jerusalen. Dice San Pablo: “la ley no salva”. Si saber lo que tenemos que hacer lo sabemos; es lo que más violentos nos pone, sí es que sabemos lo que tenemos que hacer, pero no nos sale. Sí que podeís ver las tensiones por culpa de la otra, o por culpa del otro, que muerden a las familias, salen espumarajos de buena mañana.
Pero ¿Cuál es la causa de eso? ¿Se puede inaugurar el amor maduro, que no te hace dependiente del afecto o no afecto?¿Por qué tu felicidad la vas a hacer dependiente del afecto del otro? Aquí está el concentrado de la vida de Cristo, con su radicalización del celibato. No era para que no hubiera familias, era para que en esa radicalidad aprendiéramos que la plenitud del corazón no está en comprar y mendigar, en ninguna parte, ni siquiera en tu propia familia. Mendigando no se llega a la plenitud del corazón, y eso es para casados, para casadísimos. Si en tus relaciones sexuales estás así, no inaugurarás ese amor nunca. Es decir, no está diciendo que esté prohibiéndola, te está diciendo que la maduración de tu amor está en otra parte, y cuando lo inauguras, todos tenemos algo de experiencia de esto, en el momento en que el amor es gratuito y generoso, y ha funcionado la familia; claro que ha funcionado, es que la familia funciona cuando el amor es gratuito y generoso y dado; no reivindicando, dando.
Los poderes de la familia, la lucha de poderes es exactamente lo mismo. El valor es ser querido, es ser aceptado, es ser valorado, es ser tal, y luego si no, me mantengo aquí en mis trece. Y entonces mientras, eso, más nerviosismo, porque el otro se vuelve más violento, la otra más violenta, ¿no? Eso es violencia, los hijos lo mismo, los hijos no pueden aprender el amor generoso y entregado en unos padres así, es imposible.
Jesús mira a María Magdalena que es una prostituta y la transforma, le transforma el corazón. Esa relación con María Magdalena es la que tiene con cada uno; inaugurar en mí el corazón nuevo, claro que sí. Y entonces, efectivamente, la senda de Cristo es: no pongas las pegas fuera. Fijaos en esta frase: “no hay nada de fuera que dañe el corazón del hombre”. (Jn 2) Cristo conoce lo que hay en lo profundo del corazón del hombre, y porque lo conoce, lo quiere sanar de raíz. Y porque lo quiere sanar de raíz nos enseña el camino para que nuestra vida se inaugure, nuestra vida de familia.
Yo estoy seguro que Martin Luter King, que era casado, cuando les decía a los negros americanos: ¿Por qué vais a dejar hacer depender vuestra libertad de la opinión del blanquito? Es la gran liberación de Luter King de los negros norteamericanos. No fue diciendo: vamos a atacar a los blancos, sino: hermano, ¿por qué vais a hacer depender vuestra dignidad y vuestro valor de persona de la opinión del blanquito? Ahí está diciendo una cosa, y estoy seguro que en su vida de casado estaba viviendo lo mismo. ¿Por qué voy a hacer depender mi dignidad, mi valor de lo que me trata o no me trata, de lo que me apoya o no me apoya mi maridito o mi esposa? ¿Cuánto nuestro corazón tiembla ante una posible fractura en la dinámica del cariño de cada día? Y ahí es donde Cristo habla, de verdad, y me parece muy importante que entremos en esto, porque efectivamente ahí es donde se da la encarnación.
¿Qué es la encarnación? Atrévete a pensar que sí se puede inaugurar ese amor que no está dependiente del cariño del otro y entonces no será para lo amargo, sino que será para amarlo gratuitamente. No será para hacer la familia cada uno por su cuenta, no, es precisamente lo que garantizará la madurez de la familia. Porque ya no se sentirá el otro aprisionado en tu red. De ninguno, ni del otro, ni de la otra.. porque disfrutarás de desplegarlo. Y una apuntada para los Matrimonios Verbum Dei. En los estatutos de los Matrimonios Verbum Dei, cuando habla de la encarnación en la familia, habla de lo que el otro es, tengo que ayudar al otro a que se despliegue dentro del ser morada de la Trinidad. ¿Qué?, ayudar al otro a que se despliegue en él el amor maduro, que está en él, independientemente del mio. ¡Huy!, eso tiene unas aplicaciones, eso soliciona todo, y es un gozo, un gozo permanente; porque la castidad es así, no la castidad del celibato, la castidad de otro amor que se descubre dentro es vino nuevo que se infunde, que se irradia, que se hace real. Pero es precioso, ¡es que es precioso!
