EL AMOR DE DIOS HECHO CARNE
1. MÉTODO (=camino hacia)
“El contenido y método, así como el objetivo, lo veo, sintetizado en estas dos citas: “Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn 3,16 ). “Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envío Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la esclavitud, y para que recibiéramos la filiación adoptiva...de modo que ya no eres esclavo, sino hijo, y si hijo, también heredero por voluntad de Dios” (Gál 4,4-8).
Para el desarrollo podría valer como método intentar responder simplemente a estas preguntas: 1. ¿cuál es el por qué de la encarnación? 2. ¿para quién es la encarnación? 3. El cómo o manera de la encarnación. 4. Y el por quienes, o los destinatarios actuales de la encarnación.
1. ¿Por qué?
Cuál es el por qué de la encarnación (Curs Deus homo, decían los Santos Padres), ¿por qué Dios se hace hombre? La respuesta sería la primera parte del tema: “Porque tanto amó Dios al mundo (tanto te amó, te ama y te amará) que le dio (gran regalo) a su Hijo único” (Jn 3,16). No se trata solo de un envío sino de un Regalo. Cristo no vino sólo a liberarme (objetivo del envío) sino para quedarse conmigo. Mi liberador siempre estará conmigo, viene a mi lado para que yo viva su mismo estado de libertad.
* En este por qué entra también la finalidad o intencionalidad de Dios al darme al Hijo, es decir el para qué. “Para que todo el que crea en él tenga vida eterna”. “ Dios nos ha dado Vida Eterna y esta vida está en su Hijo. Quien tiene al Hijo, tiene la Vida; quien no tiene al Hijo no tiene la Vida” (1 Jn 5,12). Estos dos aspectos son fundamentales ( el fundamento en que se apoya todo). Sino es ante un gran amor que le seduzca y cautive la persona no se moverá, y sino es ante un gran Tesoro, la vida eterna, la persona no verá la razón de ser del cambio de valores que se le propone. Cambia lo que te mata, el afán desordenado a riquezas, honores y placeres, por lo que te garantiza la vida y la expande convirtiéndote de esclavo en libre, de sediento en fuente, como a la Samaritana o a Zaqueo.
* ¿Qué pretende este punto? Simplemente poner a la persona ante el echo de un Gran Amor. Declararle a la persona, en positivo, el amor de su padre por ella.
2. ¿Para quién?
Dios no actúa por actuar, su móvil siempre son sus hijos, su amor de Padre por cada uno. La encarnación es por ti y para ti. Envía a su Hijo, para liberar a sus hijos, porque tu estado normal no es la esclavitud (Gál 4,4ss). Tú no tienes menos suerte que la Samaritana, Zaqueo, Pablo, yo. Hoy eres tú el destinatario. Cristo me ha enviado a ti.
“Esta convicción condiciona la forma del tema: poner al otro en un tú a tú con Cristo; reproduciendo en tu hablar “los mismos sentimientos de Cristo” (Fil 2,5). “Sintió compasión porque estaban vejados (esclavos) como ovejas que no tienen pastor”. El tono ha de ser como de hermano a hermano; sin acusar. No situarme fuera. Como enviado, también yo soy regalo de Dios para el mundo.
3. El cómo:
El cómo es la segunda parte del primer punto. ¿Cómo se me da Cristo así mismo con un amor hasta el extremo para liberarme de “mi proceder inútil, y de mi esclavitud de los falsos ídolos? * Se trata de presentar al JESÚS liberador del Evangelio siempre bajo el aspecto de su extremo de amor. Como el Señor ante su esposa infiel (Os 2) . Se trata de una seducción: “Te voy a seducir”. La seducción es clave. Se trata de conquistar mi libertad, afecto, voluntad porque si me libera sin mi libre decisión volveré a mi antiguo estado. La otra razón es que esta esclavitud, secuestro y dependencia del pecado en gran parte la he querido y buscado yo mismo.
El cómo, se resume en Fil 2,6-11. “Se hizo en todo semejante a nosotros menos en el pecado” (Heb 9,28). Cristo es el hombre libre porque sólo fue esclavo del Amor, pues “Quien comete pecado es un esclavo” . Cristo se mezcla conmigo para liberarme, se hace como yo para hacerme como él. Sólo un Amor así libera y plenifica al hombre. Pilatos viendo a Jesús dice: “Ecce Homo”. “He ahí al Hombre” (Jn 19,5).
“Así, pues, el Hijo de Dios marchó por caminos de la verdadera encarnación para hacer a los hombres partícipes de la naturaleza divina; siendo rico, se hizo pobre por nosotros, para que con su pobreza nosotros nos enriqueciéramos” (2 Cor 8,9). El Hijo del hombre, no vino a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate (redención) de muchos, es decir, de todos (Mc 10,45). los Santos Padres proclaman constantemente que no esta sanado lo que no ha sido asumido por Cristo (S.Atanasio). (Por eso se hizo en todo semejante a nosotros menos en el pecado) ( Hb 4,15; AG 2).
4. Por quiénes?
Este punto sin ser el centro es central. “El Señor más que adoradores o admiradores quiere imitadores: “Os he dado ejemplo para que también vosotros hagáis lo mismo que yo he hecho con vosotros” (Jn 13,15). Se trata de situar a la persona ante un mundo que yace entre el llanto y el dolor de la esclavitud. La creación entera está frustrada. El padre mira a su hogar de hijos esclavos y porque les ama te envía a ti. Este tema tiene un fuerte anuncio de esperanza porque la liberación de la humanidad y de la creación depende de la manifestación de los hijos de Dios. La gente al ver los desastres del mundo le viene casi espontáneo decir: mejor fuera que viniese una catástrofe o guerra y así iniciar de nuevo. Sin embargo el Padre de todos los hijos dice: “Hoy te envío a ti” “Para que saques a mis hijos de la esclavitud” (Rm 8,20-23)
2. CONSIDERACIONES PREVIAS
1. Partimos del convencimiento interno (luz de la fe) de que aquel a quien hablas será el liberador de sus hermanos. Todos, o somos libres o somos esclavos y cómplices de la esclavitud. Puede ser que no sepas hasta que grado son esclavos; pero sí que sabes hasta que grado pueden ser liberadores de la humanidad, (hasta el grado de Cristo). P.ej. S. Ambrosio de Milán, no sabía que aquel joven de Cartago que le escuchaba (esclavo y pecador) llegaría a ser el futuro S. Agustín.
2. Sin esta verdad todo el proyecto que se ha expuesto hasta ahora sonaría a utópico, a sueño bonito pero irrealizable, o hecho para personas super especiales. La gente ahora esta entusiasmada por el ideal, pero casi espontáneamente dice: “ Yo, que me conozco; y en mi ambiente, esto no lo puedo vivir”. Esto ha de quedar claro a la persona. “Ves que tienes que cambiar el mundo? date prisa, porque sino el mundo te cambiará a ti (Mafalda). Estamos en el mundo pero no somos del mundo. Por tanto, si optamos por Cristo no podemos seguir viviendo como viven los del mundo: “ El que ama el mundo y lo que hay en el mundo el amor de Padre no esta en él...pues todo lo que hay en el mundo -la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la jactancia de las riquezas, no viene del Padre, sino del mundo” (1 Jn 2,15-16).
