Esquema
TU VIDA ES PARA AMAR
OBJETIVO
Descubrir que amar con el amor de Dios es vivir despiertos, dando vida.
Convencernos y optar por el anuncio del Evangelio como la forma más eficaz y urgente de amar a nuestro mundo.
Amar es evangelizar.
ENLACE
Dios Padre
Experimentar el abrazo de Dios Padre que nos ama, somos sus hijos amados y nos ha capacitado para amar. Somos parte de una familia: todos somos hermanos.
Experiencia personal de la primera convivencia.
Descubrir que
Amar no es opcional: amar es condición para vivir.
I. AMAR NO ES OPCIONAL: ESTAMOS VIVOS CUANDO AMAMOS
1. Tu vida es amor
Al no amar, nos atrofiamos.
Amar es vivir.
Si no amamos, nos deshumanizamos.
Nuestra única actividad fundamental es amar.
Palabra de Dios
Lucas 10, 25-28
«¿Qué he de hacer para tener en herencia la vida eterna?»
Jesús responde:
«Amarás al Señor tu Dios con toda tu mente, con todo tu corazón y con todas tus fuerzas, y a tu prójimo como a ti mismo».
Y Jesús concluye:
«Haz eso y vivirás».
Dios pone una condición para vivir: amar.
Ama y vivirás.
Dios nos ha dado una vida superior a la vida corporal: su vida divina, que es Amor.
Esta vida nace, crece y se desarrolla cuando amamos.
Si no amamos, podemos estar vivos físicamente pero muertos interiormente.
Cuando no amamos
Podemos experimentar:
Tristeza.
Desánimo.
Desesperanza.
Aburrimiento.
Enfados.
Rencores.
Soledad.
Falta de sentido.
1 Juan 3,14:
«Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos».
Cuando dejamos la muerte del egoísmo y del desamor, empezamos a vivir.
Experiencia personal
Visitar enfermos.
Dar comida a los necesitados.
Empezar a hacer algo por los demás.
Descubrir que cuando empezamos a amar, empezamos también a ser felices.
Como el pez fuera del agua muere, el hombre sin amar y sin ser amado muere.
Necesitamos sabernos amados
«Muchos no aman, no porque sean malos, sino porque no se han experimentado amados».
Nadie da lo que no tiene.
Para dar amor necesito recibir amor y saberme amado.
La verdad última de nuestra vida es que hemos sido amados por Dios desde antes de nacer.
Somos fruto del Amor.
Somos hijos de Dios.
Tenemos un corazón capaz de amar como Él.
Génesis 1,26:
«Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza».
La imagen y semejanza de Dios es la imagen del Amor.
¿Para qué hemos sido creados?
No hemos nacido principalmente:
Para trabajar.
Para ganar dinero.
Para tener títulos.
Para ser importantes.
Para acumular cosas.
Simplemente para estudiar o formar una familia.
Todo eso puede formar parte de nuestra vida, pero no es el fin último.
Hemos nacido para amar y ser felices.
1 Corintios 13,3:
«Si no tengo amor, nada soy».
II. ¿QUÉ ES AMAR?
1. Amar es desarrollar lo que ya somos
Hemos sido creados para amar.
Somos hijos del Amor.
Amar no es algo extraño ni imposible.
Es nuestra identidad y nuestra vocación.
El mundo muchas veces nos enseña:
Egoísmo.
Desconfianza.
Competencia.
Indiferencia.
Aprovecharnos de los demás.
Pasar por encima del otro.
Agresividad.
Pero ese no es nuestro ambiente propio.
Nuestro corazón está hecho para:
El amor.
La transparencia.
La armonía.
La paz.
La fraternidad.
El Reino de Dios.
Experiencia de la convivencia
Llegar a una convivencia.
Experimentar un ambiente de fraternidad.
Nadie compitiendo ni hablando a espaldas de los demás.
Descubrir: «Esto es el Reino de Dios. Aquí puedo ser yo misma».
Amar es ejercitarse
La capacidad de amar se desarrolla como un músculo.
Al principio cuesta.
Estamos atrofiados por el egoísmo.