Proyecto de familia: la Trinidad, Dios se hizo familia. A mí esta frase me encantó. Hay gente que dice: Dios se hizo carne. No. Dios se hizo familia. Dios se hizo carne en Nazaret, en familia. Dios tomó humanidad en familia. Pero en una familia que vivía ese amor nuevo del Reino, y entonces, si para eso hace falta que en un momento determinado, incluso, -nos dirá Jaime algunas veces- pasar por encima de la misma sexualidad, no es que el proyecto sea no tenerla, sino que te permitirá a avanzar en el camino de inaugurar ese amor maduro y esto por puro amor, no por obligaciones exteriores; por puro amor. Otras veces habrá que hacerlo y vivirlo para comulgar y crear la familia.
Me parece muy importante entender incluso la dinámica de lo que se está diciendo muchas veces. Por que si no, no se inaugura. Cuando se juega no se inaugura, cuando se compra no se inaugura, cuando se viven relaciones de dependencia no se inaugura.
Puede ser muy mal entendido, pero ahí está uno de lo núcleos fundamentales de la familia y del Dios que se hizo familia. Y eso da una madurez también para cómo tratar a los hijos, porque el ganar a los hijos les destroza. El amor posesivo, dicen los psicólogos, los destroza; el tenerlos a favor, los destroza; el jugar con ellos para ganar su afecto, los destroza. Y ahí es donde Cristo habla, pero no habla por hablar, nos está diciendo cómo puedes hacer que en tu vida seas generador de ese amor maduro en tus propios hijos. (Regla psicológica segunda, que no dicen los psicólogos, pero que es la pura verdad).
¿Veis? A mi me parece tan importante que al hacer la charla de Encarnación veamos que estamos hablando de la solución del mundo. Es decir, hoy estamos inaugurando el mundo nuevo; esto es inaugurar el mundo nuevo, pero con inteligencia, con lucided, con un Cristo que le acompaña para vivirlo, en concreto. Hay que proclamar esto, un cielo nuevo y una tierra nueva; claro que se empieza a inaugurar una tierra nueva, las familias nuevas.
Cuando vas por Siete Aguas, un pueblo de Dios, casados, de derechas, de izquierdas, trabajando, unos a un lado, los otros en otro lado, todos viviendo el mismo amor (Gal 3, 27-29) “Los revestidos en Cristo, no hay ni judío, ni griego, ni esclavo, ni libre, ni hombre, ni mujer, porque todos son uno en Cristo Jesús”, no hay diferencias, se inaugura. Pero claro, en el amor dependiente aparecen todas las difenrecias, todas las violencias, todos los bloqueos. Si para ser yo no dependo para nada de la opinión de nadie, se genera una madurez, y una libertad, y la posibilidad de inaugurar la gratuidad y hacer feliz al otro, que ese es el amor evangélico.