* En este tema la persona se ha de situar ante “Los dos caminos” (Dt 30,15ss),de una manera viva ante Cristo Camino, Verdad y Vida (Jn 14,6). Se trata de hacer ver el camino que el mundo me propone para mi felicidad y mi realización y lo que Cristo me propone. El mundo sabe que el corazón está hecho para el amor, el gozo, la felicidad; y sabe que ambiciono, el poder, la fama, las riquezas, los honores, los placeres; y, desde que nazco hasta que muero no deja de ofrecérmelo y metérmelo por todos los sentidos, aún en contra de mi libertad. Cuál es el precio que me pide el mundo? * P.ej. El águila real en un corral de gallinas; el pajarillo que come, bebe, duerme, y canta, pero está enjaulado.
Utilizando la imagen de “el mundo feliz” de A. Husley, nuestro mundo hoy aparece como “el esclavo feliz”. La persona ahora se encuentra como esa águila. Me han rescatado del corral de gallinas pero tengo las alas atrofiadas, quiero ser libre pero no conozco los caminos de la libertad. En una palabra, “quiero pero no puedo”. “Sin mi no pueden hacer nada” Cristo me subirá como el águila (a sus aguiluchos) sobre sus alas para enseñarme a volar libre como él, con él y por él. El mundo es un grande pulpo que me abraza con todos sus tentáculos, y si me quiero liberar tengo que atacarlo a la cabeza. El pecado se asemeja a aquella ave rapaz que se sitúa cerca de los pájaros cantores, y empieza a imitar su canto y cuando los tiene encantados salta sobre ellos. Las riquezas, honores y placeres son como este encantamiento. La persona está encantada, pero muerta. La cascabel fascina a su presa con el cascabel pero tiene el veneno a la espera. Del encantamiento del mundo viene mi muerte y mi esclavitud.
3. Haciendo un paralelo con la historia de Israel, esclavo en Egipto durante más de 400 años podemos hacer descubrir a la persona sus años y su situación de esclavitud. El afán desordenado a riquezas, honores y placeres son los tres faraones o emperadores que me dominan y me reducen a servidumbre. Pero, a diferencia de Israel, esclavo de Egipto por la fuerza, estos faraones los escojo yo; les sirvo voluntariamente. Aquí conviene resaltar la situación de esclavitud en la que me deja el pecado: “Quien comete pecado es un esclavo y el esclavo no se queda en casa para siempre, mientras el hijo sí se queda en casa para siempre. Si pues el hijo os da la libertad seréis verdaderamente libres” (Jn 8,34-36). Aquí he de ser consciente no sólo del poder que ejercen estos emperadores en mi, sino también de que solo Cristo me puede liberar de ellos. “Para ser libres nos liberó Cristo, pero ojo, no hagas de la libertad un pretexto para el libertinaje...; manteneos, pues, firmes y no os dejéis oprimir nuevamente bajo el yugo de la esclavitud” (Gál 5,1.13) .
4. En esta charla no se vuelve atrás en cuanto a la denuncia del pecado y sus consecuencias. Es una verdad iluminadora en cuanto se ponen al descubierto los mecanismos y raíces del pecado mismo ( Amor desordenado) y se presenta a Cristo atacando el mal en su raíz. Aquí está la fuerza liberadora y fascinante de Cristo. Cristo pobre-casto-obediente con sus consejos, mandamientos, bienaventuranzas es el antivirus capaz de combatir y matar desde dentro los virus que matan y me roban la vida:
“Para eso el Hijo de Dios asumió al hombre y en él padeció los achaques humanos. Esta medicina de los hombres es tan alta, que no podemos ni imaginarla. Porque ¿qué orgullo podrá curarse si con la humildad del Hijo de Dios no se cura? ¿qué avaricia podrá curarse si con la humildad del Hijo de Dios no se cura? ¿ qué iracundia podrá curarse si con la paciencia del Hijo de Dios no se cura? ¿qué impiedad podrá curarse si con la caridad del Hijo de Dios no se cura? Finalmente, ¿qué timidez podrá curarse si con la resurrección del cuerpo del Hijo de Dios no se cura? Levante su esperanza el género humano y reconozca su naturaleza. Vea qué alto lugar ocupa entre las obras de Dios” (S. Agustín, el combate cristiano, 11).
5. Estamos ante el misterio más grande del amor de Dios por mi: “Tanto amó Dios al mundo que le entrego a su propio Hijo. Para rescatar a los que estábamos bajo la esclavitud de la ley; para que ya no seas esclavo sino hijo, heredero y coheredero, para que llegáramos a la libertad perfecta de los hijos de Dios” . *
6. Cristo vino a quitar todo yugo y toda carga (Mt 11,28); “sus mandamientos no son pesados” ( 1Jn 5,3). La ley de Cristo es una ley de libertad, de gozo y amor plenos, es la ley de la Vida abundante (eterna): “Haz eso y vivirás”; “felices seréis cuando lo pongáis en practica” (Jn 13,17). El Evangelio es nuestro mejor regalo. El Padre no se conforma con verme esclavo, drogado, secuestrado; me da a su Hijo. Y su Hijo recorre el camino de mi libertad. La pedagogía que sigue Cristo es seducirme y enamorarme porque no me puede obligar ( Dios no se arrepiente de haberme creado libre). Por amor se ofrece a sí mismo; y por amor vive en sí mismo el camino de la vida y felicidad plena, para él y su descendencia (Dt 30,15-20). P. ej. A la samaritana sedienta de amor y mariditos: “!Si conocieras el don de Dios...no volverías a tener sed jamás, te convertiría en manantial” A Zaqueo sediento de riquezas: “Baja pronto...le recibió con alegría y repatrío todos sus bienes” A los discípulos sedientos de poder y del honor de los primeros puestos: “Los grandes de este mundo....no ha de ser así entre vosotros...el que quiera ser el primero que se haga el último...no he venido a ser servido sino a servir y a dar mi vida en rescate por muchos” ! Considera el precio de tu rescate; tú le vendiste por 30 monedas, y él dio su sangre por ti! (1 Pd 1,19).
7. Ahora el amor de Dios llega hasta el extremo. Si sólo te tuviera lástima, te perdonara y te rescatara, ya seria mucho. Pero el amor auténtico es promoción. El perdón auténtico es confianza. Cristo te hace plenamente libre; pero también liberador con él: “enseñaré al malvado tus caminos, los pecadores volverán a ti” (Sal 51). P. ej. A Pablo, instrumento de muerte y vaso de corrupción, le hace instrumento de salvación y vaso de elección. A la esposa adúltera y prostituta le devuelve la fidelidad y el amor y se desposa con ella (Os 2). Al drogadicto le hace rehabilitador de sus hermanos; A la samaritana sedienta le hace manantial; al cegado por el pecado le hace luz de las gentes, al asesino instrumento de vida. Cristo te hace cocreador y corredentor con él : “ El Espíritu de Dios está sobre mi, porque me ha ungido y me ha enviado para...dar a los presos la libertad...” (Lc 4,18-19); “Como el Padre me ha enviado así os envío yo...pueblo numerosos caminaran a tu luz...lo que ates quedara atado...lo que desates, desatado” (Mc 16,17-28; Jn 20,23). Desata, libera, devuelve la vista, resucita los muertos...;porque ya no eres esclavo, tienes el poder de Cristo; él te lo ha dado.