Necesitamos práctica.
Hay que empezar por lo pequeño.
Pequeños detalles de amor:
Servir.
Ayudar.
Lavar una taza que no es la nuestra.
Sonreír.
No reclamar.
Hacer algo por el otro aunque no me apetezca.
Cada pequeño acto de amor nos hace crecer.
III. ¿QUÉ ES AMAR?
1. LO QUE NO ES AMAR
No podemos llamar amor a cualquier cosa.
Amar no es:
Complacer siempre.
Contentar al otro.
Dar cosas.
Dar limosnas solamente.
Halagar.
Sobreproteger.
Satisfacer mis propias necesidades en el otro.
Evitar todos los problemas.
No comprometerme con la vida del otro.
Mantenerme distante.
Callar ante una injusticia para evitar conflictos.
Soportar maltratos en nombre del «amor».
No corregir al otro por miedo a que se enfade.
Sentimiento, simpatía o atracción solamente.
El amor no depende solamente de lo que siento
Amar es también una decisión.
Jesús nos enseña:
«Amen a sus enemigos».
Si solo amamos a quienes nos aman, ¿qué mérito tiene?
El sentimiento puede cambiar, pero la decisión de amar permanece.
Amar es lo definitivo
Podemos perder muchas capacidades.
Podemos perder dinero.
Podemos perder salud.
Podemos perder proyectos.
Pero podemos seguir amando.
El amor permanece.
«El amor nunca pasará».
Al final, lo que permanece es el amor.
IV. LO QUE SÍ ES AMAR
1. Amar es comprometerse con la vida del otro
Amar es:
Mirar la situación del otro.
Ver su dolor.
Descubrir su necesidad.
Hacer lo posible por ayudarle.
Optar por el hermano.
Cargar con su realidad.
«No me pesa, es mi hermano».
Amar es hacer nuestra la realidad del otro.
Amar comienza por los que tenemos cerca
Nuestra familia.
Nuestro esposo o esposa.
Nuestros hijos.
Nuestros padres.
Nuestros hermanos.
Nuestros compañeros.
Las personas que Dios pone a nuestro lado.
Amar es acercarse, escuchar, preguntar:
«¿Cómo estás?»
Experiencia con la hermana
Escuchar su sufrimiento.
Acompañarla.
Hablarle del amor de Dios y del perdón.
Orar por ella.
Descubrir que simplemente estar y escuchar puede ser un gran acto de amor.
2. Amar es desear el bien del otro
Amar es:
Buscar el mejor bien del otro.
Ayudarle a ser feliz.
Alegrarse con sus triunfos.
Ayudarle a desarrollar sus capacidades.
No tener envidia.
Ayudarle a alcanzar aquello que Dios quiere para su vida.
Amar es ayudar al otro a ser fiel a Dios
No se trata simplemente de conseguir que el otro esté cómodo.
Se trata de ayudarle:
A ser mejor persona.
A crecer en la fe.
A perseverar.
A acercarse a Dios.
A descubrir su vocación.
A realizar aquello que Dios quiere para su vida.
Experiencia del padre
Al decidir ser misionera:
Su padre tuvo que aceptar algo que no había imaginado para ella.
Puso por delante su bien y la voluntad de Dios.
La animó a seguir su vocación.
Amar es querer el bien del otro incluso cuando cuesta.
V. EL QUE AMA ESTÁ VIVO
La experiencia de empezar a amar es la experiencia de empezar a vivir.
El amor es el termómetro de nuestra vida
Preguntarnos:
¿Cómo está mi vida?
¿Cómo está mi amor?
¿Cuánto amor verdadero sale de mí?
¿Estoy vivo o estoy muerto?
¿Estoy amando verdaderamente?
¿Mi corazón está creciendo o se está haciendo pequeño?
Pasar de la muerte a la vida
Dar pasos concretos:
Del rencor → al perdón.
Del resentimiento → a la reconciliación.
Del egoísmo → al amor.
De la indiferencia → al compromiso.
Del encerrarme en mí mismo → a entregarme al otro.
Cristo nos enseña a amar
«En esto conocemos lo que es el amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar la vida por los hermanos».