Y el tercer camino que Jesús nos propone, precisamente para lo que decíamos en el principio, para que el corazón se inaugure y viva lo que está llamado a ser, el tercer camino es el de renunciar. Hay una cita en Lc 14, 25-35, que a mí me encanta, porque es un resumen de toda la enseñanza de Jesús. Empieza más o menos hablando Jesús, está ahí discutiendo: “y el que no odia... padre, madre, esposo, esposa, hijo, hija...”, es cuando uno se rasga las vestiduras, es una de esas citas que no se suelen leer en familia ¿cómo se van a leer en familia?, pero está muy interesante esa cita, porque Jesús a lo que va, en medio de esa cita les mete una parábola que para mí es la punta de la gran ironía, Jesús no era tonto, desde luego, le hemos hecho tonto, porque con unas falditas llenas de puntillas, por allá, y una cara de idiota, entonces claro, la gente no viene, pero Cristo es super inteligente. Fijaros lo que mete en medio de todas estas citas, -es esta cita que hemos dicho, podéis leerla, es preciosa, cuando tengáis la oración después, ahí viene todo el resumen-, dice: “El que va a construir una torre ¿no empieza a mirar los ladrillos, y tal, para ver si...”, el que va a hacer una casa de ejercicios, no mira antes para ver si con todo eso la cosa funcionará, lo que fuera, hay que mirar bien, si no todos planeamos, todos volamos, pero aquí la casa no sale como no haya ahí vigas, hierros, tal, los planos, y tocateja, porque si no nada. Entonces bien, el que va a construir una casa de ejercicios no se queja antes de los albañiles, los músculos, las horas, las nóminas, la empresa, todo bien calculado. Y el que va delante de un ejército, a mí me encanta, porque Jesús, lo que está provocando es esto de la encarnación; hay que calcular bien, atención, así que atentos, no demos un paso en falso y tenemos que navegar. ¿No tendríamos que calcular bien a ver cómo tenía que hacerse eso de, qué es aquello de, hacerse aquello de luchar contra otro ejército, miras si con 5 mil hombres puedes arramblar con los 60 mil hombres que tienes delante?, porque si no, se acaba la historia. ¡Huy!, pues en medio de eso, pone antes lo de odiar padre, madre, esposo, esposa, hijos, hijas, y después dice: ¿os habéis fijado que hay que calcular bien?
A mí me encanta, es la ironía de Jesús. Entonces en estas cosas del Reino hay que calcular bien, pues entonces, si no dejáis todos los bienes, el cálculo que pone es: o lo dejáis todo o no os funcionará.
El cálculo de quien quiere inaugurar estos valores es, la atención, la inteligencia, es no quedarse a mitad de camino, quien no renuncie a sí mismo, ¿qué es renunciar a sí mismo? Eso lo hizo Jesús toda su vida, es para alimentarse del plan del Padre sobre su familia. Renunciar a sí mismo es lo que hizo María, la madre de Nazaret, la madre de la familia de Nazaret, obedeciendo continuamente al Padre ¿Para qué? Para que se inaugurara en su vida, no su propia idea de familia. Cuando quieres inaugurar tu propia idea de familia, primero pones a tu marido o a tu esposa bajo tu rollo, luego a tus hijos los metes por una horma, y después ya sabes que salen chorizos, o cizarras, o cizarronas, o todas esas cosas que pasan por hormas, ¿entendéis?
Si tú quieres presentar, inaugurar, tus propios proyectos que tú te has hecho para tus hijos, -¡cuántos padres les hacen los proyectos a sus hijos-, proyectando tu propio rollo, y no hay ningún padre, que proyecte sobre sus hijos, que no proyecte según su propia escala de valores. Igual que no hay ningún perro que no se parezca a la señora o al señor que lo lleva, -es que se parecen, siempre-, pues a nuestros hijos, y a nuestro esposo y a nuestra esposa los hacemos a imagen y semejanza de la imagen que tenemos de ellos, y eso son hormas, ¿Sabéis lo que es un corsé? Son hormas, no, es que para hacer familia, mira, metemos todo tipo de ideas, de frases bonitas para cubrir el rollo, pero que mi mujer tiene que ser como yo digo, o que mi marido lo tengo que hacer como yo me lo imagino, eso es parte esencial de la familia, lo que estamos hablando del voto de obediencia, como los frailes, todo el día para arriba y para abajo, ¿entendéís? Que no es eso el voto de obediencia, es renuncia, renuncia a la imagen que te haces de ti y de los tuyos. María de Nazaret renuncia, porque renunciando les dejarás crecer en la libertad que les permitirá conocer a Dios. Muchos hijos y muchas hijas no quieren saber de Dios porque entienden que sus padres les ponen una horma de proyecto de vida, relacionan a Dios con esa horma, y dicen: para su padre; es más claro que el agua, lo hemos dicho todos nosotros y ahora estamos repitiendo igualito, igualito que el difunto de su abuelito, no hay nada nuevo bajo el sol, dice el coge-ve.