8. Esto supone ”vivir como vivió él” (1 Jn 2,6), para poder hacer las mismas obras que él y aún mayores (Jn 14,12) . Al decirle a la persona que solamente Cristo puede liberarle le estamos recordando su único ideal y meta para los que nació (Ser otro Cristo). “El misterio del hombre solamente se desvela en el misterio de Cristo” (Ecce Homo) (GS 22) Aquí ha de quedar claro que Cristo no es una alternativa más en la vida del hombre. ÉL es tu Camino, tu Verdad, tu Vida; tu razón de ser y tu fuerza para vivir; tu razón y fuerza para morir. Ser liberador con Cristo supone ofrecer la vida como él en rescate de muchos: “Nadie me quita la vida Yo la doy voluntariamente...; nadie tiene amor mayor que este de dar uno la vida por sus amigos” (Jn 10,18; 15,13). * Este es el objetivo último de esta charla y de todo el fin de semana, que la persona se decida libre y voluntariamente por los mismos misterios de amor y libertad de la vida de Cristo: Tanto sigue amando tu Papá Dios a sus hijos, tan preocupado está por su hogar que te envía y te entrega a ti como ofrenda de su amor. Como a Moisés te dice a ti hoy: “Libera a mi pueblo de la esclavitud”. ¿Tanto amo yo a mi padre y a mis hermanos para hacer por ellos lo que Cristo ha hecho por mi?
2. DESARROLLO DEL TEMA
1. Porque tanto amó Dios al mundo que le envió (le dio) a su Hijo único
Toda la historia de salvación, o historia de amor de Dios para contigo se inició con una pregunta. Adán por el pecado tuvo vergüenza y miedo, se escapó de casa y se escondió. Su papá que le quería entrañablemente no esperó cruzado de brazos a que volviera, salió en su busca: ¿dónde estás? ...ahora tu y yo estamos en casa, en fiesta, pero millones de hermanos nuestros no. Hay mucha orfandad, el hogar está incompleto.
Ahora te diremos con claridad el por qué de este encuentro, o mejor, el por qué del cristianismo. ¿Por qué existe el cristianismo? Simplemente porque existe un Papá-Amor que no se conforma con que sus hijos estén lejos. Él sabe que aunque sufran peleándose las algarrobas con los cerdos no saben el camino para volver a casa, por esto nos envía al Hijo. Pablo nos lo recuerda con estas palabras: “es cierta y digna de ser aceptada por todos está afirmación: Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores; y el primero de ellos soy yo” (1Tm 1,15). Jesús te lo dice hoy personalmente: “El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido” (Lc 19,10). No es lo mismo que a tu papá se le pierda cualquier cosa, aunque sea una joya, a que se le pierda un hijo. ¿Cuánto vales tu para tu Papá Dios, cuánto vale cada hermano tuyo para Él?
* P.ej. La última vez que estuve en casa de la señora Eva (Guadalajara) me presentó a su comadre, una señora ya mayor y muy callada. Cuando esta salió le pregunté a Eva de quién de los hijos era su comadre? La conocí - me dijo - en Zacatecas hace muchos años. Se caso con un tipo ya mayor y tuvieron 3 hijos. Su esposo trabajaba en el cultivo, en su rancho en compañía de su hermano que era federal. Su hermano y los federales de esa zona les propusieron sembrar droga. Con los años la cosa llegó al DF y un día llegaron los federales del DF, quemaron el campo, mataron a su esposo y a los trabajadores, y los federales de la zona metieron en la cárcel a las mujeres y empezaron a torturarles hasta que declararan a los del DF que la droga la sembraban ellas, y que el cultivo era de su marido. En comisaría la pusieron contra la pared y le estiraban los brazos y los dedos hacia atrás mientras le golpeaban y le repetían lo que tenía que decir, acabó con los codos y los brazos desencajados y con una condena de 15 años en la Islas Marías (la peor prisión del país). Mientras estaban en el hospital sólo pensaba con quien iría a dejar sus hijos. La señora Eva que trabajaba allí al ver a sus hijos aferrados a ella, se conmovió: y cuando esta le miro le dijo: “Si usted me los quiere cuidar...” Eva le dio su dirección para que cuando volviera la buscara. 15 años en la peor prisión, violada por todo el mundo, torturada, semanas enteras en una celda donde sólo cabía de pié, solo con la ilusión de volver a encontrar sus hijos. Cuando salió libre, aparte de que era ya irreconocible, la señora Eva, por un embargo que les habían hecho, se había ido ya de Zacatecas. Dos años y medio pasaron hasta que por fin un día se encontraron en Guadalajara. Eva y su marido iban con todos sus hijos de paseo, se acercaron a comprar Chocomilk y Ella reconoció entre los muchachos a Pancho, el mayorcito. Pero el hijo no la reconoció a ella. Luego empezó a venir a casa de la señora Eva, le contó toda la historia...pero tardó dos años de visitas progresivas hasta que los hijos se fueron acostumbrando a ella...
* “ S. IRENEO de Lyón habla en varias ocasiones de esta pedagogía divina bajo la imagen de un mutuo acostumbrarse entre Dios y el hombre: “El Verbo de Dios ha habitado en el hombre y se ha hecho Hijo del hombre para acostumbrar al hombre a comprender a Dios y para acostumbrar a Dios a habitar en el hombre, según la voluntad del Padre” (Nuevo Catecismo 53).
Dice el Evangelio: “Si vosotros siendo malos sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, cuánto más vuestro Padre Dios dará cosas buenas a los que se lo pidan” (Lc 11,11). Me decía la señora Eva: lo que a mi me costo criar a estos tres muchachitos era nada comparado con el gozo de verlos otra vez con su mamá. Si esos muchachos (la menor tenía ya 20 años) valoraron este gesto de la señora Eva, cuánto más el de la mamá. Dice Pablo: “Lo que ni el ojo vio ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, lo que Dios tenía preparado para los que le aman” (1Cor 2,9). ! Cuánto le hubiera gustado a esa mamá al ver a Pancho abrazarlo y cubrirlo de besos! Esto justamente es lo que ha hecho tu Papá contigo estos días. Él no se quedó en casa esperando. Te envió a su Hijo ( esto es la Encarnación) para buscarte; corrió hacia a ti cuando tu todavía estabas lejos; no ha dejado de amarte y acercarse a ti, aunque tú no le reconocieras a él (Jr 31,3; Lc 15,20).