Cristo me ha amado primero.
Por eso puedo amar con un amor que supera mis límites:
Perdonar.
Olvidar las ofensas.
Buscar el bien del otro.
Creer en el otro.
Acoger.
Servir.
VI. NO HAY AMOR MÁS GRANDE QUE DAR LA VIDA
Dios no nos pide cualquier amor.
Nos propone su medida de amor.
«Ámense los unos a los otros como yo les he amado».
Jesús es:
La medida.
El modelo.
El camino del amor.
Dar la vida significa
Dar tiempo.
Dar energías.
Dar cansancio.
Dar paciencia.
Pedir perdón.
Perdonar.
Acoger.
Renunciar al orgullo.
Dar incluso nuestra propia imagen por el bien del otro.
Amar es darse.
VII. AMAR ES DAR LA VIDA POR LA PALABRA: EVANGELIZAR
1. ¿Cuál es el mejor modo de amar?
Experiencia personal
Deseo de cambiar el mundo.
Intentos de ayudar materialmente.
Llevar comida a personas necesitadas.
Descubrir que al día siguiente seguiría existiendo la necesidad.
Comprender que no bastaba con dar cosas.
La llamada de Jesús fue:
No les des solamente cosas. Dales tu vida. Dales a conocer mi amor. Dales mi Palabra.
Por eso:
Amar es evangelizar.
Evangelizar es dar a conocer el Amor que hemos recibido.
VIII. DIOS NOS HA DADO UNA MEDICINA CAPAZ DE CURAR A LA HUMANIDAD
¿Qué necesita nuestro mundo?
Amor. Dios.
La raíz de muchos males es la falta de Dios:
Guerras.
Falta de sentido.
Falta de esperanza.
Falta de libertad.
Falta de compasión.
Familias heridas.
Personas destruidas interiormente.
La experiencia del médico misionero
Salvó físicamente a un joven que había intentado suicidarse.
El joven le preguntó por qué no le había dejado morir.
El médico comprendió:
«Yo puedo curar cuerpos, pero ¿quién cura el corazón?»
La respuesta es:
Dios y su Palabra.
La Palabra de Dios:
Cura el corazón.
Levanta al deprimido.
Da vida.
Sana familias.
Sana matrimonios.
Ayuda a vencer las adicciones.
Devuelve esperanza.
IX. EL MUNDO NOS EXIGE UN AMOR DIFERENTE
Nuestro mundo necesita un amor que verdaderamente dé vida.
No podemos aplicar cualquier tipo de amor:
Nuestros hijos necesitan el amor de Dios.
Nuestros jóvenes necesitan el amor de Dios.
Nuestros hogares necesitan el amor de Dios.
Nuestra sociedad necesita el amor de Dios.
El mundo está enfermo y necesita la medicina del Evangelio.
Por eso:
Empecemos a amar con el amor que viene de Dios.
CANTO
«Surgirá un mundo nuevo por la fuerza del amor»
TEXTO BÍBLICO
Lucas 10, 25-28
REFLEXIÓN FINAL
Preguntas para llevar a la reflexión:
¿Qué entiendes por amar?
¿Cómo está nuestra vida?
¿Cómo está nuestro amor?
¿Cuánto amor verdadero sale de mi vida?
¿Estoy vivo o muerto?
¿Estoy amando verdaderamente?
¿O mi corazón se encuentra pequeño, indiferente y encerrado en mí mismo?
¿A quién me está pidiendo Dios que ame hoy?
¿Qué paso concreto de amor puedo dar?
¿Estoy dispuesto a dar mi vida por los demás?
¿Estoy dispuesto a anunciar el Evangelio como una forma concreta de amar?
IDEA CENTRAL PARA CERRAR
Tu vida es para amar.
Amar es vivir.
El que ama está vivo.
No hay amor más grande que dar la vida.
Y dar la vida por los demás es también anunciarles el Amor de Dios.
AMAR ES EVANGELIZAR.
Unifica la numeración de los apartados
Reduce repeticiones y conserva testimonios clave
Añade transiciones entre ideas principales
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