Cristo nos viene a enseñar el camino, en la práctica del camino. Que cada uno libremente a la luz de Dios descubra, viva y goce el plan que Dios tiene para él. Familias en las cuales vivan el diálogo con Dios en serio. Son los que verdaderamente viven esa libertad en el amor que decíamos antes y la viven como libertad; no como horma, sino como libertad. Obediencia a Dios es el voto de libertad, es dejarle a Dios decirme el desarrollo pleno de mi vida, y Cristo dice: “yo me alimento de eso, yo me alimento de hacer lo que el Padre quiere, ¿y sabéis por qué?, porque es precisamente así como no malformo el desarrollo de mi vida y la de mis hijos, voto de obediencia es renuncio, es otra regla psicológica, renuncio a pensar de que la imagen que me estoy haciendo de mi vida es lo que yo soy, y me abro a un proyecto muchísimo más grande que es el que Dios tiene para mi vida. Y esto mata de raíz el orgullo, que no es otra cosa más que el engendrador de todas las violencias, de todas, ¿Y sabéis por qué es el engendrador de las violencias? Porque todos queremos ser dioses, y todos queremos ser el desarrollo pleno de nuestra vida comparativamente con otros; las comparaciones es el destrozo de la sociedad, el gusano más carcomedor de la sociedad es la comparación. En las comunidades religiosas, entre los países, todos nos comparamos, todos, continumente. En las familias, anda que no os comparáis: tú vas al bar todos los días, yo no voy; zas, ya está la comparación. ¿Tú crees que en el bar se desarrolla? Que va, en el bar se aburre, pasa el tiempo a ver como..., y tal, pero es que yo tengo que..., es que tú tienes tiempo todas las mañanas de tomarte una horchata con tus amigas, pero yo ahí todo el santo día pringando para comprarte tu horchata... Las familias están inmersas en el ambiente de la comparación, el marido quisiera tener esa paz armoniosa de la mujer que no sale de su casa y se organiza su jornada; la mujer quisiera que estuviese en casa el marido que no está en casa nunca, está por allá, todo el día realizándose, y ella allí todo el día pringando entre la radio, las alcachofas, la familia, la pomada, ¡qué realización! ¿No? Bueno, perdonad, pero eso son las familias. Anda que eso no os funciona por dentro, todo el santo día, pero aquí es donde la encarnación habla. La falta de obediencia. Toda la obediencia, sumisa. La humildad ¿sabes de qué humildad viene a hablar Cristo? De la de María. Humildad ¿sabéis cual es la humildad de Cristo? La de María: gracias Señor, proclama mi alma las grandezas, qué maravillas, porque te has fijado en la humildad de tu esclava. A sí ¿ves? Y otra vez en el evangelio eso de la humildad, cuando hay que hablar de dioses, todo encursilizado, esclava, sometida.
Ya decia Niesche que los cristianos no son más que gente pobrecita que encima valoran el ser chorras, el ser ahí medio esclavizados. Es la gente de la calle la que piensa que los cristianos somos gentes que nos gusta estar sometidos. No queremos ser hombres, no, sometidos a los pecados, a las leyes, a los curas, al Papa, a la droga, a lo de más allá, de izquierdas, derechas, etc. La humildad no es eso.
La humildad es la que María dice en el Magníficat, es preciosa (Lc 21, 26) : “ todas las generaciones”. ¿No podías ser un poco más humilde? Alguna generación, querrás decir. No, no, mira, todas las generaciones me llamarán bienaventurada. ¿Cuál el es plan de Dios? Que seamos dioses, pero que no seamos dioses buscándolo por cuatro medios que engendran violencia. Cuando uno no despliega el ser según el plan de Dios, cuando uno no despliega eso, vive violencias contínuas. Las violencias de las familias son causadas cuando no llego a ser lo que soy. ¿Y por qué ha estallado esa mujer? Sí, sí, nunca ha traido tanto jornal como esta semana, y estalló. Todo está en el valor profundo que tiene la persona, mientras es comparativo nos matamos.
Cristo viene a romper las dinámicas de las comparaciones, ¿cómo? Humillándose hasta el extremo, es decir, aunque sea el tío perdido, piltrafa del Calvario, aunque sea humanamente nada, nada de su identidad de hijo de Dios, nada de su vida, ni nada de su despliegue queda reducido. Que Pilato lo encarcele, que los sumos sacerdotes lo pisoteen, que el pueblo lo margine, que en mi comunidad me dejen de lado, que en mi familia hoy me traten mal. Yo he meditado la generosidad, pero ya no soy más generoso, porque me están tomando el pelo, toda la vida tomándome el pelo; y ahora me hago la generosa, y me toman más el pelo, ¡ya se acabó de generosidades y de chorradas! ¿Qué es eso? Que mi generosidad está dependiente de la escala de valores comparativa que tengo.