La encarnación es el cumplimiento de la promesa del Padre, la prueba de su amor fiel y eterno hacia a ti, su declaración de amor. Escúchalo de sus propios labios: “Cuando Israel era niño, yo le amé, y de Egipto (de la esclavitud) llamé a mi hijo. Cuanto más los llamaba más se alejaban de mi” (Os 11,1-2). Recuerdo que de niño fui siempre muy rebelde y me solía ir con frecuencia de casa. Mi madre siempre solía mandar a mis hermanos a buscarme. Yo, que empecinado no quería volver, les insultaba y les tiraba piedras o me les escondía. Muchas veces oía a mis hermanas llorar cuando no escuchaban respuesta. Siempre me prometían el oro y el moro con tal de que volviera. Volvía, pero no sin antes haberles hecho jurar y perjurar que mi mamá no me castigaría. Un día que me fui de casa me atropelló un autobús. Los vecinos me vieron cuando yo me pegué al autobús por detrás y fueron a avisar rápido a mi casa. Esta vez vinieron mi mamá y mis hermanos y hasta mis primos, a los que siempre que nos peleábamos les reventaba la nariz. Esta vez no hubo ni regaños ni juramento. Sólo recuerdo que quería curarme cuanto antes por no ver sufrir a mi madre y a mis hermanos. Como no podía moverme de cama mis hermanos venían a jugar conmigo. Entendí también que eso de escaparse de casa y tratar de treparse por detrás a un autobús en marcha cuando sólo tienes 8 años era realmente peligroso. A mí me sirvió para entender lo mucho que me querían todos. Desde entonces cuando me dejaban solo con los más pequeños, y estos se iban a la calle les daba una palizas que ya no les quedaba fuerzas ni para asomarse por la ventana. Home, la verdad es que la pedagogía no era muy materna, pero vean, funcionaba.
Ahora, de misionero veo que ni mis padres, ni Dios mismo emplea esta pedagogía con nosotros. Dios nos hizo libres. No castiga a nadie, pero nos dice: “Ante ti pongo la vida y la felicidad; la muerte y la desgracia. Escoge la vida para que vivas tú y tu descendencia” . Incluso cuando elegimos, por ignorancia o maldad la muerte y la desgracia, nos busca de nuevo. Nunca ha dejado de buscarte. La prueba es que hoy estas aquí. De muchas maneras te he buscado: “Muchas veces y de muchas maneras habló Dios en el pasado a nuestros padres por medio de los profetas; pero al llegar la plenitud de los tiempos nos ha hablado por medio del Hijo” (Hb 1,1). Ante esto sólo cabe decir: “¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él?..., todo lo sometiste debajo de sus pies” (Sal 8).
La encarnación es el acercamiento máximo y más tierno y amoroso de Dios a mi vida; Dios se hace mi familiar “Pues tanto el santificador como el santificado tienen todos el mismo origen. Por eso no se avergüenza de llamarnos hermanos” (Hb 2,6-7. 11) Lo más maravilloso es que Jesús al presentarse al Padre no se presenta ya solo. Escucha como le habla de ti: “Henos aquí a mi y a los hijos que Dios me dio” (2,13-18). Jesús vino “para liberar a cuantos por temor a la muerte, pasaban toda la vida sometidos a la esclavitud”. Pero no nos libera al estilo supermán, o como los superhéroes de las películas americanas. “Se asemejó en todo a sus hermanos... pues habiendo sido probado en el sufrimiento, puede ayudar a los que se ven probados” La prueba de que Dios me ama es que sufre hasta el extremo por mi. Dios me habla por los hechos, no es un teórico. Y el hecho super de su amor fue enviarnos a su propio Hijo sabiendo que no se lo sabríamos tratar con amor. ! Qué papá o qué mamá es la que deja a sus hijos en manos de asesinos!; aquí está justamente la prueba de su amor. Dios no esperó que el mundo fuera un cielo para enviarnos a su Hijo, lo envió con la confianza de que el Hijo nos conquistaría a todos y le haríamos caso como dice en el Evangelio:
“Dijo, pues, el dueño de la viña: ¿qué haré? voy a enviar a mi hijo querido; tal vez le respeten. Pero los labradores, al verle, se dijeron entre sí: ‘Éste es el heredero; matémosle, para que la herencia sea nuestra. Y, echándole fuera de la viña, le mataron” (Lc 20,13-15).
Aquí esta hermano, la clave del por qué tienes miedo a Dios. Piensas como esos labradores que Jesús te va a pedir algo, que vino a robarte la libertad; que te va a exigir aquello a lo que estás más agarrado, o lo que más te gusta o más amas. Piensas que Dios te va a robar tu herencia, que te va a quitar aquello que tú no quieres soltar. No hay nada más opuesto al Evangelio que esto. Tu Papá que te ama, porque te ama no soporta verte en Egipto, reducido a esclavitud. Si te recuerda que “Cuanto más te llamaba más te alejabas de él” no es para echártelo en cara, sino para que veas hasta que punto su corazón de padre te anhela en casa. Te quiere libre, pleno, feliz; y para ello esta dispuesto a entregar por ti lo que más ama, su propio Hijo:
“Si no perdonó ni a su propio Hijo, antes bien lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará con él graciosamente (gratuitamente) todas las cosas?” (Rm 8,32).
Si Dios te quita algo, te quita el arma con que tú te estás matando y estás matando a los tuyos. Como un papá o una mamá ante su hijo pequeño cuando le ven en las manos un veneno o un arma mortal, con temor y firmeza le hablan y le seducen para que lo suelte, no sea que el niño por una rabieta o por jugar se hiciera daño.
Hoy en Miami la policía aconseja a los turistas que siempre lleven algo de dinero porque los drogadictos en su desesperación, sino se les da nada matan sin ningún reparo. Liberar a una persona de la droga es durísimo, porque no se le puede obligar, y, por otra parte, tienen una voluntad dibilísima. No te ofendas si te digo que aquí todos somos drogadictos y consumidores. Tenemos todos ya adquirido el síndrome de dependencia y buscamos la droga a cualquier precio, incluso a precio de nuestra propia dignidad y la de los demás. No hace mucho vino a una acampada una muchacha de unos 25 años, aparentemente sin ningún problema ( sólo aparentemente). “Se ven las caras pero nunca el corazón”. Era la secretaria personal de un gran industrial que la trataba muy bien, le daba muchos regalos y ya tenía carro propio. Cayó la primera vez, luego otra y otra. Acabó yendo a la oficina sólo con el pretexto de ir luego a un motel. Cuando le dije que fuera al pozo que allí encontraría a ALGUIEN distinto esperándola no lo creyó. Al final de los cuatro días tomó la decisión de devolver todos los regalos. El lunes ya no fue a trabajar. Gracias a Dios siguió mi consejo y no fue ni siquiera a reclamar la jubilación, mandó un abogado que lo hizo todo. Hoy es una persona libre como la Samaritana después de encontrar a Jesús.
¿No crees que hay drogas admiradas y aplaudidas por muchos que se cobran más vida que la coca, el Krac, o la heroína? Me decía no hace mucho uno de nuestros matrimonios que tenía mucha necesidad y fue a pedir dinero a uno de sus tíos: Son cuatro hombres, todos solteros. Uno, a punto de una operación de vida o muerte, riquísimos. Ninguno se ha casado por no querer que otros se coman ni hereden sus bienes. Rivalidades, juicios, peleas por unas tierras donde van a caer muertos y solos. En Valencia conocí el caso de una familia muy cercana a nosotros. Dos hermanos, uno drogadicto, y el otro una lumbrera. Viendo el mundial el mayor dio una opinión en contra de la que había dicho el menor. Éste por no sentirse humillado fue a su cuarto sacó una pistola y mató a su hermano.
El problema de estas drogas (placer, riquezas, honores) es que no están penalizadas. Las puedes consumir en las cantidades que quieras. Puedes dedicarte a hacer adictos de ellas; pero no por eso dejan de ser mortales y la causa de la ruina y desespero de nuestros hogares y hermanos. La TV, la información, toda la sociedad de consumo vive para hacer adictos. En el mundo triunfan los más enganchados a ellas. Nos han dicho estos días que: “nadie puede amar lo que no conoce” y también que Jesús, nuestro Hermano, en su última oración en la cruz dijo: “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen”.
A veces pienso que los hombres podemos ser en esta vida hombres moscas u hombres abejas. La abeja va a las flores, a un alimento selecto, extrae el polen para vivir ella y para producir alimento para la colmena y para el hombre, y es capaz de morir para salvar la colmena, por eso pica solo una vez. Pero la mosca tanto se apega a la miel como a la podredumbre y escoria; no hace más que fastidiar y contaminarlo todo, no da la vida por nadie y se reproduce por más de 500 en cada huevo . Esto es una comparación que a nosotros mismos nos da asco, nos repugna, sin embargo todo el mal que hay en el mundo obedece a nuestra hambre y sed de vida, amor y felicidad que llevamos todos dentro. Pero nos da igual ir al panal que a la podredumbre, y no miramos si contagiamos a los otros. Porque instintivamente todos hacemos adictos a los demás de las drogas de las que somos dependientes. Por esto, !ojo! que lo que te propone tu Creador en este día es el Camino de tu auténtica libertad, no el de la mosca, ni el del esclavo y el pecador que no es capaz de vivir a gusto en casa.
Cristo no necesita nada de ti. No pienses como esos labradores. No te va a quitar nada. Porque te ama más y mejor que tú a ti mismo, te va a desenganchar de la droga, te va a hacer libre. Pero como no te puede obligar por eso se abaja a ti y te dice: “te llevaré al desierto, te hablaré al corazón (como hacen los que aman), te voy a seducir, te voy a arrancar de la boca los baales” (drogas y falsos ídolos). Tú pensabas que era el dios poder, el dios placer, el dios del tener, los que te daban la felicidad, y no es verdad, soy yo quien te da la Vida abundante, eterna; gozo desbordante con tal que hagas caso a mis palabras y me sigas por mis caminos” (Os 2). ¿No has visto como te saqué de la boca del lobo y te llevé sobre mis hombros? No temas que soy tu Buen Pastor.
“Yo soy el Buen Pastor que da la vida ; he venido a dar mi vida en rescate por todos”. He venido para liberarte de la esclavitud y llevarte a una tierra espaciosa que mana leche y miel para que te sientas libre, a tus anchas y plenamente feliz y satisfecho. Hasta ahora te has dejado apacentar por muchos falsos pastores que
más
que liberarte te han esclavizado y devorado. Hasta ahora te has apacentado a ti mismo y has hecho sólo lo que se te venía en gana. El resultado: has acabado siendo esclavo de ti mismo (de tu ganadería), de tu yo que es el peor de los tiranos. Ahora has empezado a reconocer mi voz. Te llamo por tu nombre. En el mundo eres una cifra sin identidad, eres de la masa consumidora. Mi Padre me ha enviado personalmente para liberarte. Vengo a cumplir su promesa de amor para contigo : “Yo mismo apacentaré a mis ovejas y yo mismo las llevaré a reposar...Buscaré a la oveja perdida, tornaré a la descarriada, curaré a la herida, confortaré a la enferma...; y sabrán que yo soy Yahveh, cuando despedace las barras de sus yugos y los libre de las manos de los que los tienen esclavizados” (Ez 34,15-16.27b).
2. Jesús: Camino, Verdad y Vida para mí
Dicen que el ser humano es un animal de imitación. Mucho de lo que sabemos lo hemos imitado de otros, por esto es tan peligros dejar a los niños mucho tiempo ante la Televisión. “Hace pocos días se suicido un niño de 11 años. Sólo dejo escrito en su personal computer: ¿vale la pena vivir? El niño había oído las declaraciones de un famoso basquetbolista (Michel Jordan) que en una entrevista decía que al final de su carrera pensaba suicidarse. Los papás del niño y otros padres mandaron una carta a la cadena de televisión y a diarios pidiendo a los famosos que por favor no hicieran esas declaraciones porque los niños y jóvenes les admiraban y buscaban ser como ellos. Los famosos de este mundo se llevan a las multitudes tras de sí y al final acaban con 4 o 5 divorcios, drogados, alcoholizados, suicidas o aparcados en un manicomio. Se les sigue porque personalizan nuestros sueños de grandeza, fama, poder, placer, fuerza (P.ej. Los powers rangers: jóvenes, guapos, inteligentes, sin problemas en el amor, y con un poder imbatible). Cristo no tiene tanta cartelera ni propaganda pues no tuvo ni ofreció más placer en su vida que amar. No tuvo más poder que el del amor; no tuvo más felicidad y honores que el vivir y morir amando. “Pasó haciendo el bien, y liberando a todos” (Hch 10,42). No hizo alarde de su categoría de Dios, al contrario se rebajó, y nació, vivió y murió como uno de nosotros. En todo semejante a nosotros menos en el pecado (Fil 2,6ss). Porque el poder, gozo y honor que vienen del pecado son muerte, droga y esclavitud.
*¿A qué valores o motivaciones obedecen nuestras opciones? no es difícil ver que la mayoría de nuestras opciones obedecen al afán o instinto de poder más, gozar más, ser más estimado. Estas mismas ofertas se le presentaron a Jesús: 1. “Haz que estas piedras se conviertan en pan”. Guíate sólo por la ley del instinto, no te reprimas y satisface todos tus deseos. Guíate sólo por aquello que te satisfaga y ten como único valor de tu vida sólo aquello que te da placer ( comer, ver, sentir, vestir, sexo, fama, poder, etc.), y utiliza todo tu poder para conseguirlo. Jesús responde: Aunque es verdad que todo esto da placer, “no sólo de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Aunque como hombre desees todo eso y tu instinto te empuje a ello Dios no te hizo sólo para eso. “Por qué andan agobiados y angustiados pensando qué vamos a comer, qué vamos a beber, con qué nos vamos a vestir; no sabe acaso vuestro Padre providente que tenéis necesidad de todo ello“ (Mc 6,31-32). Tu Padre te da el pan de la libertad y del gozo pleno, no el pan de la esclavitud. “Tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo único para que todo el que crea en él no perezca sino que tenga vida eterna...; el que como de este pan no morirá para siempre” (Jn 3,16).