¿Pero por qué va a ser dependiente tu desarrollo de eso? Y aquí es donde viene Cristo. Su humildad consiste en sanar de raíz esos mecanismos de la competitividad, del comparativismo, para inaugurar la tercera regla psicológica, que es que el desarrollo máximo de tu dignidad se hace en Dios, y no depende para nada de ninguna de las valoraciones comparativas que nos podamos hacer.
¡Qué libertad!, este es Francisco de Asís, cuando estaba embarrado por el suelo y se reía y le tomaban por loco. No, no es para que los papás y las mamás de familias se embarren por ahí; es decir, que tú, embarrado tal como estás, no pienses que tu dignidad se ha perdido por eso. Si te embarró tu señora, te embarró tu marido, te embarraron tus hijos, ¿tu vida y tu valor va a depender de eso?
Encarnación significa que gozando de estos valores, gozándolo, seamos hoy el camino que Cristo sigue, para que en mi familia se viva. La solución del mundo pasa por mi carne (Jn 13, 20) “el que os recibe, me recibe a mí, y recibe al que me ha enviado”, la solución del mundo pasa porque en mi carne se inaugure ese amor.
¿Tú sabes qué proyecto tiene Dios? Es el valor máximo de mi vida y es cuando entendí que dedicar toda mi vida a que ese amor se encarne en los corazones de las familias, de los jóvenes, de los mayores, es la dedicación mejor que le podía hacer, más que vender en el supermercado. La dedicación mejor de todo papá y mamá de familia, porque la encarnación es que Dios se hizo familia, y en vuestra familia, en la familia concreta, en un papá, una mamá y unos hijos, en esa familia concreta, es donde el “humus vital”, donde el Reino y el amor de Dios se encarna hoy. Es cuestión de sensibilidad y de amor, de libre sensibilidad y amor.
Hablando con Cristo crucificado podemos hoy inaugurar ese amor nuevo. Él nos quita las muletas, nos abre el camino y nos da la lucidez de cómo caminarlo, y nos da la fuerza y el amor de compañero que nos va guiando paso a paso hasta el punto de gozar consagrándonos a eso.
Esto es el dinamismo de nuestra vocación de matrimonios, gozar consagrándonos a eso. El papá de familia, que el primer trabajo que tiene al día es hablar con Cristo, sobre cómo encarnará ese amor. Si tienes la inauguración de ese amor sabes el programa precioso que tienes, más que ir al metro, más wue ir al correo, más que ir a lavar los platos de los misioneros, más que...
Mi programa de cada mañana es encarnar el Reino. ¿Sabes lo bonito que es?
Mi programa matinal es la vocación del Papa. ¿Hará algo más el Papa que nosotros poniéndonos cada mañana a hablar con Cristo cabeza una hora, o dos horas sobre cómo inaugurar y encarnar en mi vida, en mi historia hoy el Reino, en mi familia, en mi trabajo; encarnar inteligentemente, supercrítico, lúcido, personas nuevas, realmente.
No es hacer el bobo saliendo a anuciar a Cristo con cuatro candelas, incensándolo todo, con un rosario... No. Es ser lúcido transformando las condiciones de la gente. Y eso del Reino, del corazón, de la libertad, del gozo, todos están deseando oir hablar.
Si no quieren oir hablar de Cristo, ni de curas, ni de la Iglesia, ni de Dios, ¡tranquilos! Es encarnar la inteligencia nueva del Reino y el darles a la gente a vivirla. De buena mañana, ¡qué programa más precioso!
Eso es estar condicionado cada mañana. Eso es empezar cada jornada sabiendo lo que hago, y es que me interesa saber qué pasa tras de ésto y cómo lo vivo yo y cómo lo viven mis hermanos.
Es un trabajo precioso, diario, matinal.
Esto es el Verbum Dei. Encarnación de la Palabra de Dios que ilumina.