Hasta ahora has imitado a muchos artistas. Imita al Artista de la Vida. Si le sigues tendrás la vida eterna porque “Yo he venido para que tengas vida y una vida en abundancia; para que mi gozo esté en ti y tu gozo sea completo; te daré una alegría que nada ni nadie te podrá quitar; si me conoces a mi y me sigues conocerás la verdad y la verdad te hará libre” (Jn 8,31ss). Jesús no quiso como yo la fama a cualquier precio. Sus preferidos eran los pobres, los ciegos, prostitutas, prostitutos como tú y yo. Hasta decían que era un glotón y un borracho. No quiso ser famoso a costa de pisar y marginar al hermano. Cuando se le propuso: tírate desde aquí y todos creerán en ti” , esto es, haznos una demostración, que se vea lo que puedes. Jesús no mostró más poder ni fama que el de un amor infinitos. Nosotros actuamos al contrario. A uno le dicen: si eres tan macho no te dejes humillar de aquel, y el macho está hoy en la cárcel por asesino. A una chica le dicen: si eres tan libre no te reprimas, y se entrega a menos precio que una prostituta.
No sabemos que la sociedad de consumo vive gracias al qué dirán , a los adoradores del dios poder. A Jesús se le propuso: “adórame y te daré todos los reinos de la tierra”. Jesús sabiendo que yo en el fondo ambiciono esto mismo me propone el auténtico poder: “para Dios ninguna cosa es imposible”, “nada es imposible a quien cree”, “el que cree en mí hará las mismas obras que yo hago y las hará aún mayores”. El hombre de hoy vive como un hombre frustrado, un titán leproso, un supermán con SIDA, víctima de su propia libertad , un supercorchete pero fuera de órbita. Decía Luter King “el amor tiene más fuerza que la bomba atómica", más que la energía nuclear. Pero esta energía ordenada es vida, luz, energía, fuente de trabajo para ciudades enteras; pero descontrolada, es destrucción y muerte. Un bisturí sirve para dar vida y curar o para esterilizar una persona o darle muerte.
Jesús sabe que yo como sus discípulos también voy en busca de la fama y el poder de los primeros puestos y me propone otros valores, aquellas que me realizarán como hijo de Dios: “ sabéis que los jefes de las naciones la dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder, no ha de ser así entre vosotros, sino el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro esclavo; de la misma manera que el hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos” (Mt 20,24-28). Jesús da por supuesto que tú ya lo sabes, que en efecto eres consciente del poder de estos tres faraones (poder, tener, placer ); pero, lo sabes? “ no hagas lo mismo” pues tan opresor es el sistema como el que lo consciente. Ahora: si el mundo está así y me obliga a vivir así, cómo salir del sistema, cómo luchar contra corriente? veo que no tiene que ser así pero no puedo salir. Yo me creía libre pero me doy cuenta que ambiciono y voy detrás de aquello que repugno, como el drogadicto que va detrás de la droga y busca tenerla a cualquier precio. Jesús es consciente de ello, por eso me dice: “si pues el Hijo os da la libertad seréis verdaderamente libres” (Jn 8,36). Porque sólo aquel que es libre te puede liberar . Un ciego no puede guiar a otro ciego. Jesús te ha abierto los ojos, te ha cambiado el corazón, te ha sacado de la cárcel porque esta es la misión para la que el Padre le envió (Lc 4,18-19). Si esto es maravilloso, mucho más maravilloso es la forma que escogió para liberarte de tu cárcel, de tu droga, de tu secuestro.
3. Cristo se hace como yo para hacerme como él
Cristo vino a rescatar a los que estaban bajo la esclavitud...para que ya no seas esclavo sino hijo, y si hijo también heredero (Gál 4,4). Puede ser que nos pase como al drogadicto que no quiere ser liberado y acaba por conformase con su estado. Pero sus papas no ser conforman con verlo así, esclavo de la droga. Quizá nos pase lo de aquella chica que secuestraron, y, mientras su familia sufrió lo indecible por liberarla ella se quedó necesitando a sus secuestradores, necesitaba escuchar su voz, sentirles cerca ( síndrome de Estocolmo). Yo me puede conformar, pero mi Padre que me ama, me quiere libre. Por qué la encarnación? porque tu Papá que te ama con un amor hasta el extremo no descansará hasta liberarte del secuestro voluntario y del estado de dependencia de la droga del mundo en el que te has metido.
Dios es Padre de hijos libres no padre de esclavos y drogadictos. Pero cómo liberarme si ya me he acostumbrado a vivir en secuestro y llevo el síndrome de dependencia, como si mi vivir fuera esto. Él sufre más que yo mismo mi situación de esclavitud y toma la iniciativa de liberarme. Desde siempre me ha buscado y ha preguntado por mi: dónde estás? P.ej. A un industrial Vasco lo han tenido un año entero en secuestro mientras la familia conseguía el rescate. Cuántos años llevabas tú, y llevan tus hermanos en secuestro? Imagina que un día tu padre pregunta por ti y le dicen: su hijo no aparece porque le han secuestrado; su hija no aparece porque se ha ido con un grupo de drogadictos. En la encarnación está la mejor declaración de amor de tu Papá Dios por ti. Porque me amas no te da igual mi estado. Mi situación no te deja indiferente. Por este industrial se pagaron millones de pesetas, pero mi vida para ti no tiene precio. No he sido rescatado “”con oro o plata o valores caducos sino con otra Vida, la de tu Hijo amado”. !Quién pagaría tanto por mi! Muchos papas piden a los secuestradores ponerse en lugar de sus hijos, con tal de que el hijo no sufra.
Este año secuestraron en Guadalajara a una chica de 17 años a la salida del colegio. Pedían 3 millones de pesos. Al final rebajaron a 300 mil pesos y un carro para huir. Por imprudencia de la policía en el rescate murió un secuestrador y la chica. En Pascua conocimos en la cárcel al otro chico cómplice del secuestro. Este decía que en realidad lo del secuestro había sido un montaje porque la chica y el compañero se querían pero sus papas no estaban de acuerdo con su noviazgo, montaron lo del secuestro y el dinero para poder estar juntos y tener algo para vivir. Al parece esta versión era verdad porque la pistola que llevaban ellos era de juguete. Este muchacho se quedó sin libertad a sus 22 años, y sin su mejor amigo; pero los papas de esta muchacha se quedaron sin su hija única. Para que quieren todos sus millones ahora si les falta su hija?....