Palabra, porque Dios no lo hace sin la inteligencia que ilumina. Comprendiendo el Evangelio lo hace comprender. No tragándose citas a ciegas. Sino comprendiendo, saboreando, lo haces comprender.
A mis hijos, sí... Hacerlo con creatividad. Pero a mis hijos hacerlos evangelizadores. Eso es la Encarnación. Ellos también son encarnación.
¡Qué encarnación de Cristo en esa Familia, de ese Dios que se hizo familia! ¡Qué programa más precioso! Porque estamos trabajando ya la eternidad. Se nos caerán los negocios, se nos caerán las empresas, se nos caerán las familias, se nos caerán miles de cosas, pero este trabajo lo estamos haciendo en eternidad, estamos elaborando eternidad; estamos haciendo ya el Reino en la tierra.
Y esto es solución radical. Como dios lo pretende. ¿De qué manera? Según el corazón de Dios. ¿Con qué espíritu? Con el impulso que cada día me da el Señor. Y con el gozo de que cuanto más te consagras más gozo tienes. Alegría completa.
Dedicarme a eso más gozo tiene.
Puedo pensar que aguantar a mi esposa, aguantar a mi marido, a mis hijos, ¡qué programa inaguantable! No, no. Todo lo contrario. Porque no es porque están enfermos por lo que me tengo que quejar. ¡Si es ahí donde empieza lo bonito de la batalla!
Cuando un médico ve a los enfermos no empieza a quejarse y a decir: -”¡Ay, todos enfermitos! ¿No vendrá alguno sano?
¿Sabes lo bonito que es aplicarse desde por la mañanacomo un médico, a sanar los corazones? ¿Que si tiene solución? ¡Caro que sí! Mira al crucificado.
La Encarnación es asumir en mi vida a Cristo crucificado, todo por amor. Y eso en las familias tiene una aplicación todo el santo día. Claro que tiene aplicaciones concretas. Y salen frutos. Tal vez no los verás. A mí me ayudó muchísimo mi madre. El fruto sale. No hay nadie que deje esposo, esposa, casa, que sigue a Cristo, que no dé fruto. No hay ningún pequeño vaso hecho en el Reino que sea sin fruto. No hay dinámica en el Reino que no engendre tierra nueva. Dios ha vencido al mundo y tiene solución todo. Y ese optimismo es lo que nos hace misioneros.
¿Qué me hace trabajar en el Verbum Dei? El Verbum Dei es una familia de amigos que es solución.
Mi ilusión es que se inaugure el Reino hoy en vuestras vidas. El Señor nos lo ha dado. Quiere que dejemos las muletas y echemos a correr, a vivir. Cristo me ha puesto un programa en mi vida, que es mi familia.
No es llevar grupos parroquiales. Dejar a los párrocos con sus parroquias, sino vivir y trabajar cada día con mis hijos, mis vecinos, mis familiares...
Si no es creatividad, no sale nada. La creatividad es el eje mismo de la encarnación. Tirar como burros de una cosa a ver si sale algo ¡eso no tiene sentido! La dinámica es creativa de cada uno. Con inteligencia, con lucidez, con amor allí donde vea aplicarse con Cristo (Jn 13, 20). A través de vosotros, tú dirás lo que se recibirá de mí. Y tú dirás la talla de la solución que aplicarás al mundo. Y tú dirás la talla de amor, y de consagración, y de felicidad del Reino que se inaugurará a través de tu vida. No la reivindicas, sino que la das. No la reivindiques, créala; porque Él te la da.
Los que viven los valores del mundo aún no han entendido ninguno de los consejos evangélicos. Cuando empiezas a dar, empiezas a gozar, a disfrutar; disfruta. ¿Quién no ha disfrutado algún pequeño caso de la verdadera vida del Reino? Vosotros que desde la primera vez que conocísteis a Dios, desde la semana pasada a ésta que hicísteis un pequeño gesto del Reino no digáis que no habéis disfrutado del conocimiento de la vida del Reino y de lo bonito que era.
Y los que habéis hecho ejercicios y momentos de intimidad con Cristo habéis notado esa creatividad por el Reino y que ha dado fruto.
¿Por que´ voy a esperar a los siguientes ejercicios de aquí a un tiempo para que me salga algo?