A esta chica la ignorancia del amor y preocupación de su padres le llevó a este punto, pero sus papas no ignoraban que la podían perder para siempre. Cuando la Palabra de Dios dice: “Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo los amó hasta el extremo, es porque también Dios sabe que a pesar de ser Dios el hombre se puede perder para siempre. Por eso va hasta el extremo con tal de no perderme. Aquí sucede al revés del secuestro. De un secuestro me liberan por la fuerza o pagan un rescate. Y es algo en el que el secuestrado no toma parte. Pero aquí estoy, como en el caso de esta chica, en una situación voluntaria que la provocó yo mismo. Con razón dice Jesús en la cruz: “Padre perdónales porque no saben lo que hacen”. En gran parte no entendemos el por qué nació, vivió y murió Jesús así, porque no somos conscientes dela situación de esclavitud en la que estamos. Él que me ama más y mejor que yo a mi mismo me muestra en su vida el camino de libertad, y lo hace de una manera visible para seducirme: “para que seducidos por el amor visible seamos arrebatados al amor de los invisible” (Liturgia de Navidad). Esta palabra “arrebatar” me encanta porque muchas veces me veo como corderito en boca de lobos y veo a Jesús, mi buen pastor, arrebatándome de sus fauces y sus garras, con el poder con que sacó a Israel de la mano dela mano opresora de Egipto:
“Bien vista tengo la aflicción de mi pueblo, ha llegado a mis oídos su clamor y el sufrimiento y he bajado yo mismo para liberarlo de la mano del faraón y llevarlo a una tierra espaciosa” (Ex 3,7-11).
Tu situación y la mía no son muy distintas a la del pueblo de Israel en Egipto y a la situación del pueblo Judío en la que Jesús se encarnó. Estaban oprimidos bajo la esclavitud de los romanos. Él se hizo esclavo para liberarme, para llevarme a la libertad de los hijos de Dios. Pablo fascinado por este amor lega a exclamar: “Vivo porque él me amó y se entregó a sí mismo por mi”. Tanto me ama mi Padre que da al Hijo por el esclavo, al rey por el siervo, al libre por el preso, al vivo por el muerto, esto por puro amor e iniciativa suya. * P.ej. En el siglo VIII, época de las invasiones moras ya tenían sitiada casi el Sur de España. Los árabes gritaron al rey (Guzmán el Bueno) o entregas la ciudad o te matamos al hijo. Este desde las murallas les tiró su propio puñal. Prefirió la muerte del Hijo antes que ver reducida toda la ciudad a la esclavitud, de ahí viene el apodo de Guzmán el Bueno.
Hoy ya no son los Romanos, Egipcios, Moros, o españoles los que nos dominan y hacen esclavos. Hoy somos esclavos de todo, de todos y de nosotros mismos. Fuimos hechos “para que sirviendo a Dios nuestro creador domináramos todo lo creado, y sin embargo nos esclavizan las criaturas. Somos, como decía Alejandro Magno a su papá Filipo el Grande cuando le vio borracho: “hay hombres que son capaces de dominar y conquistar imperios y no son capaces de dominarse a sí mismos. ”El hombre es esclavo de aquello que le domina” (2 Pd 2,19). Es absurdo oír decir: “fumo porque quiero y cuando quiera lo dejo; me emborracho porque soy libre; me drogo o prostituyo porque soy libre para hacer lo que quiera”. Dice san Pablo: “Obrad como hombres libres, y no como quienes hacen de la libertad un pretexto para la maldad, sino como siervos de Dios” (1Pe 2,16). Dice Jesús: “en verdad en verdad os digo todo el que comete pecado es un esclavo y el esclavo no se queda en casa para siempre; mientras el hijo se queda para siempre. Si, pues, el Hijo os da la libertad seréis verdaderamente libres” (Jn 8,34-36). Y si él no me da la libertad ¿qué? seré libre al estilo del mundo: un esclavo feliz, con síndrome de Estocolmo, cada uno corre en pos de la droga de lo que es esclavo: el sexo, el dinero, el poder, la fama, la moda, los primeros puestos, etc. Dice s. Pedro: “Obrad como hermanos libres, y no como quienes hacen de la libertad un pretexto para la maldad, sino como siervos de Dios” (2,16)Recuerda que a gran precio has sido rescatado de tu proceder inútil heredado de tus padres” (1 Pe 1,18).
4. “Para ser libres nos libertó Cristo. Manteneos, pues, firmes y no os dejéis oprimir nuevamente bajo el yugo de la esclavitud” (Gál 5,1).
Puede ser que muchos te digan: ¿vas a vivir como un reprimido y amargado? ! Disfruta la vida, sé libre, no seas beato o anticuado!.. pero si es justamente esto lo que estoy haciendo. Cristo me liberó de mi proceder inútil. Él el mi camino, mi verdad mi vida (Jn 14,6). La vida en plenitud (Jn 10,10). El gozo que nada ni nadie me podrá quitar (Jn 16,22). El dinero se me acabará, el placer se acabará, el poder y la fama se acabaran porque dependen de cosas cambiables. Pero Cristo no se acaba. Hacer su voluntad me hace libre y me hace vivir para siempre. (1 Jn 2,14).
Todo es cuestión de tener mucho ojo. El santo, el cristiano es como el mercader de perlas finas, como el buen negociante que sabe invertirlo todo para quedarse con la JOYA de gran valor. ¿A quién haces caso? estos tres faraones te dicen: amigo, tanto tienes tanto vales. Y Cristo que es el creador de tu corazón y conoce sus deseos más profundos te dice: “Felices los pobres porque de ellos es el Reino de los cielos”; “haz del Señor tu delicia y él te dará lo que pide tu corazón” (Sal 37,4); “vende lo que tienes y dalo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo”; “ insensato ¿ de qué te sirve ganar el mundo entero si arruinas tu vida, qué puede dar el hombre a cambio de su vida?”. Pedro al oír todo esto se puso a decirle: “ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. Jesús le dijo: yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno: ahora al presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y haciendas, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna” (Mc 10,28-30). Por esta paga y este valor vale la pena cambiarlo todo como dice Pablo: “Lo que para mí era antes ganancia lo he considerado basura y pérdida con tal de ganar a Cristo Jesús” (Fil 3,7ss). Aparentemente a los ojos del mundo los cristianos somos los más dignos de lástima; cohibidos, anticuados, reprimidos, etc. Lo único que queremos es ser libres como Cristo, imitarle a él ( ser cristiano es ser otro Cristo); ser liberadores con él de aquello que encadena a nuestros hermanos y no los deja ser libres. No queremos servir más a la ley de la muerte (pecado) sino a la ley de la vida como dice Pablo:
“La ley de Cristo nos liberó de la ley del pecado y de la muerte...Nosotros seguimos una conducta, no según la carne, sino según el espíritu. Pues las tendencias de la carne son muerte; más las del espíritu, vida y paz” (Rm 8,1-8)
Recuerdo que cuando Gandhi propuso al pueblo Hindú su programa le dijo: Si queréis ser libres del colonialismo Inglés, empezad por traer toda la ropa inglesa que tenéis. Luego hizo una gran hoguera en la plaza con toda ella. Yo no quiero ser esclavo de aquello que mata a mis hermanos. Lo que me cautivó de Cristo fue ver lo pobre y débil en un establo, y los valores revolucionarios, pero auténticamente humanos que propuso. Puede ser que la sociedad te deslumbre con todas sus ofertas, pero Cristo te hace luz para tus hermanos que caminan en la oscuridad. Dice la Palabra que “por los frutos se conoce le árbol, y nos da unas pistas seguras para saber si somos libres como Cristo o esclavos del mundo:
“Ahora bien las obras de la carne (pecado) son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, odios, discordias, celos, iras, envidias, rencillas, divisiones, disensiones, embriagueces, orgías, y cosas semejantes...En cambio el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí; contra estas cosas no hay ley. Pues los que son de Cristo Jesús, han crucificado la carne con sus apetencias y sus pasiones” (Gál 5,19-23).
¿Por qué Cristo eligió este camino y no otro? Pudo nacer como merecía el rey de cielos y tierra. “Pero de rico que era se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza” (2 Co 8,9). “Porque éramos pobres, el Padre nos ha mandado a su Hijo” (S. Agustín). Si Cristo me dice: “felices los pobres porque vuestro es el Reino de Dios “ (Lc 6,20). Yo le creo mas a mi Creador que a no al mundo. Por otra parte estoy seguro como dice Pablo en 1 Tm 6, 8-10:
“Mientras tengamos comida y vestido, estemos contentos con eso. Los que quieren enriquecerse caen en la tentación, en el lazo y en muchas codicias insensatas y perniciosas que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición. Porque la raíz de todos los males es el afán de dinero, y algunos, por dejarse llevar de él, se extraviaron en la fe y se atormentaron con muchos dolores”
Por otra parte no es verdad como dice el mundo que el egoísta sea feliz. Dice el Señor que hay más placer en dar que en recibir ( Hech 20,35) Este es el placer que sin duda experimentó Francisco de Asís cuando después de la palizas, y de ser desheredado por su padre (Pietro Bernardone) le dijo éste delante del Obispo y de todos: “ También las ropas que llevas puesta es mía; y éste se las quitó y se las dio, y dijo: ahora soy libre, no tengo más padre que el del cielo. cuando ya había crecido su comunidad el Papa le dijo: y como vas a alimentar a más de mil frailes? éste le dijo: el Padre que alimenta a todas las aves del cielo dará de comer a todos sus hijos”. La tumba, la muerte te lo quitará todo. Necio, de qué te sirve ganar el mundo entero si arruinas tu vida. Esta misma noche te pedirán el alma y lo que has acumulado para quién será?...”El hombre vale más por lo que es que por lo que tiene” (GS 32).
Mira a tus hermanos con los ojos y el corazón de Cristo, y entenderás perfectamente por qué escogió él estos valores. Mira a tus hermanos absorbidos por el hedonismo y el erotismo ( ej. El sexo virtual computarizado) ! Que bien viene oír del que nos dio el cuerpo, el sexo, los ojos, el placer, que te dice: “uno solo es vuestro Padre y todos vosotros sois hermanos” (Mt 23,8). respeta a tu hermano y a tu hermana en su cuerpo y en su dignidad porque “el cuerpo es para el Señor y el Señor para el cuerpo. El cuerpo no es para la fornicación” (phorneia=venderse) (1 Co 6,13). “Felices los limpios de corazón porque ellos verán a Dios” (Mt 5,8). Limpios para amar como Cristo ama. Nuestro mundo propaga el amor libre, pero ojo que el término moderno “liberado” puede ser sinónimo de “venderse”. No juegues al amor que normalmente acabarás perdiendo. Me decía un joven hace poco: ahora ya ninguno se inmuta si otro mira con deseo a tu novia. La ley en una fiesta es: todas son mi novia y mi novia es de todos. Por esta ley acabarás amando y siendo amado al estilo de las películas americanas: “Tómalo, úsalo y tíralo”, acabarás siendo un amor de deshecho o de remplazo en el mejor de los casos. El amor limpio, el que Cristo puso en tu corazón, pide ser total, fiel, gratuito y exclusivo.
5. Ser con Cristo liberador de nuestros hermanos
He conocido muchos centros de recuperación de toxicómanos, lo que más me ha gustado siempre es que lo que lo llevaban habían sido drogadictos como aquellos. Hay un programa que se llama “Proyecto hombre”. Hoy Cristo va mucho más lejos contigo te propone él “Proyecto Cristo liberador”, y te deja a ti en su lugar. Cristo no te ofreció estos días para desengancharte de la droga metadona, que es lo que ofrecen a los drogadictos, te ofreció su propia sangre, su mente, su corazón, su libertad. Lo más fascinante de este encuentro empieza ahora: ! Tanto sigue amando Dios al mundo que después de entregarle a su Hijo único te entrega a ti. Te hace con él y como él camino, verdad y vida para tus hermanos! ¿Entiendes ahora el por qué de la opción de mi vida? Cuando escuché de los labios de mi Padre Dios: a los que de antemano conoció también los predestinó a reproducir fielmente a su Hijo” (Rm 8,29). Cristo vivió solamente 33 años pero después de 20 siglos me liberó a mi, y por mi vida y mi palabra ha liberado a muchos; ¿sabes a cuántos puedes llegar a liberar tú? Sólo Dios aspira a tanto con mi vida.
El amor de Dios por mi no es sólo compasión sino promoción; no es sólo perdón sino confianza. Mirándote a ti y a mi dice de nosotros lo mismo que de Jesús: “He aquí a mi siervo, a quien elegí, mi amado, en quien mi alma se complace” (Mt 12,18); “Me ha enviado para proclamar la liberación a los cautivos, la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia al Señor” (Lc 4,18-19). también tú como Jesús puedes decir: “estas palabras que acabáis de oír se cumplen hoy en mi” (v.21). Si hasta ahora has hecho a muchos esclavos de estas drogas y siervos de estos faraones, ahora eres luz del mundo y sal de la tierra; ahora eres la complacencia de tu Padre Dios. “Reconoce, oh cristiano tu dignidad, y una vez hecho partícipe de tal vocación no quieras volver a tu antigua condición de esclavo” (S. León Magno).
Dios no te ha triado aquí estos días pensando sólo en ti mismo. Detrás de ti está mirando a multitud de hermanos que como el pueblo de Israel claman sin cesar día y noche, y te envía hoy a ti para que saques a su pueblo, a sus hijos de la esclavitud. “La creación entera yace en la esclavitud y frustración a la espera de la manifestación de los hijos de Dios” . En todas las ciudades del mundo ponen estatuas y rinden homenajes a los libertadores. Para ti el mejor homenaje es lo que te ha dicho tu Padre: “He aquí a mi amado, en quien me complazco”. Y tú le dirás a él como Jesús: “Henos aquí, a mi y a los hijos que me has dado”, o como David: “anunciaré tu nombre a mis hermanos, los pecadores volverán a ti” .
EL AMOR DE DIOS
HECHO CARNE